Mi libro MESA REDONDA (Novela: Romántica
Filosófica, estudiantil)
¿Que se
redacta? La
noche, se muestra tranquila, oscura impenetrable, la luz en el pueblo se quitó
ante el estallido de la máquina que la produce. Solo se escucha el sonido de
los bichos cuando caen al suelo y los sapos se los comen. Es una noche de
tormenta, las hojas coreen con el viento golpeando la cara de un transeúnte
distraído. Se escucha el ruido del agua al caer sobre el tejado, mientras los
arroyos crecen por las calles. Hay ausencia de personas, las calles lucen
vacías, los perros resguardados no ladran, es el silencio que desata la
tormenta con sus rayos estruendosos. No, se escucha las voces pese al estruendo
del rayo furioso que relampaguea en los cielos….
Diálogos.-
Beatriz.- Ya, cállate. Roberto.- No me canso en declararte lo que te amo, ese
es nuestro destino, es la felicidad que me haces sentir. Por su parte Magdalena
se había tomado 10 tazas de café entre parpadeos y llanto, pensando ¿a dónde se
habrá ido? ¿Cuáles fueron sus razones? Deseaba ahogarse en café sin que su
cerebro dejara en reproducir la escena que la tenía en ese estado.- Lo seguiré amando,
seguirá siendo mi sueño ¿Por qué después de esto, sigue siendo importante?
Ahora estoy sola con mi hijo…
José.-
Bueno prima, que pases buenas noches, luego vengo a visitarte nuevamente para
saber cómo te está yendo. Magdalena.- Gracias primo por venir a darme aliento,
eso lo aprecio y sobre todo que andas cerca de ellos sin mencionar este
secreto. Aprecio conserves esa lealtad por el favor que te pedí que no
ventilarás nada de la vida mía con Roberto.
Beatriz.- Que extraño sueño. El
camino estaba cubierto de una neblina espesa pero se sentía agradable, yo,
podía avanzar, no me molestaba en absoluto, veía bien, caminaba como si en
realidad no existiera nada y al voltear atrás no me daban ganas en regresar y
en el fondo se encontraban unas personas sentadas tranquilamente como si me
estuvieran esperando para platicar. Me regrese y en el camino tropezaba con personas que pasaban tranquilamente sin detenerse a
mirarme.- Una de ellas me dijo que iba en busca de la felicidad eterna.
Caminaban serias.
Cansada me senté a reposar y a mi lado se fueron
sentando varias personas que opinaban sobre la travesía en la que nos
encontrábamos, unas de ellas lucían desconcertadas sin saber por qué estaban
allí, otras las tranquilizaban o les pedían que se callaran hasta que
decidieran si continuaban su camino o se regresaban. Alcance a preguntarle a la
que estaba a mi lado ¿A dónde va este camino? A Roberto, le doy gracias por sus
canciones, sueños, planes, que una vez compartió conmigo. Con sus risas,
emociones que aun fluyen a través de mi sistema. Gracias a Dios por todo el
amor recibido.
Un
poco nervioso José empezó a bromear y el centro su plática en un nuevo detalle
¿Ya, sabes prima que andan diciendo por ahí que tú y yo somos pareja y que el
hijo es mío? Magdalena ¡No!, eso es una mentira. José.- Y, dicen que a ti tengo
como un pasatiempo y además que no nos casamos por ser primos y tus padres no
consintieron la unión terminando en amantes. Magdalena.- Es difícil entender a
la gente y los mitotes dolorosos que sacan, yo solo puedo decir gracias primo
por apoyarme, espero no estés enojado conmigo por los chismes de la gente, yo
por el contrario me siento agradecida por seguir estando al pendiente y no
meterte con mi vida, es un amor sano entre primos, solo que la gente ignorante
rompe las buenas intenciones (Mirando a los ojos a los ojos a José)
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