miércoles, 18 de diciembre de 2024

 

VIDA ESCOLAR (PADRES/MAESTRA)

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Cuando un niño se encuentra en una situación de conflicto, no todos los padres pueden hacer frente a sus sentimientos y evaluar con seriedad lo que sucedió. Muchos no entienden que las palabras del niño son siempre su interpretación de lo sucedido, y de inmediato se apresuran a regañarlo, amenazar al profesor, callar al niño, justificar, o no prestarle atención. ¡Así, no se arreglan las cosas! Otros se vuelven locos y agreden verbalmente o amenazan al profesor.

Cuando los padres platican en su hogar sin darle importancia a que el niño los esté escuchando, lo memorizan y cada una de esas palabras de sus padres las llevan a la escuela. Así es como el conflicto pasa a una nueva escala. El profesor lucha porque los padres entren en razón, pero con padres cerrados o con conflictos de pareja es más difícil resolverlo, ¿Cómo llegar al fondo de la posición para restaurar cómo sucedió realmente todo?

Unos padres enojados y un profesor que siempre es molestado “Se lleva al carajo, todas las buenas intenciones” Y, surge el ego para demostrar ¿Quién tiene la verdad y la razón? Hay niños que tienen la razón, y son ofendidos injustamente, y su queja o reclamo es por justicia. Tanto padres como el profesor primero deben exhalar aire para que les llegue la tranquilidad, tomar un poco de agua sin apresurarse, deje que su ira se calme, y luego, con calma, averigüe con el profesor lo que sucedió.

Los padres y profesor están siempre expuestos a emociones fuertes y el niño no tiene la capacidad para notar que un simple comentario suyo puede cambiar radicalmente la postura de los padres o el profesor por lo que dijo o por lo que escucho en boca de su profesor o de sus padres. Independientemente de quién sea el culpable del conflicto, pregúntele al profesor qué pasos está tomando para resolver la situación y cómo el padre puede ayudarlo en esto: por ejemplo, de qué manera vale la pena hablar con el niño sobre lo que sucedió. Y no olvide que los niños olvidan las cosas malas más rápido que los adultos. Basta un rato de tiempo o una distracción divertida, después de una pelea, y, ya pueden jugar y comunicarse juntos si su profesor o sus padres no calientan la situación.

No olvides que el maestro es una persona viva. Si le parece que está equivocado, cometió un error o no ha hecho lo suficiente, no debe concluir de inmediato que no es un profesional, quejarse a la administración y exigir el despido. Lo más sencillo es tener una conversación amigable con él. Subir de tono el conflicto lo agrava. Todos los padres quieren que las condiciones en el grupo o la clase sean casi ideales. Esto no siempre sucede, y la dirección de la escuela a menudo rechaza las solicitudes de los padres para corregir las deficiencias “No cuentan con atribuciones o dinero para hacer todo lo que se les solicita”

Los padres pueden solicitar asistir a las clases de su hijo: Si a los padres les parece que al niño se le está enseñando incorrectamente, el maestro se comporta de manera extraña o hay quejas sobre el propio alumno, puede observar el proceso educativo. A mamá o papá se les permitirá sentarse en el salón de clases, pero solo si al maestro mismo y a la administración de la escuela no les importa. No debe interferir en el proceso educativo. Ni corregir al maestro o hacer cometarios.

Todos los reclamos que tenga de la forma de educar los hará por escrito, y se lo entregara al director con una copia al profesor. La secretaria de educación pública pone un requisito de años cumplidos para ingresar a la prescolar, o primaria ¡No todos los niños están listos a esa edad! Si los padres se dan cuenta de que el niño no está listo para la escuela y debe esperar otro año, tienen derecho a sacarlo del primer grado o no inscribirlo.

Analicemos este caso. -  La escuela es responsable de la salud y la seguridad de los niños. Si durante las lecciones, durante un receso o inmediatamente después de las clases, un niño resultó dañado: se cayó, golpeó o peleó, los padres tienen derecho a exigir una compensación por daños materiales y morales de la escuela.

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