martes, 17 de diciembre de 2024

 

¿SOCIEDAD O SUCIEDAD?

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en desarrollo Humano FESC- UNAM

 Una de las paradojas más llamativas de nuestros días es que, aunque inseguras, las personas evitan actuar. Prevalece una somnolencia generalizada, todos lo perciben, todos lo sienten. Pero su pensamiento evita plantearse clara y abiertamente la pregunta: ¿Cómo es posible que haya tantos peligros alrededor y la persona amenazada no pueda y casi no quiera estar alerta? Pero el problema no surgió recientemente. Sus raíces se adentran en el tiempo, y cualquiera que se tome la molestia de ver dónde están, encontrará que llegan al principio de la nueva fe, en la que las cosas se resolverán solas.

 Mientras tanto, la vida ha sido demasiado arrugada por su miedo. Todos tienen miedo de sufrir un golpe en sus ingresos o en su salud, y temiendo la maldad, se preocupan por alargar sus días, aunque sea un poco más. Esto significa que, contrariamente a lo que se está exagerando, no es la vida y la felicidad lo que interesa a la gente, sino que es evitar el dolor por todos los medios. Y no solo el dolor. La dificultad más mínima, el contratiempo más mínimo. Cualquier cosa que vaya en contra del deseo (miedo). Las noticias proclaman sádicamente: el agua del planeta se está acabando, las fuentes de energía se están agotando, los fanáticos religiosos se están volviendo aún más salvajes, los inmigrantes están en aumento, y el Pais chino, y ruso, quieren ver sangre. ¿Qué pasara?, ese algo se aproxima.

 El debate sobre seguridad es acalorado, lo escuchamos en todos lados, pero nos hemos hecho las siguientes preguntas: ¿Por qué nos preocupamos tan poco por nosotros mismos, nuestros hijos y nuestros mayores? ¿Por qué no valoramos más la vida? ¿Por qué no somos más cuidadosos? ¿Por qué no le demandamos al estado que nos cuide mejor? ¿Estamos protegidos por las policías, marinos, militares, tribunales, jueces? ¿Quién devora a quién? Los muertos continúan acumulándose en las morgues, en los campos de desaparecidos, miles de vidas perdidas.

 Padres con niños en sus autos sin su silla especial de bebe, sin cinturón de seguridad. Miles de muertos en accidentes de tráfico. La gran cantidad de personas que se ahogan en el mar cada año, los que caen por subirse a montañas sin equipo, los que quedan atrapados en cuevas, los mineros de carbón. Los parques infantiles con juegos de acero carcomido por oxido o juegos rotos. Caos en las calles por el tráfico. Carros que no respetan a las ambulancias ¡Policías de tránsito que no usan cinturones de seguridad en el auto, y se esconden para pedir piso! Patines eléctricos permitidos sobre banquetas, perros sueltos. Niños en centros comerciales sin el cuidado de sus padres.

 Hospitales sin medicamentos y zona de alto contagio de otras enfermedades. Niños que se ahogan en una tina en el patio trasero de su casa, que incendian la casa o la vuelan con el gas. Los techos de las escuelas se derrumban sobre la cabeza de los niños. Las carreteras se deslavan y dejan hoyancos. Los puentes peatonales, nadie los utiliza y solo sirven para colgar propaganda comercial. Los puentes viejos están a punto de caer. Los arboles viejos se van cayendo conforme la lluvia cae. Árboles que caen sobre casas, autos, personas.

 Los empleados de empresas mueren por no usar el equipo o porque el gerente no les compra el equipo de seguridad. Las calles llenas de decenas de cables eléctricos colgantes como nido de arañas, los postes cayéndose de viejos o quebrados. Los auto privados sin servicio y revisión, sin frenos. Los de arriba en los puestos de trabajo aplastando a los de abajo. Muchachitos en coches muy caros con su música estruendosa y tomando. Por eso veo que la seguridad para la gente no es importante. Nuestra falta de educación, aquí la culpa es de la autoridad debido a que no se trata de andar multando recaudatoriamente sino de culturizar como prioridad.

 Tambien nosotros somos complacientes con la situación actual. Le llamas la atención al padre de ese chamaquito y te contesta ¡Déjalo, no pasa nada! Nadie nos enseña en casa o en la escuela o incluso en el trabajo cuáles pueden ser los peligros en ciertas situaciones, qué buscar cuando llegamos a un nuevo espacio, cómo distinguir un cable aislado de uno no aislado, qué hacer cuándo olemos gas, cómo identificamos las salidas de emergencia, por qué es importante seguir las recomendaciones de revisión de todos los equipos que utilizamos. Esto, es responsabilidad de protección civil, bomberos, transito, secretaria de salud etc.

 Checa un camión urbano y te darás cuenta en la inseguridad que te subes. Existe una falta de responsabilidad y sentido cívico de la gente. No nos importan los demás. Estamos viendo a un niño pequeño dónde puede lastimarse, y por no ser nuestro lo dejamos con la justificación de que su madre no lo cuida por estar pegada en el teléfono. Ponemos una denuncia de que el árbol está a punto de caerse y los responsables tiran el reporte a la basura riéndose o nos dicen que pronto irán a cortarlo. Al momento en que se cae, lo denuncias por la denuncia anterior y se justifica con que no le dieron permiso de cortarlo.

 No hay asunto más desagradable que acudir a un trámite a una dependencia de gobierno, allí se sufre y eres tratado de forma desagradable. ¿Qué podemos hacer? ¡Cultura! Podemos criar a nuestros hijos de manera diferente. Podemos hablar con ellos sobre la seguridad, lo que pueden hacer, lo que pueden pedir a las autoridades que hagan. No es posible que ni dentro de una escuela o un hospital la gente no se sienta segura, mucho menos en la calle.

 Llegas a un centro comercial y te das cuenta de las inseguridades que presenta para las personas y los niños por ejemplo cables eléctricos sin aislamiento, bordos peligrosos para los niños ¿A quién reportas y quien se hace cargo? ¿Solucionaran el problema? Puedes llamar cientos de veces hasta que detecten tu celular y te bloqueen.

 Fui una de estas tardes al malecón y observaba como un grupo de jóvenes recogían en bolsas negras basura de la arena de la playa. Colillas, tampones y pañales sucios, etc. Hace años, las playas eran limpias, me gustaba ir durante la semana en las mañanas a nadar y correr en la arena. En aquellos años solo se escuchaba la música de las olas cuando reventaban. Ya no hay playas así, limpias, sin aguas sucias, desechos humanos, sin música estridente y que puedas sentarte en una palapa gratis. ¿Baños en la playa, donde? Tu sueño se hace realidad bajándote el traje y soltando en el agua la caca (He visto suficiente flotando como para tener una corazonada).

 ¿Y los precios? Suben y suben como los edificios de condominios sin que nadie los regule. Esta temporada aumentaron los precios en todo (Alimento, trasporte, taxis, cuartos, cerveza etc.) La salmonella, E. Coli, se apoderan de las olas del mar y albercas ¿Qué nos falta? Mejores servicios, un mar y playa limpia, a un precio más bajo. El centro histórico se convirtió en manzanas completas de edificios de condominios, autorizados a empresas especiales, otras se comieron los espacios verdes. Antes la familia se llevaba su hamaca con comida y disfrutaba el día en la playa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario