INVESTIGACIÓN EN EL AULA ESCOLAR
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad
Nacional Autónoma de México.
La investigación ¿mejora la educación? Se a discutido mucho
sobre el tema en que la investigación mejora la educación. Pero ¿Qué tipo de
investigación necesita una escuela moderna? ¿Necesita la escuela alguna
investigación para poder enseñar correctamente? ¿Por qué cada profesor debería
ser en parte investigador’ ¿Por qué los niños deberán aprender a investigar?
¿De dónde? se pueden sacar todas estas respuestas a las preguntas anteriores,
sino no es de la propia investigación. ¿Qué falta para que la investigación en
las escuelas sea lo cotidiano? ¿Deberíamos esperar interés en la investigación
por parte de profesores que ya no tienen suficiente tiempo para nada?
La diferencia entre escuelas nos plantea que las necesidades
también lo son. ¿sobre qué temas, en qué
áreas de la vida escolar los profesores necesitan investigación? ¿Y son
necesarios en absoluto en su escuela? La escuela hasta el día de hoy, no ha
necesitado los resultados de una investigación pedagógica para tomar una
decisión, y cuando son invitados a realizar una investigación contestan que son
ideas de las autoridades superiores para justificar su trabajo, además de que es
una cuestión que requiere tiempo, es difícil, y están muy cargados con los
contenidos del programa. Por lo que en el campo práctico nadie dedica tiempo
para eso. El trabajo de un profesor es rutinario, y depende de su experiencia
y, en general, la comunidad se caracteriza por muchas restricciones basadas en
el principio "así es como lo hacemos".
Para investigar, un
profesor necesita experiencia en esa área del conocimiento. Esto significa que
el profesor mira sus actividades desde afuera, las analiza, utiliza las
herramientas de la observación y la experimentación, y esto conduce al
crecimiento profesional. Hasta hoy, todos los profesores contribuyen con sus
exposiciones en las juntas de consejo y talleres pedagógicos dando sus
disertaciones y defendiéndolas sobre diversos temas, independientemente de si
sus resultados pueden o no aplicarse en actividades prácticas.
El maestro moderno carece, desde mi punto de vista, de una
herramienta para estudiar a los niños a los que enseña en el aula. Sí,
comprende intuitivamente que algo anda mal con alguien, pero no ve la imagen
real de las causas y posibles consecuencias del desarrollo de tal o cual
condición psicofisiológica. Los profesores no entienden cuánta tarea hacen los
niños, cuáles son las razones del estado motivacional particular de un niño,
etc. Desarrollar una cultura de investigación psicológica es ahora una de las
principales tareas en el desarrollo de la competencia profesional general de
nuestro profesor.
Pero ¿qué pasa con los numerosos institutos, universidades e
institutos de investigación que se ocupan de los problemas psicológicos y
pedagógicos, de la sociología y de la economía de la educación? ¿Realmente los
estudiantes que están formándose no les interesante lo que se escribe o
investiga? Esto no es del todo cierto, aunque son pocos los que lo hacen, a la
mayoría de los estudiantes
sus maestros en el aula los hacen participar en las discusiones, sin embargo,
no se llega a una investigación sobre los puntos que se exponen, defienden en
dicha discusión por lo que no queda memoria útil.
Podría comparar lo que sucede con una industria en donde el
profesor es el artesano, y la institución educativa quien distribuye y exige un
producto mediante catalogo para ser comercializado en el mundo laboral. El
sistema de gestión escolar ya vive en la era industrial y se necesita ciencia
para tomar decisiones de gestión a nivel del sistema educativo, en una región o
en todo el país. Por supuesto, para ello el sistema debe poder ver a qué y cómo
se aplican los descubrimientos científicos “Pedagógicos y psicológicos” y
realizar un seguimiento de los resultados: establecimiento de objetivos y
tareas claramente definidos, indicadores medidos, condiciones estudiadas.
