LA
VIDA, ES ¡PARA TODA LA VIDA!
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano – FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
“¡La vida es ¡Para toda la vida, carajo!” - “La vida no es cuestión de que en juego nos caigan buenas cartas, sino de jugar bien con las cartas malas que nos tocaron. Recuerda que no hay mal que dura cien años. Cuando una puerta se cierra, otra se abre. pero a nos quedamos parados observando la puerta cerrada que no vemos la otra puerta que se ha abierto para nosotros. “Aprende a enfrentar los desafíos”
Así que inventa excusas para evitar la claridad. Si no tienes claridad, no sabes dónde estás parado o donde quieres estar, y algo hace que sea casi imposible actuar. La claridad mental es encontrar, y comprender dónde se encuentra y lo que quiere. La forma más fácil de hacerlo es vivir tu vida al revés. Imagínate en el futuro cuando tengas 60, 70 u 80 años. ¿Qué te gustaría hacer? ¿Cómo te gustaría vivir? Luego, a partir de ahí, lo desglosas a en actividades diarias. No tomar una decisión te permite seguir viviendo una vida de victimismo y poner excusas.
Puedes seguir viviendo una vida sin sentido e irresponsable pensando que en la vida tendrás mucho tiempo más adelante. Un ejemplo: Puedes decir: “Leeré, o escribiré hoy porque quiero mejorar en la escritura, y lectura. En lugar de decir: “No tengo tiempo, lo hago mañana o pasado”
Dentro de cada uno de nosotros existe una programación biológica que nos estará poniendo en alerta intentando llevarnos de regreso al camino deseado, pero de nuevo elegiremos lo cómodo, fácil y rápidamente gratificante. Y, no solo eso, sino que la vida nos pondrá enfrente dará tentaciones. Tentaciones de las que normalmente caemos. “Has tomado una nueva decisión, tienes una nueva de verdad, así que apégate a ella lo mejor que puedas” La paciencia es un espacio de tiempo que prologamos, y nos hace dudar entre lo que consideramos difícil de lograr, y la forma de aplicarnos para resolverlo, y se debe a que todo lo hacemos con la idea de sobrevivir al presente, sin importar el futuro, lo que significa que tenemos que entrenar nuestra paciencia.
Tener una meta es excelente forma, que puede ayudarnos a comenzar y continuar cuando las cosas se ponen difíciles. Lo que es aún mejor es si realmente obtenemos una recompensa diaria por intentar lograrlo. Como yo con mi escritura y elaboración que lo hago diario desde hace aproximadamente unos 40 años. Para ser sincero, “No siempre lo encuentro divertido”, pero lo hago de todos modos porque me recompensan emocionalmente. Mi filosofía de existencial es que, si me caigo, me levanto y me subo de nuevo al caballo sin miedo a que me vuelva a tumbar. - “El que tiene una razón para vivir, puede soportar casi cualquier forma” - Friedrich Nietzsche.
Hace unos cuantos días escuché a un hombre que se quejaba de todo, y recordé la frase “Si no eres parte de la solución, es parte del problema” Cuando alguien a mi alrededor comienza a quejarse de otra persona me molesta, pero mi respuesta debería de ser ¡Y, que hiciste para mejorarlo? Aquel señor empezó a quejarse de lo mala e ingrata que era su hija. Que no quería escucharlo, me dijo que era porque su esposa era una mala madre, que en su trabajo estaba muy cansado por contar con un mal jefe. Me di cuenta que el señor carecía de lo que se conoce como competencias sociales por lo que es imposible ayudarle “Árbol, que nace torcido, jamás se endereza” Era una persona que a su paso en las conversaciones iba dejando manchas de la necesidad de su cabeza, y creía que compartía momentos agradables como si las personas saliéramos a la calle a conversar para ayudar a limpiar mentes. Incluso creó que las pulgas se molestan con las cucarachas, y los piojos con el champú.
La gente no necesita buscar excusas; hace lo que cree correcto. No esperes a que otros den el primer paso ni envíen el último mensaje. En cualquier caso, es una tontería dejar tus decisiones en manos de otros. No ruegues por la atención, el amor ni la compasión de nadie... No permitas que pisoteen tu autoestima con las ambiciones de quienes son completamente indiferentes a tus sentimientos. Aprende a escucharte: Tu vida es un rompecabezas hecho de tus decisiones, y nadie puede entender lo que quieres mejor que tú.
- Decídelo todo tú mismo y no esperes nada de los demás. Si te entienden y lo aprecian, genial; si no, no pasa nada. ¿Las personas son justas? Creemos que “Cada uno recibe lo que se merece” ¿Es la realidad? Nuestro problema real es que no estamos capacitados para evaluar los acontecimientos con claridad y ver las relaciones de causa y efecto. No estamos capacitados para poder evaluar las situaciones desde diferentes perspectivas. Esto no solo nos ayudaría a comprender mejor lo que sucede, a encontrar enfoques innovadores para problemas difíciles. Por eso creemos que cada quien obtiene lo que merece dependiendo de sus cualidades y acciones personales.
Las personas culpan a otros de sus problemas, solemos sacar conclusiones precipitadas y queremos que los demás sean los culpables de todo lo que nos sucede, incluso culpamos a la victima de lo sucedido. Un ejemplo: Vas con tu pareja hacia el auto, y lo encuentras con las puertas abiertas, le han robado lo que pudieron. En principio lo consuelas, lo lamentas, y enseguida comienzas a cuestionarlo desde por qué lo dejo estacionado en ese lugar, y le llamas la atención. “Se asume que, si algo malo le sucede a alguien, es por culpa suya” - Otro ejemplo de la vida cotidiana. Podríamos considerar a alguien con un salario bajo y juzgarlo como menos trabajador que alguien considerado más exitoso. “Nuestra tendencia es centrarnos en las cualidades personales de las personas en lugar de en los factores situacionales.
Esto nos lleva a suponer que quienes merecen el éxito lo alcanzarán, pero olvidamos que las reglas del juego no siempre son las mismas para todos” Estamos condicionados a creer que las buenas acciones siempre son recompensadas, mientras que las malas son castigadas. Desde la infancia, leemos cuentos de hadas sobre héroes que salvan a todos y reciben su justa recompensa, mientras que los villanos mueren o escapan. En estas historias, aprendemos la frase “Lo que se siembra, se cosecha” Lograr un cambio social requiere la capacidad de reconocer dónde una situación puede ser injusta o de tomarse el tiempo para comprender verdaderamente las circunstancias de los demás antes de emitir juicios.
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