martes, 31 de diciembre de 2024

 

MIS PROPOSITOS PARA 2025

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director “Escuela Normal del Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagogico Hispanoamericano”

 La vida es una construcción en un escenario en el que asume un doble trabajo edificativo: por una parte, una construcción interna, por otra parte, una construcción externa. “Lo que tú haces, te hace” Las sociedades aportan a la personalidad. Esto obliga a convenir, pactar, mediar, entenderse... en definitiva civilizarse. La dinámica del pillaje, del botín, del aprovechamiento del producto del otro o el abuso de la naturaleza no es admisible, desde esta perspectiva.

 Así mismo, este compromiso con una actitud constructiva sitúa el concepto de libertad en su justa medida, entendiéndolo no solo como la posibilidad de elegir entre lo ya dado, como una libertad de consumo, sino como la capacidad para construirnos nuestras nuevas alternativas. La originalidad buscada, pues, no es el escoger la manera en qué queremos estar sino un escoger qué queremos ser, que queremos producir, cómo queremos producirnos, qué “Don” de nosotros mismos queremos brindar a la posteridad.

 Me pregunto ¿Qué me gustaría ser en el resto de mi vida? Ser una persona esencialmente filantrópica, filosófica y progresista, siempre en busca de la verdad, el estudio y practica de la ética, de la solidaridad; y trabajar por el mejoramiento material, moral, y por el perfeccionamiento espiritual, intelectual y social de toda la humanidad. Llevar como principios la tolerancia mutua, el respeto de los demás y de uno mismo, y la absoluta libertad de conciencia. Considerar que las personas tienen derecho a practicar concepciones metafísicas y religiosas. Cada cual invocara la fe, según le dicte su conciencia con el mayor respeto hacia las diferentes interpretaciones y hacia todos mios hermanos que las sustentan.

 Mi mayor compromiso es con la humanidad en busca de construir una humanidad feliz, en términos espirituales y materiales. Pero al mismo tiempo soy consciente que ninguna sociedad puede alcanzar la felicidad si no está construida para que quepan todos sus individuos y que estos puedan encontrar en ella las posibilidades para su desarrollo; es decir: una sociedad a la medida del individuo. Si no sabemos cuáles son las determinaciones íntimas de la naturaleza humana, cuáles son sus requisitos para ser feliz, si no sabemos qué quiere decir “desarrollo”, difícilmente podremos diseñar la sociedad ideal.

 Por eso la estrategia que empleare es centrar mi atención en el conocimiento de la arquitectura íntima del ser humano, manteniendo este en un primer plano sin perder de vista la sociedad y tras ella la Naturaleza. El Humano es un producto social y la sociedad es una colección de Humanos. Si bien es difícil definir lo esencial del ser humano en una sola frase, podemos señalar como uno de los fundamentos de su existencia el pensar, pensar que se piensa a sí mismo. En la libertad que nos viene dada por esta estructura del pensar radican las conquistas que el humano puede llevar a cabo en distintas esferas.

 En el terreno ético y personal, la posibilidad de que podamos adueñarnos de nuestros propios valores y hacer el destino. Asimismo, dentro de la esfera política y social, el desarrollo de una ética y de unos criterios propios son los verdaderos cimientos de una democracia y de una sociedad participativa. Nuestra democracia, especialmente, necesita individuos capaces de obligar a la clase política, mediante una crítica sólida, a volver la mirada hacia la realidad e intereses genuinos de la sociedad. Éste es un trabajo que sólo puede ser el fruto de un pensamiento crítico, y comprometido con lo humano y con la contundencia suficiente como para crear hábitos y tradición.

 Intentar cultivar la integralidad del Humano que somos y por eso le apuesto, por una sociedad de individuos capaces de hacerse a sí mismos y de apropiarse de sus valores éticos y morales. Provocar encuentros conmigo mismo. Cuanto más compleja es la sociedad más necesaria se hace este ejercicio, más profundo debe ser el análisis ético de las nuevas circunstancias que los acontecimientos van conformando porque estos son cada vez más profusos e interrelacionados, es decir, más complejos y más complicados. O el individuo se capacita en la construcción de su propia ética y de su propia interpretación del mundo para tomar sus propias decisiones, o tendrá que utilizar la ética de otros y la interpretación de otros.

 Serán otros los que te piensen. Que hay que mejorar: Disciplina, lenguaje, pensar adecuadamente, acumular experiencia “Constrúyete a ti mismo, conócete a ti, mismo” Adopta una actitud positiva, productiva, y constructiva. Si me comprendo mejor a mí mismo, comprendo mejor al otro. Al mundo hay que acomodarse, acoplarse a las nuevas obligaciones. 

 En esta necesaria acomodación corre el riesgo de quedarse petrificado. Muchos, en un momento determinado de sus vidas, se sorprenden así-mismos huyendo hacia el mundo, distraídos de sí-mismos, y sienten la apremiante necesidad de volver a casa, a la morada interior, de abandonar al deseo que los tiene prisioneros en su cotidianidad. Una asunción de responsabilidad primero consigo mismo y después con el mundo. Este compromiso se concreta en tres finalidades que podríamos llamar: la finalidad constructiva, la finalidad educativa y la finalidad ética.

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