CIRCULO VICIOSO DE LA EDUCACIÓN Y LA
SOCIEDAD
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de la Normal del Pacifico. Ex
Director General del Instituto Pedagógico Hispano Americano.
Cuanto más los profesores convierten la
escuela en una “prisión” y construyen la educación según el modelo de una
prisión disciplinaria, más rápido se produce el efecto del agotamiento de los
profesores y más neuróticos se comportan los niños. No sería exagerado suponer
que es el efecto de círculo vicioso el que está detrás del aumento de la
crueldad, la agresión y el robo de la dignidad personal en las escuelas, y la
sociedad. Cuando nos encontramos en una situación en la que domina el ideal de
seguridad, de alguna manera sublimamos la situación de peligro. Como resultado,
en las escuelas, tanto el niño como el profesor se convierten en rehenes del
efecto de un círculo vicioso.
Una escuela en donde se tolera la indisciplina,
agresión por algún profesor o estudiante nos da la presencia del circulo
vicioso “Conflicto y la agresión como norma social de comportamiento aceptada”.
Esto conduce al conocido fenómeno de la “banalidad del mal”. Cuanto mayor es la
banalidad del mal en la escuela, más se provocan las agresiones ordinarias, la
crueldad ordinaria y el odio ordinario “Los estudiantes y profesores buenos
hacen cosas malas” – “El profesor asume su cargo de carcelero, y el alumno de
prisionero”.
Un alumno normal recién llegado a la
escuela, observa que sus compañeros se burlan de un compañero o de un profesor,
y dias despues hace lo mismo burlándose ¿Con que frecuencia el profesor sin
darse cuenta, se encuentran en la situación de carceleros y en otras
prisioneras? ¿Cuántas veces cada estudiante, inicia su camino hacia la
neurosis, ya sea en forma de comportamientos de protesta contra el culto al
éxito, provocando una situación de peligro total en aras de las buenas
intenciones del profesor, o sus padres? El profesor desesperado exclama ¡Me
esfuerzo hasta el cansancio con todas mis fuerzas - y con todos mis íntimos
anhelos para que los estudiantes sean mejores que los de ayer, pero al final
veo a los mismos con sus mismos vicios en su círculo vicioso!
Hoy en día, una conciencia de masas cada
vez más indignada busca “chivos expiatorios” para el aumento de la crueldad y
la agresión en las escuelas, lanzando proclamas, fórmulas sucintas de “¿quién
tiene la culpa?” - y tratando apresuradamente de responder a la pregunta:
"¿qué hacer?" Si antes dominaba en la sociedad la frase: “¡Bueno, los
más vagos, ya fueron expulsados o se han ido reprobados”, Ahora, junto a ellos,
aparecen otras exclamaciones: “¡Bueno, los profesores se han ido!, ¡se cansaron,
y se han ido!”
Todos van a alguna parte y experimentan el
fenómeno del agotamiento personal en sus destinos profesionales, se agotan y
descargan su disgusto entre sí, con estudiantes y profesores, con familiares y
amigos. La sociedad es cruel, es agresiva, y está asociada explícita o
implícitamente con el robo total de la dignidad personal y la humillación de
las personas entre sí. Esto, es como un tsunami que azota a la sociedad actual
“Es la realidad” “Los males sociales, y psicológicos de esta época”
Es la personalidad neurótica en la que
hemos caído, y domina nuestras acciones. Una necesidad, y deseos constantes. La
educación que los niños reciben en el hogar y la escuela en la competencia
constante, el culto al liderazgo y el éxito, los disgustos masivos llevan al
hecho de que las personas desarrollan hostilidad, generan conflictos consigo
mismos y entre sí y provocan agresión hacia el mundo entero. Niños que crecen
en hogares, y con profesores que se sienten marginados del sistema social, y
que tanto sus padres como sus profesores al imitarlos esos niños van perdiendo
las pautas de valor en la vida y se encuentran en un estado de ansiedad que les
resulta corrosivo. Una sociedad que se debate entre los que están adentro
disfrutando de algo mínimo en el bienestar, y los que están afuera sufriendo.
El sentido común sugiere numerosas
explicaciones e interpretaciones que surgen en comunidades cerradas y, más
ampliamente, en sistemas sociales cerrados, que se reducen al hecho de que los
propios profesores, cansados y agotados, son los culpables del aumento
de la crueldad; los propios estudiantes tienen la culpa de jugar demasiados
juegos de ordenador. Los directores de escuela, las autoridades de educación, y
los medios de comunicación son culpables. La lista de culpables podría
continuar. ¿Pero es ese realmente el punto?
¿Necesitamos entender realmente por qué
los profesores, los niños, los profesionistas, las amas de casa, y los
políticos se han convertido en los neuróticos de nuestro tiempo o, es el cambio
de ideología, la cultura o relajación de los límites y controles de
comportamiento por la propia sociedad y la religión? La sociedad mexicana en
todos sus contextos, ha degradado la dignidad humana. ¿A quién culpar? Si nos
hemos convertido en un círculo vicioso en comportamiento neurótico. No es la
persona en si la responsable sino lo que interpreta como un acomodamiento para
sobrevivir en la sociedad, y enfrentar sus efectos.
La sociedad en su conjunto acepta y ve
normal su propio cautiverio social en el que se encuentra por una razón u otra.
Un hogar humilde vallado con cercas y alambre de púas, una escuela destrozada
por falta de seguridad. Una ciudad la cual a cada paso es un peligro latente,
una sociedad que vive entre restricciones, y que tiene que recurrir a protestas
con cierre de calles para ser atendida en sus demandas nos va dando la idea de
la sociedad en la que vivimos en un círculo vicioso. Una persona, al
encontrarse en una empresa, aeropuerto, escuela, se le obliga a pasar por una
cierta cantidad de formas de control, y al ingresar a la escuela se le pasa por
dispositivos que sirven como medio de seguridad, comienza a comportarse en
forma de protesta. Cuanto más se resiste la sociedad a este tipo de controles
va en aumento sus síntomas en que es la sociedad en general la que anda muy
mal.
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