jueves, 1 de enero de 2026

 

MARTHA, Y LA AMISTAD

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Los últimos años de mi vida, los deseo vivir llena de amistades. La amistad existe de forma natural mientras las personas interactúen entre sí. La amistad no es algo que hostiguemos. Es un estado que se desarrolla de forma natural a medida que nuestras vidas se entrelazan. Las verdaderas amigas, y amigos, son como mi espejo de acciones. Les digo cosas que no le diría a mi familia. Mi aspiración es que quiero envejecer rodeada de amistades sinceras, y con dignidad. Las amistades me han ayudado a comprender ¿Quién soy?

Sobre todo, a una chica como yo, que ha ido cambiando de roles, responsabilidades, hasta mi propia identidad a lo largo de mi vida. Desde muy joven me di cuenta que uno de mis grandes placeres fue ir descubriendo nuevas amistades, ir con las amigas a disfrutar de una taza de café con sus charlas amenas, pedalear la bicicleta, ir a nadar a la playa, disfrutar bajo la lluvia con sus intensos truenos, esperar amigas en días buenos y malos que no aparecieron. Soy de esas chicas que nunca se echan para atrás en nada, intento equilibrar y acomodarme a los cambios, afrontando retos con miedo y valentía escondida en un rincón de mis emociones.

Un ejemplo del como he conocido mis mejores amistades: Una tarde salí a caminar llevando a mi pequeño perro atado de una correa. Mientras caminaba me senté en una banca, y a mi lado se sentó otra chica y comenzamos a platicar. Caminamos juntas ella con su perro y yo con el mio. Nos detuvimos en el malecón para admirar el atardecer. Ella me ayudo a tomarme fotos con mi teléfono. A partir de allí, nos convertimos en las mejores amigas “Aunque nos acabamos de conocer, se sintió al instante como el comienzo de una amistad duradera”

Momentos como estos demuestran lo fácil que es forjar amistades y cómo pueden desarrollarse en cualquier etapa de la vida. Un descanso en una banca, un camino callejero, un saludo inesperado, a veces estos son los momentos que traen una amistad inesperada. Hoy llevamos 10 años de amistad compartida, y creo que es mi mejor amiga sobre todo que la amistad la cimentamos desde el principio sobre valores compartidos. Descubrimos que preferíamos sufrir pérdidas antes que aprovecharnos de los demás. Incluso en días donde el ajetreo nos ocupa, nos seguimos llamando compartiendo principios “Si, no recibo un watt de su contacto, de inmediato le envió uno, y si no veo que lo leyó, le llamó por teléfono”

Soy de las que le gusta tomar la iniciativa. El recuerdo en el cómo nos conocimos, y que las amistades duraderas no surgen por casualidad, sino que se forjan durante décadas mediante pequeños y constantes actos de bondad. No es casualidad, se trata de tomarse el tiempo para mantener una actitud cariñosa, incluso cuando la vida está llena de compromisos o conflictos. En la vida, es difícil mantener una verdadera amistad, se cuenta con los dedos de la mano, y nos sobran los dedos de los pies. Creó en lo personal que la mayor dificultad está dentro de nosotras, por nuestra frivolidad, egocentrismo, y vanidad, excesiva es el mayor obstáculo para cualquier amistad o armonía.

– Siendo aún estudiante universitaria me mude a un edificio de apartamentos a un cuarto que me rentaron en la azotea, y el cual servía para la servidumbre. Despues de instalarme me di a la tarea de visitar a cada vecino, y me presenté. Este gesto temprano fomentó un ambiente positivo hacia mi persona. Las esposas de mis vecinos empezaron a confiar en mí. Ellas al saber que era una universitaria me pedían opinión antes de tomar una decisión sobre algunas cosas que les sucedían en su vida cotidiana. Adquirí de ellas, su experiencia, y ellas de mí el enfoque teórico sin práctica, y con ello la conexión se dio con excelentes relaciones.

Por ello considero que el inicio de una buena amistad inicia con acciones sencillas y deliberadas, y a veces de la casualidad. A pesar de mi nueva red de contactos, el vivir en un cuarto hacia que aflorara mi sentimiento de soledad por las noches, pero ahora mi soledad era mucho más llevadera que la de antes. Una de esas amistades “Madre soltera” me platico que su hijo busco que su padre le apoyara para emprender un negocio. El padre se negó apoyarlo, y la vecina me pidió mi opinión si ella debería hablar con el padre de su hijo o no interferir. – me dijo “Yo, no quiero hablar con él, prefiero seguir afrontando mis problemas sola” le dije que “No estaba en mí, darle una opinión puesto que solo la que carga el costal sabe lo que pesa”

Otras vecinas le aconsejaron, si bien no resolvió el problema del hijo, por lo menos le alivio su ansiedad, y le demostró cómo las amigas pueden brindar estabilidad en momentos difíciles en las relaciones familiares.  Una amiga me dijo que ¿Cómo? podía vivir en ese cuarto tan pequeño rodeada de libros. Mi respuesta fue sencilla “En la vida, se disfruta, y aprende de todo” Como chica también requiero consejos honestos, sobre todo que sean constructivos para comprenderme a mí misma.

Tengo amigas mayores, de mi edad y más jóvenes, todas son útiles para comprender la amistad inter generacionales en las diferentes etapas de la vida. Antes se batalla mucho para comunicarnos con las amigas, pero los teléfonos llegaron para resolvernos esa falta, así que podemos comunicarnos con más frecuencia. Nos facilitan mantener relaciones rápidas, pero también pueden provocar que las personas se distancien.

Observó que muchas amistades casuales se han desvanecido, son menos espontáneas y menos profundas que antes. Otras no han cambiado, siguen en contacto con frecuencia. Si un amigo le escribe diciendo que no se siente bien, no responde se le visita para ver lo que le sucede. Puede que los teléfonos, nos hayan cambiado en la forma de convivir y conversar, pero la amistad verdadera no la han mermado, se sigue valorando.

Las emociones afectan nuestra salud mental, así que date el placer de visitar o tomar café con tus amigas. Doy consejo y a veces me quedo sin él, y lo digo porque en verdad estoy muy ocupada todos los días, y eso ha ido reduciendo mi círculo social, pero a partir de hoy, voy abrir nuevos espacios para las relaciones y actividades que valoro. Recuerdo mi infancia cuando mi madre, y vecinas se organizaban para celebrar un evento juntos, cada una compartía comida casera, se sentaban a platicar sus historias, se fortalecían sus lazos de amistad.

No eran grandes eventos, solo unas cuantas, de cazuelas en el fogón, y a su alrededor las personas que pertenecíamos a su círculo cercano de vecinos. Vivir una amistad compartida requiere compromiso, reflexión, cohesión, responsabilidad, ayudarse entre vecinas. Allí aprendí que la amistad se demuestra en los hechos, y no solo participar sino ayudar, apoyar a los demás. Este hecho me demostró que la amistad puede desarrollarse a lo largo de la vida. Puede comenzar con un pequeño acto de bondad en un camino difícil.

Cuando los valores coinciden, estas relaciones pueden perdurar décadas. Puede ofrecer apoyo cuando las relaciones familiares se tornan difíciles. Y puede trascender generaciones, brindando orientación y nuevas perspectivas. En su opinión, la amistad no se basa en la suerte, sino en pequeñas acciones constantes: como visitar personalmente a los vecinos, hacer llamadas telefónicas y participar continuamente en la vida comunitaria.

 

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