LENGUAJE
Y DISCURSO DEL PROFESOR
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Uno
de los componentes de la habilidad de un maestro es la cultura de su discurso.
Quien domina la cultura del habla, el nivel de conocimiento y habilidad
metodológica, logra un gran éxito en el trabajo educativo. El Profesor debe
dominar su alfabetización en la construcción de frases, sencillez, simplicidad
y claridad de presentación. Expresividad: a) entonación y tonalidad; b) ritmo
del habla, pausas c) dinámica del sonido de la voz d) riqueza de vocabulario e)
imágenes del habla e) dicción.
4.
Pronunciación correcta de palabras de la vida cotidiana: a) énfasis correcto en
las palabras b) exclusión de dialectos locales. 5. Uso correcto de terminología
especial a) exclusión de frases fraseológicas discordantes b) excluir palabras
innecesarias c) exclusión de jerga y palabras de moda. 6. Concisión. 7.
Coordinación habla-motora.
La
cultura del habla es un concepto amplio y espacioso de múltiples componentes,
pero ante todo es la alfabetización para construir frases, un profesor corto en
su vocabulario ocasiona deficiencias en aprendizaje. Un conocimiento sólido de
las reglas gramaticales permite al profesor expresar correctamente sus
pensamientos, le da a su discurso un carácter armonioso y significativo, lo que
facilita a los estudiantes la percepción y comprensión del material educativo,
órdenes, etc.
Un
profesor sin cultura en su vocabulario, es como enseñar a los niños a comer con
la b oca cerrada, y meterles la cuchara golpeándole los dientes De lo
contrario, pueden ocurrir malos entendidos. La construcción gramaticalmente
correcta del habla garantiza su contenido, coherencia lógica y
comprensibilidad. El profesor debe manejar un lenguaje sencillo de acuerdo al
grado de entendimiento del estudiante, ser claro, preciso, conciso, en cada
discurso, orden, de su presentación.
El
mismo pensamiento puede expresarse en una forma que sea comprensible para los
estudiantes o, por el contrario, se le puede dar al discurso una apariencia tan
rebuscada o, científica que los estudiantes no podrán comprender lo que se les
exige, lo que deben aprender. La capacidad de hablar con sencillez sobre cosas
complejas y hacer inteligibles las cosas abstractas se basa en la claridad del
pensamiento del profesor, en la imaginería y la vitalidad de los ejemplos dados
para la explicación.
El
tercer componente de la cultura del habla es la expresividad. Se logra tanto
seleccionando las palabras y estructuras sintácticas necesarias como mediante
el uso activo de los componentes principales de la expresividad del habla oral:
tono, dinámica vocal, tempo, pausas, acentuación, entonación, dicción. La
entonación y la tonalidad afectan no sólo la conciencia, sino también los
sentimientos de los estudiantes, ya que dan color emocional a las palabras y
frases. La tonalidad del habla puede ser festiva, solemne, sincera, alegre,
enojada, triste, etc. Dependiendo de la situación, el profesor debe aprovechar
toda la riqueza de la tonalidad, y no pronunciar monólogos con voz impasible y
monótona.
Durante
los juegos o cuentos, el maestro, al cambiar la entonación, ayuda a los estudiantes
a desarrollar ideas e imágenes visuales adecuadas que corresponden a la trama.
Por ejemplo, al realizar el juego de la caperucita, o en la de los cerditos en
donde “El lobo viene”, para lograr que los niños se muevan en silencio y con
cuidado, el maestro introduce una historia en la lección: “Nadie se mueve
(narrativamente), todos guardan silencio (el sonido de la voz disminuye).
Silencio (pausa).
Un
zorro camina por el claro (su voz es más fuerte), buscando a los cerditos. Pero
no el zorro no escucha a los cerditos, y se pregunta ¿Adónde fueron
(perplejidad y pregunta)? Y los cerditos guardan silencio (en voz baja y
entonación conspiradora). El lobo se ha ido y los cerditos vuelven a jugar,
saltan (sonido alegre y fuerte), contentos de haber escapado del lobo”.
El
tono del discurso del profesor debe ser tranquilo, confiado y autoritario. Sin
embargo, para ello es necesario que el propio profesor esté tranquilo,
convencido de la veracidad de las órdenes impartidas, de sus actuaciones,
valoraciones de las acciones de los alumnos. Un tono edificante y de mentoría
es extremadamente indeseable; generalmente aleja a los estudiantes del maestro,
ya que cuanto mayor es el estudiante, más pronunciado es su deseo de
autoafirmación, de reconocimiento de sí mismo como individuo.
El
ritmo del habla también determina su expresividad. Un habla demasiado rápida
tampoco es adecuada, ya que dificulta que los estudiantes se concentren en lo
que dice el profesor y tengan tiempo para "digerir" toda la
información, así como un habla muy lenta, que tiene un efecto soporífero en los
estudiantes. Las pausas del habla, cuando se usan correctamente, le permiten
transmitir mejor el significado de las palabras y frases habladas. Con la ayuda
de una pausa, se puede aumentar el significado intrigante del discurso del
profesor, su mensaje sobre algún evento, etc.
Otro
factor que determina la expresividad del discurso de un profesor es la dinámica
del sonido de la voz y la variación de su fuerza. Un volumen de voz
insuficiente tiene un efecto adverso en los oyentes. Conduce a una rápida
fatiga de los estudiantes, que como resultado deben desconectarse, dejar de
seguir el contenido del discurso del profesor o, obligarse a escuchar con
atención. El mismo volumen de habla durante toda la lección (estabilidad del
tono) tiene un efecto soporífero.
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