jueves, 26 de marzo de 2026

 

NUEVAS UNIVERSIDADES PÚBLICAS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Maestro de Universidad de Occidente.

Más de un tercio de los estudiantes optan por abandonar la escuela después del segundo grado de preparatoria, y se dedican a vagar sin razón alguna, y esta proporción aumenta cada año. Los que deciden finalizar la preparatoria y entrar a la universidad eligen una universidad en donde no signifique esfuerzo alguno para obtener un título. Pocos son los que eligen una profesión que demande esfuerzo académico, y práctica.

La mayoría de las universidades no llevan a cabo prácticas profesionales por lo que el nivel de egresados se reduce a menos de un 2%. Son muy pocos los que se incorporan al mercado laboral de su profesión, mientras que el resto permanece en su hogar cuestionándose ¿Para que estudie esta carrera profesional? ¿Que aprendí que me sirva para mi vida? ¿Necesito capacitarme para poder ingresar al mercado laboral? Los programas de formación para el trabajo en centros de gobierno ofrecen desarrollar habilidades prácticas (por ejemplo, mecánico, cocina, electricista, fontanero, construcción, etc.) y el estudiante logra abrirse por sí mismo camino laboral.

Esto significa que el momento de decisión sobre la posible trayectoria profesional se ha desplazado. El campo de estudio más popular es la medicina, y en segundo lugar las ciencias sociales, que también incluyen varias áreas (como economía, sociología, comunicación y turismo). Los estudiantes universitarios prefieren administración, mientras que la otra parte prefieren turismo, pero solo alrededor de un 5%, encuentra trabajo en su área. Por otro lado, quienes obtienen un título de educación superior y no encuentran trabajo prefieren cada vez más continuar sus estudios y tienen menos probabilidades de incorporarse al mercado laboral. Sin embargo, entre quienes optan por trabajar, la mayoría lo hace en un área diferente a sus estudios.

El mercado laboral sigue siendo el mayor obstáculo ante la falta de empleo relacionado con sus estudios, y esto va en aumento. Al mismo tiempo, la proporción de personas que se incorporan al mercado laboral inmediatamente después de obtener una educación superior ha disminuido. En general, los jóvenes han dedicado períodos de tiempo más prolongados al estudio durante el último cuarto de siglo, y el nivel educativo de la población ha aumentado. La mayor proporción de personas con estudios universitarios se localiza entre los 26 a los 35 años, y la menor de los 50 años de edad, en adelante.

Cuanto mayor va siendo el nivel educativo, mayor es la tasa de empleo en aspectos laborales ajenos a su profesión, y menor el riesgo de desempleo (Informalidad). Esto demuestra que la educación está estrechamente vinculada a la mentalidad crecimiento económico. Sin embargo, un alto nivel educativo no garantiza el crecimiento económico si un entorno institucional débil obstaculiza el uso productivo del conocimiento y las habilidades. La educación es un componente clave del capital humano: el conocimiento, las habilidades y las destrezas de los trabajadores que influyen en su productividad.

Por esta razón, se considera la educación un factor crucial para el crecimiento económico del país. Sin embargo, el empleo informal nos explica que la debilidad reside en el entorno institucional el cual impide el uso productivo del conocimiento adquirido y, por lo tanto, obstaculiza su impacto positivo en la economía nacional. La importancia relativa de la educación y las instituciones sigue siendo objeto de debate. Incluye este debate la generación de oportunidades, incentivos fiscales para los empleadores, desarrollo de capital humano.

Crear nuevas universidades sin niveles educativos generara más profesionistas sin empleo con bajo nivel académico, y se debe a que tanto el nivel educativo como la calidad institucional son factores importantes para el crecimiento económico en todos los profesionistas (Calidad educativa). No se trata de acumular capital activo humano sino de conducir a una reducción de los desequilibrios entre educación de calidad, y carreras que se ofertan. Si las actuales universidades públicas no han logrado superar sus limitaciones académicas, institucionales debido a sus múltiples crisis socioeconómicas y políticas ¿Para qué invertir en nuevas universidades públicas?

La elección de dónde aplicar el financiamiento público, debe ser de acuerdo al talento individual. Ejemplo: en la carrera de Ingeniería analizar el tamaño del sector productivo. Un entorno institucional débil, incluso con altos niveles educativos, puede afectar negativamente a otros componentes del capital humano: provocando un descenso en la calidad de la educación, y contribuyendo a la emigración de profesionales cualificados “Desequilibra educativo” Elevar el nivel educativo general de la población lleva mucho tiempo, ya que no se trata solo de abrir universidades.

Las instituciones como la educación tienen un impacto significativo y positivo en el crecimiento económico y, por lo tanto, desempeñan un papel crucial en las perspectivas económicas del país. Un aumento de un año en el promedio de años de educación se asocia con un incremento de 1,1 puntos porcentuales en el PIB per cápita. Sin embargo, estos cambios significativos suelen tardar mucho tiempo en materializarse. Una Universidad nueva sin calidad impide que los profesionistas con buen nivel educativo se desarrollen.

 

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