lunes, 3 de junio de 2024

 

REPROBAR

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 

Quien con alumnos se junta, a enseñar aprende. Al maestro rogando y con el libro dando. -Obras son amores y no buenas calificaciones. - El que hizo la prueba, hizo la trampa. - Más vale un tema comprendido que cien memorizados. - No enseñes a otro lo que no quieres que te enseñen a ti.  “A la tercera... - Te me vas de la escuela”. - Del reprobado, todos hacen leña, quien mal aprende, mal acaba, quien mucho dicta, poco sabe. - A falta de entendimiento, buenos son los apuntes. - A ojo de los padres, avanza el alumno. No hay peor maestro que el que no quiere oír-, al maestro malo y gritón, buena cara. - El que se sienta al último, copia mejor.  - Quien a reglazos aprende, a reglazos enseña. -  Al buen maestro, pocas palabras. A revuelta de maestros, ganancia de gobierno.

La repetición escolar se basa en el supuesto de que el alumno que repite, aprende; que, con dos, tres o más veces que repita el año logrará finalmente aprender lo que debió aprender en uno. La repetición, en este sentido, incluso termina viéndose como un favor y una concesión que se le hace al alumno: en lugar de arrojarlo de la escuela a la calle, se le ofrece “una segunda” e incluso una tercera y cuarta oportunidad.

Abundantes estudios muestran que tal relación no se da: que el alumno repetidor no sólo no aprende más, sino que tiene más posibilidades de abandonar el estudio al enfadarse en estar viendo lo mismo. Reprobar se convierte en una condena social, en una discriminación del sistema educativo.

El alumno que reprueba el año tiende a ser considerado tonto, incapaz; los profesores los tratan de manera diferenciada como si le estuvieran haciendo un favor y la estigmatización los convierte en burla del mismo profesorado siendo candidato a volver a reprobar o ser expulsados de la escuela por mal comportamiento.

Por otro lado sus padres tienden a interpretar la baja calificación como una señal de la incapacidad de su hijo o hija, y reducen así las expectativas para el estudio y para el éxito en la vida en general “Daña la motivación, la seguridad, su voluntad y convicción para proponerse superar esa situación y plantearse nuevas metas” Un alumno reprobado significa para el estado más recursos, ocupan los lugares y el presupuesto que puede adjudicarse a quien entra por primera vez, limitando la oferta educativa, y abultando el número de alumnos por aula.

En las aulas encontramos niños pequeños y adolescentes en la misma aula, lo que pedagógicamente es un absurdo. Al alumno que repite el año se le obliga a recorrer nuevamente y de la misma manera el mismo camino que le llevó al fracaso, lo que no reduce, sino que aumenta las posibilidades de un nuevo fracaso. Por lo demás, como es sabido, la repetición se concentra en los primeros grados de la escuela y está vinculada en gran medida al aprendizaje de la lectura y la escritura.

En ningún campo como en éste resulta más absurdo repetir el año y volver a empezar.  Al alumno repetidor se le coloca en la situación del ratón de laboratorio que debe empezar el experimento, tal cual, desde el inicio, una y otra vez. El costo de los repetidores es muy alto y si asumimos que repiten dos o tres veces, el monto se incrementa, es un desperdicio de recursos y no puede ser compensado como apoyo a el futuro educativo de esa persona.

Si la repetición no se justifica ni social ni psicológica ni administrativa ni económica ni pedagógicamente; si la repetición es uno de los obstáculos más serios para universalizar la educación primaria o básica, uno de los predictores más importantes de deserción y fracaso escolar, y uno de los indicadores más claros de ineficiencia interna de los sistemas escolares; si la repetición es, en fin, un absurdo desde todo punto de vista, que alguien nos explique por qué se la sigue alimentando y tolerando, por qué se sigue invirtiendo en repetición escolar en lugar de invertir en la construcción de esa nueva escuela coherente, verdaderamente democrática, orientada hacia el logro antes que hacia el fracaso.

Sabemos hace mucho que la solución a los problemas escolares no pasa solo ni necesariamente por más dinero y que esto es cierto tanto para los países pobres como para los ricos. Los resultados de las pruebas internacionales PISA confirman que los recursos financieros son condición necesaria, pero no suficiente para lograr un buen sistema escolar; no importa solo cuánto, sino sobre todo en qué y cómo se gasta.

Países con presupuestos educativos más altos no son necesariamente los mejor ubicados en los ránkings elaborados a partir de las pruebas PISA. Estados Unidos invierte mucho más por alumno que varios de los países con los que compite y que obtienen los primeros lugares en las pruebas internacionales, notablemente en matemáticas. México es el país que más invierte en educación entre los 34 países que integran la OCDE, y el que se ubica a la cola por sus resultados en dichas pruebas.

 Los indicadores tradicionales "% del PBI destinado a la educación" o "gasto por alumno" son por ende insuficientes y engañosos; requieren acompañarse de otros indicadores que den cuenta de la eficiencia, la calidad, la pertinencia y la transparencia del gasto. Finlandia es el país con menos horas de clase entre los "países desarrollados" y el que mejores puntajes obtiene históricamente en PISA, muy por encima de España, con más horas de clase al año. México es el país que más tiempo escolar desperdicia entre los países de la OCDE.

Asimismo, más años de escolaridad no aseguran necesariamente mejores niveles de conocimiento de la población, como lo muestra claramente el caso de México. Un país con más altos niveles de escolaridad, en definitiva, no necesariamente es "más educado, y mejor educado". Lo que importa es para qué, en qué, dónde y cómo se usa el tiempo y no meramente cuánto (duración de la clase, de la jornada escolar, del año escolar, de años de escolaridad, etc.).

Por otra parte, acceder a educación preescolar aparece en general asociado a mejores resultados en las pruebas, especialmente en lectura, pero no cualquier educación preescolar sirve: su calidad es fundamental. Queda confirmado asimismo que la repetición escolar es inútil como estrategia para asegurar el aprendizaje y muy costosa para los sistemas escolares y los países. De hecho, incrementar los salarios docentes parece ser más eficaz que reducir el número de alumnos por clase.

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