sábado, 15 de junio de 2024

 A MI PADRE ROBERTO LARRAÑAGA MANJARREZ

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- UNAM
Cada vez que recuerdo tu rostro sonriendo me cuestiono el por que no tuviste tiempo de despedirte de mí, porque la muerte te llego rápido, “La muerte te llego rápido y me gano la carrera” para llegar a tu lecho y poder desterrar cualquier diferencia entre nosotros. Solo escuche en el panteón ese último adiós “Polvo eres y en polvo te convertirás” Hoy despues de ese recuerdo en mi memoria te doy gracias por toda la alegría que trajiste a mi vida, la vida que me distes, el calor de tu caricias y regaños, los buenos pensamientos que grabaste en mi alma pensando siempre en lo mejor para mi persona en un futuro. Gracias por lo que fuiste y sigues siendo en mi memoria. Por todos esos hermosos recuerdos que se me quedaron.
Gracias por lo que eras y nunca negaste, gracias por acariciar mi cabeza, mis mejillas, tomarme de la mano y no soltarla para quitarme el miedo a la vida. Esa mano que significaba “No te pasara nada, mientras estés conmigo” En tu persona vi una vida de trabajo, un cuerpo endurecido por los rayos del sol, surcando el campo. Un cuerpo cansado que dormitaba por las noches a un lado de mi cuarto.
Fuiste bueno y honesto. Me hiciste feliz, vivimos en armonía y paz. Vivías en silencio batallando con la vida sin alejarte de nosotros. Recuerdo aquellas veces que te acompañe al campo a sembrar y te quedabas dormido a medio día despues de comer bajo un árbol. En aquellos años no comprendía el dolor de tu cuerpo, lo que soportabas bajo los rayos del sol. Ahora solo me queda ese recuerdo y me echa en cara el día que te llevamos a la Iglesia mientras las campanas del pueblo llamaban a misa de cuerpo presente.
Hoy esa campana me resuena lentamente. Falleciste sin expresar un solo lamento, al fin esos tormentos huyeron de tu vida. La última vez que vi tu rostro estabas en una caja apacible con los ojos cerrados.
Fueron las emociones mentales las que me gritaban por salir, y no aceptar tal situación. Al fin comprendí que estabas cansado y era el momento de abandonar la vida. Habían quedado tus fuerzas agotadas y ahora gozabas de esa paz que ofrece el descanso eterno.
Desde mi casa escucho las campanas de la iglesia. Por las tardes antes de las seis llaman al Rosario. Es la tarde con su crepúsculo que llama a orar por los muertos que amamos en vida y deseamos que descansen en paz. Desde aquí te deseo que descanses en paz.
Esa paz que siempre llevaste en tu corazón y que se veía perturbada por las preocupaciones para cuidar a tus hijos. Un alma honesta y digna se ha marchado para siempre.
Un alma que me dejo tantos gratos recuerdos, que se ganó mi agradecimiento. A veces pienso que el tiempo se detiene por un momento para trasportarme a ese pasado. Como podrás ver, es algo inesperado, pero que pocas veces sucede puesto que la realidad es inalterable. Gracias por lo que hiciste por mí, lo que me diste, la mano que tendiste, los años que caminaste junto a mi lado cuidándome. Tu recuerdo vive no puede ser enterrado, no se puede ocultar bajo los ladrillos de una tumba. Hoy en silencio venero tu adiós y veo a lo lejos aquella montaña en donde labrabas la tierra sin que el cielo dejara caer sus lágrimas sobre las semillas.
Esas lágrimas de humildad para ser bondadoso con todas las personas, eso fue lo que dejo huella en el suelo de mi corazón. Las campanas siguen sonando llamando a misa de cuerpo presente, es el tiempo de otra persona que ha muerto y que el día de hoy recorrerá el camino que en un pasado tu anduviste. Esos hijos que ven marcharse a su padre, les quedará el recuerdo como a mí me sucede y sabemos que nunca se marchitará la figura de su padre, siempre estará con ellos como en los mejores tiempos en donde fueron felices como familia.
Se tranquilizarán reflexionando que descansa en paz, pero en su mente el recuerdo vivirá. Yo por mi parte repaso los dias soleados cuando andábamos los dos juntos por el monte, esos dias de alegrías que la muerte detuvo, pero la mente se niega a olvidar. Nadie puede detener el final, pero las remembranzas pueden aliviar el dolor. Gracias por lo que me diste. Poco sabemos, cuando llega la hora del destino, y tenemos poca idea de quién será el alma llamada. Hoy día del padre, un corazón dejara de latir para ser llamado al descanso eterno. Sin embargo, hay un consuelo en que nos reencontraremos.
No importa si tus pasos se silenciaron en la casa, tu eco sigue aquí dentro de mi mente. Los saco a relucir de vez en cuando, así que siempre has estado junto a mi lado. Estás conmigo en el canto de los pájaros, en las noches con estrellas en medio del campo, en los dias de grandes lluvias a lomo de los caballos, en el amanecer de tu silbido anunciando que me levantara para ir a traer las vacas, en el brillo de tus verdes ojos, en el mugido de las vacas cuando las arriábamos.
En verdad te extraño y es porque en su momento no te comprendí cuando caminaba a tu lado sin ninguna preocupación y en los instantes que me abrazabas y sentía tu corazón latir sobre mi tierna cabeza. Esos ojos que me miraban y brillaban con tanta ternura, pero el destino cambio mi vida.
Todos los que te conocimos y sabemos cómo eras, desearíamos que estuvieras entre nosotros. Pero ahora que has ido a donde vamos todos, solo me resta darte las gracias por todo lo que me has dado. Siempre me quisiste sinceramente bien. No había nada malo en tu alma. Tus manos ya no acarician mi cabeza. Eres para siempre una parte de mí, tan lejos pero tan cerca. Ya muerto pude tomar tu mano con la esperanza de que mi apretón te llevara el mensaje de amor, engañándome en que dormías y la ansiedad se apodero de mi alma puesto que había algo que no te dije.
Que amaba esa mirada que brillaba cálida, ese tono de tu voz de mando, ese árbol en el que dormías despues de labrar la tierra. Has dejado un gran vacío. Creía que con el tiempo mis lágrimas se secarían, pero tú y yo sabemos que no ha sucedido así. Tengo la sensación de que en donde quiera que te encuentras tratas de consolarme y te lo agradezco, pero ya me diste mucho, me diste todo tu amor.

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