domingo, 23 de abril de 2023

LA MADRE ES QUIEN FORMA AL INFANTE
Diploma and Master's Degree in Human Development FESC-

National Autonomous University of Mexico.


 


La madre es la primera maestra, con ella se aprende mejor que con el padre, porque la madre está llena de amor. El progreso de una sociedad se mide por el grado de satisfacción de sus mujeres. Una madre ansiosa, con miedo, no tendrá la capacidad en enseñar sus virtudes. La madre cuida, alienta, da cariño, y es considerada la persona a la que Dios le ha concedido ese don divino. Mucho tiene que ver el grado de felicidad y satisfacción de una sociedad de acuerdo a el tipo de madres con las que cuenta. Ellas son las formadoras del alma de los hijos. Ella pone todo su empeño en informar, cuidar, nutrir, transmitir su herencia genética en compañía del padre. Ambos son responsables de enseñar las virtudes para el crecimiento y desarrollo del espíritu.
Las mujeres gobiernan el mundo de los niños, así ha sido por siempre. En ellas está la crianza, felicidad o la desgracia en la vida de sus hijos. La ignorancia por parte de uno de sus padres hace que todo esto cambie. Lo importante en cualquier persona es entender que no es tan mala como lo aparenta, ni mucho menos las personas que conviven cerca suyo. ¡Creer en el prójimo! Al llegar a la pubertad el infante se pregunta ¿qué quiero ser? La chiquilla observa que a dejado de ser niña para ser mujer y se pregunta ¿Qué tipo de mujer quiero ser, para que la felicidad y el amor aparezcan en mi vida? ¿Qué camino debo seguir? ¿Cómo quiero vivir, y cuál es el tipo de hombre que deseo en mi vida?
Ella se está repitiendo constantemente el destino que desea. En muchas de las ocasiones copia a su madre exactamente su comportamiento, pero se ha preguntado ¿Si su madre ha sido realmente feliz? Toda madre les desea a sus hijos una futura familia saludable, con amor, sin pleitos, que vivan en armonía, siempre estén juntos, alegres, pero esto no siempre se cumple. Hay en los recuerdos del infante actitudes negativas que no olvida, quedaron asentadas en su alma, y eso limita su tranquilidad, y paciencia. La mujer al madurar sueña que será como su madre, su abuela, pero que se comportara diferente con su esposo en ciertas cosas que no le gustan su madre y abuela admiten.
Ella se imagina en su hogar sonriendo, alegre, abrazando a sus hijos en un mundo maravilloso. Sin embargo, el esposo puede borrarle ese mundo cambiando el escenario formado en sus sueños. Se puede casar con un esposo que no la respete, y ponga de cabeza el sueño de su futura y anhelada familia. Pasará su vida discutiendo sobre su relación, sus finanzas, su forma de ver la vida, etc. Abrazándose solo cuando la lujuria se desborde en su marido, y desea que ella lo deleite. Los hombres mal formados en el hogar son egoístas, les encanta ser venerados, mandar, no prestar atención y dar caricias cuando tienen su necesidad sin importar la de ella.
Ellos creen que son los que mandan por su fuerza, y en la toma de decisiones su mujer no cuenta. En nuestra sociedad, la cultura y costumbres les enseñan a las niñas que deben agachar la cabeza y obedecer a los hombres, que ellos son los únicos capaces en dirigir un hogar y tomar decisiones. Los infantes ven esa escena a diario en donde el padre regaña a su madre y ella en vez de reclamar lo abraza amorosa. La madre les enseña a sus hijas que para ser feliz en el matrimonio debe amar y respetar a su esposo, sin reproches, ni responderle. Lo principal es no culparlo de nada, y si algo sale mal asumir la culpa, eso es lo correcto.
Cada uno vivimos como nos enseñaron a vivir y le vamos dando forma a la futura vida que soñamos mediante el poder del pensamiento, pero todo depende de las circunstancias y la forma en que las enfrentamos. A las niñas se les enseña avergonzarse por responder, no se les permite reflexionar dejándolas con una sensación de vacío existencial, por eso se sorprenden los adultos cuando al llegar la edad de señoritas y salen con amigas se emborrachan al igual que un hombre. Se pregunta ¿Qué le está pasando, que hice para merecer esto? La chica nos abe que hacer, no acumulo respuestas de acuerdo a experiencias positivas, se da cuenta de repetente que no sabe tratar con los hombres y trata de imitarlos en movimientos, acciones, poses, habla.
Me pregunto que estaría pasando por la mente de esa chica si en vez de ver regaños, imposiciones de su padre hacia su madre, ella hubiera observado un comportamiento diferente lleno de respeto, amor de su padre por su madre, en vez de críticas, insatisfacciones. Ver que su padre admirara a su madre ¿Cómo se comportaría esta chica? La chica con sus actitudes quiere romper con ese comportamiento negativo de su padre, por ello rompe las reglas sociales para no comportarse como su madre ¿Cómo cambiarlo todo? ¿Seguir culpándonos unos a otros sin asumir responsabilidad alguna? ¿Entender que cada uno somos responsable de nuestra vida y lo que nos pasa?

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