Comprender que no en todas las escuelas se puede llevar a cabo la investigación,
pero si la importancia de la investigación es mayor en las regiones donde las
escuelas no carecen de recursos y no hay recursos para una larga búsqueda de la
solución de gestión adecuada.
Por ejemplo, se puede investigar en auditoría general de la
escuela identificando los puntos críticos y las fortalezas. Evaluar el impacto
de la escuela en la comunidad, colonia, ciudad circundante. Se sabe, por
ejemplo, que a veces una buena escuela aumenta el valor de los inmuebles que la
rodean. Pero hasta ahora hay pocos estudios de este tipo. Investigar los exámenes
y sus resultados entre los libros de texto para descubrir cómo interactúan los
estudiantes con los materiales, si los textos y las ilustraciones están
convenientemente ubicados y si el formato les ayuda a adquirir conocimientos.
Evaluar la eficacia de las soluciones tecnológicas que se han
ido implementado en el aula y otros grados escolares, investigar mediante
evidencias los resultados educativos lo que ofrecen y realidad aportan las
herramientas de aprendizaje digital, los beneficios, y negatividad, en el
desarrollo de los niños, estudiantes como resultado educativo. El principal
argumento a favor de ellos suele ser la usabilidad, mientras que los efectos
para el aprendizaje quedan atrás desconocidos. Tanto la dirección de la escuela
como los maestros deben adaptar los equipos para los procesos educativos y sean
fáciles de manejar para la investigación sobre todo en la recopilación de datos
y su posterior análisis.
Los profesores y directivos necesitan aprender esto, y ésta
es una tarea conjunta apoyados por las supervisiones escolares. Sin completarlo
es imposible entender qué conclusiones de la ciencia se aplican a una escuela
en particular, y por lo tanto se desconocen sus verdaderos alcances en materia
de desarrollo. Para iniciar la escuela primaria y secundaria debe ser capaz de
evaluar el bienestar social de los niños y estudiantes. No solo mediante una encuesta
clásica que solo proporciona respuestas socialmente esperadas. Las escuelas
necesitan investigación práctica, para que los maestros y el director se apoyen
en cualquier tipo de situación. Contar con la información de todas las escuelas
a su alrededor, entender lo que sucede en ellas, descubrir cómo lo atienden.
Tanto los directores de una zona como los profesores deben reunirse para ver
como implementan la investigación práctica.
Es necesario discutir, incluso en términos científicos, cómo
realizar la investigación educativa obligatoria para los niños y estudiantes de
secundaria. Como deben estructurarse estos proyectos, quién y cómo desarrolla
las competencias de investigación en los niños y estudiantes, cómo se preparan
los propios profesores para ello. Es fácil observar que cuando se trata de
implementar proyectos educativos de investigación para ser llevados a cabo por
un profesor son muy prácticos y bastante limitados argumentando que los niños y
los estudiantes no cuentan con las suficientes habilidades y herramientas para
desarrollarlos. Considero que es una posición cómoda y cerrada. El supervisor
escolar debe garantizar que exista una gama de investigaciones lo más amplia
posible en toda la zona bajo su responsabilidad.
Ahora con los nuevos libros de texto, aulas de computación,
reuniones de consejos técnicos, hay disponible una mayor variedad de programas
que para la educación primaria y secundaria. De hecho, si no se hace, no
tendremos en el futuro la posibilidad de mejorar, y nos quedaremos como en la
anterior generación de niños y estudiantes solo de lo que se dice sucedió, y
nada sobre las exitosas prácticas y sus errores. Por lo otro solo es de tipo teórico,
y cada profesor en su aula se rasco con sus uñas. Hoy tienen la oportunidad de
ir integrando, y desarrollando un nuevo programa sustentado sobre bases firmes
con investigación. El valor de la investigación requiere su enfoque especial
por ello a la hora de elegirlo hay que darse su tiempo en reflexionarlo.
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