VIDA
ESCOLAR (PADRES/MAESTRA)
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Cuando
un niño se encuentra en una situación de conflicto, no todos los padres pueden
hacer frente a sus sentimientos y evaluar con seriedad lo que sucedió. Muchos
no entienden que las palabras del niño son siempre su interpretación de lo
sucedido, y de inmediato se apresuran a regañarlo, amenazar al profesor, callar
al niño, justificar, o no prestarle atención. ¡Así, no se arreglan las cosas!
Otros se vuelven locos y agreden verbalmente o amenazan al profesor.
Cuando
los padres platican en su hogar sin darle importancia a que el niño los esté
escuchando, lo memorizan y cada una de esas palabras de sus padres las llevan a
la escuela. Así es como el conflicto pasa a una nueva escala. El profesor lucha
porque los padres entren en razón, pero con padres cerrados o con conflictos de
pareja es más difícil resolverlo, ¿Cómo llegar al fondo de la posición para
restaurar cómo sucedió realmente todo?
Unos
padres enojados y un profesor que siempre es molestado “Se lleva al carajo,
todas las buenas intenciones” Y, surge el ego para demostrar ¿Quién tiene la
verdad y la razón? Hay niños que tienen la razón, y son ofendidos injustamente,
y su queja o reclamo es por justicia. Tanto padres como el profesor primero
deben exhalar aire para que les llegue la tranquilidad, tomar un poco de agua
sin apresurarse, deje que su ira se calme, y luego, con calma, averigüe con el
profesor lo que sucedió.
Los
padres y profesor están siempre expuestos a emociones fuertes y el niño no
tiene la capacidad para notar que un simple comentario suyo puede cambiar
radicalmente la postura de los padres o el profesor por lo que dijo o por lo
que escucho en boca de su profesor o de sus padres. Independientemente de quién
sea el culpable del conflicto, pregúntele al profesor qué pasos está tomando para
resolver la situación y cómo el padre puede ayudarlo en esto: por ejemplo, de
qué manera vale la pena hablar con el niño sobre lo que sucedió. Y no olvide
que los niños olvidan las cosas malas más rápido que los adultos. Basta un rato
de tiempo o una distracción divertida, después de una pelea, y, ya pueden jugar
y comunicarse juntos si su profesor o sus padres no calientan la situación.
No
olvides que el maestro es una persona viva. Si le parece que está equivocado,
cometió un error o no ha hecho lo suficiente, no debe concluir de inmediato que
no es un profesional, quejarse a la administración y exigir el despido. Lo más
sencillo es tener una conversación amigable con él. Subir de tono el conflicto
lo agrava. Todos los padres quieren que las condiciones en el grupo o la clase
sean casi ideales. Esto no siempre sucede, y la dirección de la escuela a
menudo rechaza las solicitudes de los padres para corregir las deficiencias “No
cuentan con atribuciones o dinero para hacer todo lo que se les solicita”
Los
padres pueden solicitar asistir a las clases de su hijo: Si a los padres les
parece que al niño se le está enseñando incorrectamente, el maestro se comporta
de manera extraña o hay quejas sobre el propio alumno, puede observar el
proceso educativo. A mamá o papá se les permitirá sentarse en el salón de
clases, pero solo si al maestro mismo y a la administración de la escuela no
les importa. No debe interferir en el proceso educativo. Ni corregir al maestro
o hacer cometarios.
Todos
los reclamos que tenga de la forma de educar los hará por escrito, y se lo
entregara al director con una copia al profesor. La secretaria de educación
pública pone un requisito de años cumplidos para ingresar a la prescolar, o
primaria ¡No todos los niños están listos a esa edad! Si los padres se dan
cuenta de que el niño no está listo para la escuela y debe esperar otro año,
tienen derecho a sacarlo del primer grado o no inscribirlo.
Analicemos
este caso. - La escuela es responsable
de la salud y la seguridad de los niños. Si durante las lecciones, durante un
receso o inmediatamente después de las clases, un niño resultó dañado: se cayó,
golpeó o peleó, los padres tienen derecho a exigir una compensación por daños
materiales y morales de la escuela.
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