DIRECTORES
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en
Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
¿Por qué será que allá,
en el norte, siempre sobran maestros y acá, en el sur, siempre faltan a sus
clases? La cantidad de gente que aspira
a convertirse en directores de escuela aumentó vertiginosamente desde la última
vez que se dio una huelga magisterial, por ser más atractivo que estar frente a
un grupo, además de que implica recompensas que el maestro frente a grupo no
disfruta, tampoco se requiere ser lo suficientemente apto, esto es una clara demostración
que lo que menos importa en este país es la educación al no adquirir
compromisos de mejorar el área que dirige la educación.
El gobierno asume el desafió y abre más plazas
para que nuevos directores se postulen, pero en la práctica llegan los menos
preparados. Por su parte el maestro considera que ser director sin el visto
bueno del Sindicato es estresante por las múltiples grillas que hacen que deje
el prestigio por los patios de la escuela en donde fue postulado
Lo cierto es que, más que
nunca, los ojos están puestos en dirigir. La meta ahora es trabajar, pero desde
otro lugar y con otra jerarquía, tal vez desde un puesto más elevado. La idea
parece buena, siempre y cuando los pies sigan apoyados en la tierra y estén
firmes con el sindicato. Uno de los más grandes problemas que enfrentan las
escuelas es el vandalismo, que acaba con los edificios y los muebles escolares,
los lavabos, vidrios rotos y baños graffiteados, etc.
Todo ese dinero podía
estarse invirtiendo en computadoras, libros, materiales didácticos, construcciones
adecuadas, por lo que hay que inmiscuir a la sociedad a cuidarlas. Sin embargo,
los docentes creen que la mayor parte del caos que los vándalos producen
consiste en ataques pequeños pero regulares, que van sumando mucho dinero a lo
largo del año.
Esta pérdida implica para
algunas escuelas -por ejemplo- tener que invertir parte del presupuesto en
arreglar vidrios rotos en vez de traer los equipos de ciencia y tecnología que
la escuela necesita. Actualmente los
estudiantes utilizan sus teléfonos celulares para copiarse y los padres de
familia los justifican. Según un estudio académico sobre cuántos jóvenes se
copia en la escuela, se estima que entre un 3 y un 5 por ciento de los que se
presentan a los exámenes se copia y que sólo una muy pequeña minoría son
descubiertos. Lo que deja a la vista que el hecho de copiarse es muy frecuente
y que la novedad es por medio del celular.
Sea como sea, los jóvenes
agudizan cada vez más su ingenio para encontrar formas viables de copiarse en
un examen. A veces pierden más tiempo preparando los acordeones “Aquellos que
nosotros utilizábamos” que lejos están los célebres papelitos escritos debajo
de la regla o escrituras en la tapa de los bancos. Algunos profesores
argumentan que copiando se aprende; otros, que quienes se copien en las pruebas
nunca aprenderán nada. Como siempre, desde siempre y para siempre, cada maestro
con su librito y cada alumno con su estrategia. Pero, aunque sea, ¡que no se
note!
FONICA EN LOS MAESTROS:
La competencia fónica forma parte de las actividades orales de los maestros, la
comprensión auditiva, la expresión oral y la interacción oral, es decir si el
maestro no cuenta con este recurso natural creara problemas en los alumnos.
Sabemos que la pronunciación es el soporte de la lengua oral, tanto en su
producción como en su percepción, lo que hace que otorgue inteligibilidad a la
producción oral del educando y le facilite la comprensión auditiva. De hecho,
los educandos con un nivel alto de competencia fónica suelen tener un nivel
alto de comprensión auditiva.
La competencia fónica también está presente en
la escritura y la lectura, manifestándose en la voz interior del niño. En
efecto, existen demasiados vicios en los maestros en materia de la
pronunciación y su vocabulario ya que su adquisición implica, entre otras
cosas, su correcta percepción y producción en la lengua oral. Una insuficiente
competencia fónica provoca errores de ortografía y de ortoepía, (especialmente
la entonación y la intensidad), que son las que transmiten una actitud o
intención del hablante, como pregunta, interés, indiferencia, sorpresa, etc.
En cuanto a la competencia discursiva, muchos
de ellos están en la calle, en cuanto a la entonación cuentan con una voz de
pito descompuesto que lastima. Por último, la pronunciación interviene
decisivamente en las competencias sociolingüísticas, ya que es uno de los
elementos que caracterizan las variedades de registro, geográficas y sociales
de la lengua.
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