¿SOCIEDAD O SUCIEDAD?
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en desarrollo Humano FESC- UNAM
Una de las paradojas más llamativas de nuestros días es que,
aunque inseguras, las personas evitan actuar. Prevalece una somnolencia
generalizada, todos lo perciben, todos lo sienten. Pero su pensamiento evita
plantearse clara y abiertamente la pregunta: ¿Cómo es posible que haya tantos
peligros alrededor y la persona amenazada no pueda y casi no quiera estar
alerta? Pero el problema no surgió recientemente. Sus raíces se adentran en el
tiempo, y cualquiera que se tome la molestia de ver dónde están, encontrará que
llegan al principio de la nueva fe, en la que las cosas se resolverán solas.
Mientras tanto, la vida ha sido demasiado arrugada por su
miedo. Todos tienen miedo de sufrir un golpe en sus ingresos o en su salud, y
temiendo la maldad, se preocupan por alargar sus días, aunque sea un poco más. Esto
significa que, contrariamente a lo que se está exagerando, no es la vida y la
felicidad lo que interesa a la gente, sino que es evitar el dolor por todos los
medios. Y no solo el dolor. La dificultad más mínima, el contratiempo más
mínimo. Cualquier cosa que vaya en contra del deseo (miedo). Las noticias
proclaman sádicamente: el agua del planeta se está acabando, las fuentes de
energía se están agotando, los fanáticos religiosos se están volviendo aún más salvajes,
los inmigrantes están en aumento, y el Pais chino, y ruso, quieren ver sangre.
¿Qué pasara?, ese algo se aproxima.
El debate sobre seguridad es acalorado, lo escuchamos en
todos lados, pero nos hemos hecho las siguientes preguntas: ¿Por qué nos
preocupamos tan poco por nosotros mismos, nuestros hijos y nuestros mayores?
¿Por qué no valoramos más la vida? ¿Por qué no somos más cuidadosos? ¿Por qué
no le demandamos al estado que nos cuide mejor? ¿Estamos protegidos por las
policías, marinos, militares, tribunales, jueces? ¿Quién devora a quién? Los
muertos continúan acumulándose en las morgues, en los campos de desaparecidos,
miles de vidas perdidas.
Padres con niños en sus autos sin su silla especial de bebe,
sin cinturón de seguridad. Miles de muertos en accidentes de tráfico. La gran
cantidad de personas que se ahogan en el mar cada año, los que caen por subirse
a montañas sin equipo, los que quedan atrapados en cuevas, los mineros de
carbón. Los parques infantiles con juegos de acero carcomido por oxido o juegos
rotos. Caos en las calles por el tráfico. Carros que no respetan a las
ambulancias ¡Policías de tránsito que no usan cinturones de seguridad en el
auto, y se esconden para pedir piso! Patines eléctricos permitidos sobre
banquetas, perros sueltos. Niños en centros comerciales sin el cuidado de sus
padres.
Hospitales sin medicamentos y zona de alto contagio de otras
enfermedades. Niños que se ahogan en una tina en el patio trasero de su casa,
que incendian la casa o la vuelan con el gas. Los techos de las escuelas se
derrumban sobre la cabeza de los niños. Las carreteras se deslavan y dejan
hoyancos. Los puentes peatonales, nadie los utiliza y solo sirven para colgar
propaganda comercial. Los puentes viejos están a punto de caer. Los arboles
viejos se van cayendo conforme la lluvia cae. Árboles que caen sobre casas,
autos, personas.
Los empleados de empresas
mueren por no usar el equipo o porque el gerente no les compra el equipo de
seguridad. Las calles llenas de decenas de cables eléctricos colgantes como
nido de arañas, los postes cayéndose de viejos o quebrados. Los auto privados
sin servicio y revisión, sin frenos. Los de arriba en los puestos de trabajo
aplastando a los de abajo. Muchachitos en coches muy caros con su música
estruendosa y tomando. Por eso veo que la seguridad para la gente no es
importante. Nuestra falta de educación, aquí la culpa es de la autoridad debido
a que no se trata de andar multando recaudatoriamente sino de culturizar como
prioridad.
Tambien nosotros somos complacientes con la situación actual.
Le llamas la atención al padre de ese chamaquito y te contesta ¡Déjalo, no pasa
nada! Nadie nos enseña en casa o en la escuela o incluso en el trabajo cuáles
pueden ser los peligros en ciertas situaciones, qué buscar cuando llegamos a un
nuevo espacio, cómo distinguir un cable aislado de uno no aislado, qué hacer
cuándo olemos gas, cómo identificamos las salidas de emergencia, por qué es
importante seguir las recomendaciones de revisión de todos los equipos que
utilizamos. Esto, es responsabilidad de protección civil, bomberos, transito,
secretaria de salud etc.
Checa un camión urbano y te darás cuenta en la inseguridad
que te subes. Existe una falta de responsabilidad y sentido cívico de la gente.
No nos importan los demás. Estamos viendo a un niño pequeño dónde puede
lastimarse, y por no ser nuestro lo dejamos con la justificación de que su
madre no lo cuida por estar pegada en el teléfono. Ponemos una denuncia de que
el árbol está a punto de caerse y los responsables tiran el reporte a la basura
riéndose o nos dicen que pronto irán a cortarlo. Al momento en que se cae, lo
denuncias por la denuncia anterior y se justifica con que no le dieron permiso
de cortarlo.
No hay asunto más
desagradable que acudir a un trámite a una dependencia de gobierno, allí se
sufre y eres tratado de forma desagradable. ¿Qué podemos hacer? ¡Cultura!
Podemos criar a nuestros hijos de manera diferente. Podemos hablar con ellos
sobre la seguridad, lo que pueden hacer, lo que pueden pedir a las autoridades
que hagan. No es posible que ni dentro de una escuela o un hospital la gente no
se sienta segura, mucho menos en la calle.
Llegas a un centro comercial y te das cuenta de las
inseguridades que presenta para las personas y los niños por ejemplo cables
eléctricos sin aislamiento, bordos peligrosos para los niños ¿A quién reportas
y quien se hace cargo? ¿Solucionaran el problema? Puedes llamar cientos de
veces hasta que detecten tu celular y te bloqueen.
Fui una de estas tardes al malecón y observaba como un grupo
de jóvenes recogían en bolsas negras basura de la arena de la playa. Colillas,
tampones y pañales sucios, etc. Hace años, las playas eran limpias, me gustaba
ir durante la semana en las mañanas a nadar y correr en la arena. En aquellos
años solo se escuchaba la música de las olas cuando reventaban. Ya no hay
playas así, limpias, sin aguas sucias, desechos humanos, sin música estridente
y que puedas sentarte en una palapa gratis. ¿Baños en la playa, donde? Tu sueño
se hace realidad bajándote el traje y soltando en el agua la caca (He visto
suficiente flotando como para tener una corazonada).
¿Y los precios? Suben
y suben como los edificios de condominios sin que nadie los regule. Esta
temporada aumentaron los precios en todo (Alimento, trasporte, taxis, cuartos,
cerveza etc.) La salmonella, E. Coli, se apoderan de las olas del mar y
albercas ¿Qué nos falta? Mejores servicios, un mar y playa limpia, a un precio
más bajo. El centro histórico se convirtió en manzanas completas de edificios de
condominios, autorizados a empresas especiales, otras se comieron los espacios
verdes. Antes la familia se llevaba su hamaca con comida y disfrutaba el día en
la playa.
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