jueves, 6 de junio de 2024

 

REZAGOS EN UNIVERSIDADES PÚBLICAS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 

En los próximos años, la universidad se enfrentará a mercados cada vez más reducidos: en una situación económica difícil, el gasto de las empresas en investigación y desarrollo se reduce principalmente. Pero las Universidades seguirán apoyando hasta donde sus recursos se los permitan a las investigaciones de los grupos científicos que se verán afectados por estos problemas financieros.

 

La situación de la financiación presupuestaria de la investigación científica sigue siendo incierta en las Universidades del país. Se ha reducido y se maneja a través de fondos, pero en muchas aún no se ha determinado cómo funcionan estos fondos, ni los proyectos que han apoyado y los resultados que han obtenido con esas investigaciones. Es poco el recurso con el que las empresas apoyan a las universidades para la investigación, por lo que sus investigaciones se ven afectadas. Para el desarrollo de la investigación en las universidades públicas mexicanas se requiere la participación extranjera, tanto en recursos económicos como humanos, es la única forma de aumentar proyectos productivos.

 

Lograr convenios convenientes para abrir laboratorios de investigación que ya deberían existir en la mayoría de las Universidades públicas en sus áreas científicas. En el contexto real “No existen, por lo que no hay investigación que genere beneficios” “No hay el personal capacitado, y si un retraso académico en investigación”. Los pocos trabajos que se concretan, rara vez se publican en revistas internacionales, y detrás de ellos existen copias de investigaciones de otros científicos internacionales.

 

Es reconocer que todas las universidades públicas mexicanas a excepción de la Universidad Nacional Autónoma de México simplemente están fuera, y esta situación, por supuesto, debe superarse. No solo es el deseo de ver publicaciones en las revistas científicas arbitradas, sino que se debe desterrar el estado de engaño en el vicio que muchos seudo investigadores universitarios van cayendo. Es decir, debemos respetar a quienes hacen investigación y darle sus créditos.

 

No es sencillo estar dentro del ranking de universidades que hacen investigación, para ello se requiere dinero, personal capacitado, y sobre todo respetar a quienes han investigado a nivel internacional. En las Universidades públicas mexicanas se ha aumentado el subsidio tanto en sueldos como en becas para investigación. Una gran ventaja es que en ciertas universidades públicas se ha llegado al punto en que el maestro se puede dedicar a ser maestro o ser investigador mejorando su aportación en salario.

 

Una transición que se debería de concretar en la Universidades son los procedimientos de contratación reforzando la selectividad, y no solo estar aumentando cargas laborales, ingresos, comisiones, incentivos, ocupación de puestos administrativos, etc. Los registrados como investigadores no le destinan tiempo atender el desarrollo humano, y a la vez, no producen investigación de calidad, ni atienden actividades de enseñanza, prestación de servicios a la sociedad, investigación o proyectos.

 

Las Universidades públicas no son capaces en superar la ola de burocracia que las abruma con sus gobiernos autónomos y alejados de toda autoridad externa que los supervise y exija cuentas claras. En cuanto a la selección de candidatos para maestros o investigadores se hace con total hermetismo, no están abiertos a solicitudes de personas ajenas a su grupo de poder. Son concursos amañados. Todos estos problemas no han sido capaces en ser resueltos por las universidades públicas, y solo exigen que se amplíen los fondos, la financiación, para cubrir el excesivo aumento en la matricula estudiantil.

 

El monto va en ascenso y la calidad en picada según lo indican las investigaciones sobre universidades en el mundo. Las universidades públicas mexicanas, se han dedicado a consolidar su poder en las facultades como pequeñas islas con grandes facultades en donde nadie debe intentar arrebatarles una pizca de poder, y sean solo ellos los que puedan ser administradores con un fuerte equipo de líderes.

 

Crear nuevos espacios educativos, no significa la destrucción de los programas educativos existentes, sino el complemento necesario en términos de necesidades sociales, humanas, laborales. Es no cambiarles sus intereses profesionales por las artes liberales. Los nuevos programas deben aparecer precisamente como nuevos y no como sustitutos de los antiguos que han demostrado su relevancia y eficacia.

 

La reestructuración de las facultades debería completarse lo antes posible para de esta forma ganarle tiempo al tiempo y acortar los tiempos de situar a la educación universitaria nacional a la par de las universidades extranjeras de primer mundo. No se puede dejar más tiempo en la moratoria de su implementación. La universidad pública no tiene más remedio que desarrollar y mejorar su sistema de gestión y autogobierno. Los órganos colegiados de las universidades públicas rara vez promueven el cambio; por regla general, se “oponen razonablemente” a él.

 

 A nivel de las grandes facultades, es necesario formar consejos "opuestos", simplemente "para no cometer tonterías burocráticas, o imposiciones por intereses de grupo político". Pero las decisiones sobre cuestiones específicas (qué proyecto científico apoyar, a quién contratar, etc.) deberían ser tomadas por comisiones especializadas formadas por personas en las que sus colegas confíen.

 

En las casas de estudiante universitarias se deben mejorar los dormitorios, alojamientos que proporcionen habitaciones cómodas, incluyendo equipamiento, incluidas conexiones a Internet de alta calidad. Pero esos estudiantes tienen el inconveniente de la distancia a su centro de estudios por lo que requieren un apoyo para trasladarse No solo se trata de ampliar edificios administrativos con las mayores comodidades, sino que el principal desafío es quizás que los estudiantes superen sus necesidades apremiantes, y para ello el gobierno federal y estatal deben apoyarlos en todas las formas posibles.

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