viernes, 7 de abril de 2023

 SABADO DE GLORIA EN MAZATLÁN

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI


Estaba caminando en las calles del centro de la ciudad y vi a un policía, que groseramente alejaba al mendigo de la puerta de un negocio en donde extendía su mano para pedir dinero para comer. De acuerdo al dueño del negocio el mendigo tenía prohibido pararse en esa puerta. Por encontrarme cerca de catedral vino a mi mente ¿Quién dará de comer al hambriento? El policía al escuchar la frase en mi boca me contesto “Solo cumplo con mi deber” Su rostro se observaba molesto, parecía estar buscando excusas para justificar el hecho y el reclamo. ¿Has leído algo de la biblia o de derechos humanos? Volví a preguntarle. -Sacudiendo la cabeza el policía me dijo. - usted es cristiano, porque son las únicas personas que tratan de resolver todas las miserias humanas.
Luego señalo a la Catedral mencionando ¡esos traen piel de oveja! A forma de respuesta, musité “Mi enseñanza la construí sobre el amor al prójimo, la fraternidad, las fortalezas de los principios morales y respeto a todas las religiones. Soy de la idea en que la vida fuera mejor sino prevaleciera el fuerte sobre el débil y lo abusara y avergonzara destruyendo su dignidad y honor. El abusivo se la da de vivo para engañar al tonto, el rico sobre el pobre, el de medio talento se busca un negocio para abusar del precio de sus mercancías. ¿Qué podemos hacer?
Me expresó el policía, así es la vida. – A lo que replique: En primer lugar, piénselo, inicie por usted, pregúntese en lo que gasta su energía como servidor público, piense en quien acumula la riqueza en aras de una efímera superioridad sobre los demás. Valiente es el policía que se preocupa y ocupa del sufrimiento humano, del porque vivir para servir y no por maltratar al que vive peor. Espero que la próxima ocasión que corra de su lugar en busca de alimento un ser humano cambie de opinión poniéndose en sus zapatos. Ahora le pregunto ¿Por qué el dueño del establecimiento, no sale y le da de comer para que se marche?
¿Acaso es mejor que sus clientes vean y sufran el deterioro humano antes de gastar cientos de pesos en una comida opípara? No sabemos vivir como la gente, en los momentos más difíciles abandonamos a las personas y los dejamos que mueran de hambre, embriaguez, por su vida mundana y sin sentido. Todo es sufrimiento en las enseñanzas nuevas, es antinatural simplemente porque creemos que eso no, nos pasara nunca. Antes de marcharme le diré señor policía que me gusta caminar entre las multitudes y miro a diario rostros cansados, ansiosos que me recuerdan el ¿Cómo es la vida?
En otros me siento en una banca a reflexionar y veo salir de catedral rostros sonrientes, felices, otros llorosos porque recuerdan la muerte de alguien a quien amaron. Esos rostros llevan voces que solo su espíritu lo escucha, que lo soporta y en ocasiones se desbordan en lágrimas. Luego con el dedo le señale ¡Vea el rostro de esa anciana! ¿Escucha su sufrimiento? Se ha preguntado el ¿porque sufre, y lleva una cara de desesperación y dolor? Esos rostros son el reflejo de la ira, el odio, la amargura social debido a que nadie es capaz en darle la mano y va en busca de consuelo a orar ante una imagen para darle significado a su vida, darles tranquilidad a sus sentimientos de insatisfacción.
A veces me pregunto ¿Qué perseguimos? ¡Fantasmas de ambición, para que alegren nuestra soledad! ¿Quién es rico y quien es pobre? Depende de la ambición, la avaricia, lo mezquino en sus sentimientos. Usted por ejemplo lucha día a día para llevar comida a la mesa de su hogar, pero para ello requiere estar ausente de su hogar y estar expuesto a una desgracia, me dirá que así es su trabajo y que no halló más. Ahora vea al mendigo que tiene arruinada toda su vida y se le exige que no se acerque a los que pueden darle una moneda. Eso es una desgracia humana que denota ausencia de sentimientos ¿Es felicidad, gratitud o crimen?
Somos la generación de personas que tuvimos la oportunidad de acudir a una escuela y que nuestros padres nos trasmitieran sus enseñanzas religiosas, pero parece ser las pusimos en un guijarro con pozos de acuerdo a lo que ellos cosecharon de nuestro caos mental, existencia vacía. El mal que está dentro de nosotros y a la vez hacemos que rodee a otras personas que conviven cerca nuestro. ¿Quién habla de felicidad?
Creo que soy de los pocos optimistas que cree que el mal pasara, aunque las madres sigan sufriendo por la ausencia de sus hijos, por los hijos muertos a falta de alimento o medicinas. Reflexiono que casi he exagerado la nota con usted, pero no deseaba quedarme callado cuando vi caer su guillotina sobre la necesidad de este ser humano. Cada ser humano vamos soportando la vida, unos de forma vulgar otros de manera digna y honrosa. Entre lo vulgar y pulcro solo existe un pequeño limite, como lo hay entre la filantropía y la caridad. Me pregunto la caridad y la bondad dan placer mayor que el sufrimiento.

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