lunes, 20 de enero de 2020


AMO LA VIDA
Estimado amigo (a), siempre he procurado en tener cerca a las personas que amo y a las que estimo, sin embargo la muerte se ha llevado a muchas pero su ausencia la suplo con mi memoria procurando que se encuentren vigentes en mis acciones.
Otras las conservo en retrato y aunque me han dejado, “No” me han abandonado ya que el amor con el que los veo está siempre presente y para que no se marchen los llevo en un rincón de mi alma.
Sabedor de que la pluma no siempre es eficaz para que estén presentes lucho en mi memoria en busca de que su extinción me acompañe hasta mi muerte. Recuerdo cosas buenas y malas porque aunque el jardín de esos recuerdos lo deje por tiempo sin regar y siguen floreciendo hermosas presencias de los que se fueron.
Soy como cualquier persona que va y viene por todos los lugares y en ninguno, con sentidos despiertos y dormidos y aunque prometo incrustar a muchos más en esos recuerdos no siempre alcanzan el lugar que creen merecerse. Así, es viven, existen y mueren y así será hasta el fin de cada uno. En la vida y cariño, no me detengo a elogiar virtudes conseguidas, pero confieso lo grato de su estancia intimidando en las tinieblas de lo incomprendido por esa estimación que siento ya que de ahí recojo el amor y la piedad por otros seres vivos.
Recojo la carroza de mi templo en aras de que sea mi corazón quien los recuerde en busca de ese agradecimiento eterno por nutrir este corazón desolado en los caminos ásperos de la vida, en donde en ratos vas a pie y en otros montado en tu caballo. Entre cielos limpios y sol inclemente sintiendo el ardor del sol y lo fresco del aguacero que cubre el alma. En la vida hay que abrir brecha no importa vayas a caballo o a pie, hay que aprender a oír pasar lo que no puedas detener, pero no lo que piensas que acortara tus pasos.
Hay que estar siempre agradecidos con aquellos que nos regalaron momentos de su tiempo y conservar ese recuerdo que servirá de alivio a nuestra alma. No perder de vista que antes de que llegue nuestra muerte, mirar atrás y dar razón de lo que llevamos dentro.
No sé si yo tengo facilidad para hacer amigos, si sé que los he hecho, muchos me han durado “toda la vida”, con otros tengo temporadas, otros son recientes, creo cuando uno conoce a alguien ya sabe desde el principio si será tú amigo para toda la vida. Podrán pasar años, pero los de verdad son años sin números, en vez de días son segundos, en vez de meses minutos.
No es lo mismo que los amigos de la escuela, aunque yo presumo de tener desde la primaria, que a pesar de estar ahora algo separados mañana los veo y es como si hubiese estado viviendo con ellos los últimos años, uno lo nota. El resto con el paso del tiempo serán conocidos, parte de las experiencias que te han modelado como persona. ¿Qué harías cuando un amigo lo está pasando mal?, pero mal de verdad, intentar ayudar, por lo menos aliviar ese sufrimiento.
El tiempo es un recurso no renovable en la vida. No sabemos cuánto tiempo tenemos previsto existir e imposible llevar una estadística exacta de los días, meses, años, horas o minutos que tendremos el privilegio de vivir en esta maravillosa experiencia. Si hacemos una encuesta preguntando los dones y privilegios de que disfruta la gente, recibiremos una larga lista de realidades positivas. Algunos mencionarán su buen trabajo y las comodidades que les proporciona, otros añadirán sus hijos y la salud.
Pero la mayoría, si no todos, olvidarían una realidad tan importante como imperceptible.
Un don imprescindible que sustenta los otros y sin el que no podríamos hacer nada. Puede faltar la salud, los medios materiales, todo lo que quisiéramos, pero éste jamás ¡Tiempo! A pesar de ser tan importante, es tan progresivo como escurridizo. Como se trata de un valor no material, no lo percibimos con tanta facilidad, y tenemos que detenernos un momento para reflexionar y darnos cuenta de él. Por su fugacidad el tiempo se nos puede escapar sin darnos cuenta. Podemos perderlo en la mediocridad o en el sueño de la rutina. Lo pasado ha huido, lo que esperamos está ausente, pero el presente es nuestro. Sólo somos dueños del hoy.
Ante la escasez de tiempo, todos anhelan tener más tiempo para “Disfrutar la vida” hacer lo que se les dé la gana; y es que la vida se construye a partir del tiempo en el que transcurre y no hay nada que tenga mayor valor para las personas.
El tiempo de vida de cada uno es selectivo y está acotado entre el nacer y el morir. Además, nadie sabe cuánto será ese tiempo que se tiene disponible porque muy pocos saben cuándo van a morir. Quizá si se supiera se dejarían de realizar tantas actividades que solo consumen tiempo inútilmente. Ser agradecido con las personas es un gran don que mucha gente olvida y puede ser un lastre para avanzar. Pensar demasiado en el futuro puede resultar inútil.
Sabes que vas a morir pero no sabes cuándo. Sólo queda el presente.
Sobre el presente construye la vida y vive cada instante, disfruta recordando a los seres amados que se han marchado. Es el único tiempo que realmente es tuyo. La vida es única porque nadie más puede vivirla por ti. La vida sin la muerte no tiene sentido, los afanes y proyectos humanos son efímeros, las pasiones y las penas, pasajeras. Cuando empiezas a ver la vida sin sentido “Has muerto en vida” Recuerda que nadie tolera el saber que va a morir y desean comerse el mundo en este corto espacio de vida que tenemos. amazon com

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