REPROBAR
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en
Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Quien con alumnos se
junta, a enseñar aprende. Al maestro rogando y con el libro dando. -Obras son
amores y no buenas calificaciones. - El que hizo la prueba, hizo la trampa. - Más
vale un tema comprendido que cien memorizados. - No enseñes a otro lo que no
quieres que te enseñen a ti. “A la
tercera... - Te me vas de la escuela”. - Del reprobado, todos hacen leña, quien
mal aprende, mal acaba, quien mucho dicta, poco sabe. - A falta de
entendimiento, buenos son los apuntes. - A ojo de los padres, avanza el alumno.
No hay peor maestro que el que no quiere oír-, al maestro malo y gritón, buena
cara. - El que se sienta al último, copia mejor. - Quien a reglazos aprende, a reglazos
enseña. - Al buen maestro, pocas
palabras. A revuelta de maestros, ganancia de gobierno.
La repetición escolar se
basa en el supuesto de que el alumno que repite, aprende; que, con dos, tres o
más veces que repita el año logrará finalmente aprender lo que debió aprender
en uno. La repetición, en este sentido, incluso termina viéndose como un favor
y una concesión que se le hace al alumno: en lugar de arrojarlo de la escuela a
la calle, se le ofrece “una segunda” e incluso una tercera y cuarta
oportunidad.
Abundantes estudios
muestran que tal relación no se da: que el alumno repetidor no sólo no aprende más,
sino que tiene más posibilidades de abandonar el estudio al enfadarse en estar
viendo lo mismo. Reprobar se convierte en una condena social, en una
discriminación del sistema educativo.
El alumno que reprueba el
año tiende a ser considerado tonto, incapaz; los profesores los tratan de
manera diferenciada como si le estuvieran haciendo un favor y la
estigmatización los convierte en burla del mismo profesorado siendo candidato a
volver a reprobar o ser expulsados de la escuela por mal comportamiento.
Por otro lado sus padres
tienden a interpretar la baja calificación como una señal de la incapacidad de
su hijo o hija, y reducen así las expectativas para el estudio y para el éxito
en la vida en general “Daña la motivación, la seguridad, su voluntad y
convicción para proponerse superar esa situación y plantearse nuevas metas” Un
alumno reprobado significa para el estado más recursos, ocupan los lugares y el
presupuesto que puede adjudicarse a quien entra por primera vez, limitando la
oferta educativa, y abultando el número de alumnos por aula.
En las aulas encontramos
niños pequeños y adolescentes en la misma aula, lo que pedagógicamente es un
absurdo. Al alumno que repite el año se le obliga a recorrer nuevamente y de la
misma manera el mismo camino que le llevó al fracaso, lo que no reduce, sino
que aumenta las posibilidades de un nuevo fracaso. Por lo demás, como es
sabido, la repetición se concentra en los primeros grados de la escuela y está
vinculada en gran medida al aprendizaje de la lectura y la escritura.
En ningún campo como en
éste resulta más absurdo repetir el año y volver a empezar. Al alumno repetidor se le coloca en la
situación del ratón de laboratorio que debe empezar el experimento, tal cual,
desde el inicio, una y otra vez. El costo de los repetidores es muy alto y si
asumimos que repiten dos o tres veces, el monto se incrementa, es un
desperdicio de recursos y no puede ser compensado como apoyo a el futuro
educativo de esa persona.
Si la repetición no se
justifica ni social ni psicológica ni administrativa ni económica ni
pedagógicamente; si la repetición es uno de los obstáculos más serios para
universalizar la educación primaria o básica, uno de los predictores más
importantes de deserción y fracaso escolar, y uno de los indicadores más claros
de ineficiencia interna de los sistemas escolares; si la repetición es, en fin,
un absurdo desde todo punto de vista, que alguien nos explique por qué se la
sigue alimentando y tolerando, por qué se sigue invirtiendo en repetición
escolar en lugar de invertir en la construcción de esa nueva escuela coherente,
verdaderamente democrática, orientada hacia el logro antes que hacia el
fracaso.
Sabemos hace mucho que la
solución a los problemas escolares no pasa solo ni necesariamente por más
dinero y que esto es cierto tanto para los países pobres como para los ricos.
Los resultados de las pruebas internacionales PISA confirman que los recursos
financieros son condición necesaria, pero no suficiente para lograr un buen
sistema escolar; no importa solo cuánto, sino sobre todo en qué y cómo se
gasta.
Países con presupuestos
educativos más altos no son necesariamente los mejor ubicados en los ránkings
elaborados a partir de las pruebas PISA. Estados Unidos invierte mucho más por
alumno que varios de los países con los que compite y que obtienen los primeros
lugares en las pruebas internacionales, notablemente en matemáticas. México es
el país que más invierte en educación entre los 34 países que integran la OCDE,
y el que se ubica a la cola por sus resultados en dichas pruebas.
Los indicadores tradicionales "% del PBI
destinado a la educación" o "gasto por alumno" son por ende
insuficientes y engañosos; requieren acompañarse de otros indicadores que den
cuenta de la eficiencia, la calidad, la pertinencia y la transparencia del
gasto. Finlandia es el país con menos horas de clase entre los "países
desarrollados" y el que mejores puntajes obtiene históricamente en PISA,
muy por encima de España, con más horas de clase al año. México es el país que
más tiempo escolar desperdicia entre los países de la OCDE.
Asimismo, más años de
escolaridad no aseguran necesariamente mejores niveles de conocimiento de la
población, como lo muestra claramente el caso de México. Un país con más altos
niveles de escolaridad, en definitiva, no necesariamente es "más educado,
y mejor educado". Lo que importa es para qué, en qué, dónde y cómo se usa
el tiempo y no meramente cuánto (duración de la clase, de la jornada escolar,
del año escolar, de años de escolaridad, etc.).
Por otra parte, acceder a
educación preescolar aparece en general asociado a mejores resultados en las
pruebas, especialmente en lectura, pero no cualquier educación preescolar
sirve: su calidad es fundamental. Queda confirmado asimismo que la repetición
escolar es inútil como estrategia para asegurar el aprendizaje y muy costosa para
los sistemas escolares y los países. De hecho, incrementar los salarios
docentes parece ser más eficaz que reducir el número de alumnos por clase.
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