sábado, 10 de agosto de 2024

 


CUANDO ALGUIEN QUE AMAS TE ENGAÑA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Cuando alguien que amas se despide siempre deja una huella diferente en el corazón de cada uno. Sientes dolor, angustia, y si ya no lo aguantas sientes libertad, gusto, alegría por esos momentos amargos que has vivido junto a su lado. Pero a la vez sientes vacío, es decir sientes todo junto. Cuando rompes con una novia, novio, pareja, quien es un ser al que amas llega ese vacío. A veces eres tu quien decide marcharse de su ciudad, pareja, novia, novio, trabajo, y se queda en ese pasado.

A los lejos sientes que ese alguien aun piensa en ti constantemente, o, por el contrario, eres tu quien no deja de pensar en la persona. Pero te marchaste, tuviste desconfianza en que te era fiel, te amaba, te traiciono, etc. Todo da inicio al incluir a esa persona en tu zona de amigos, y quizás en aquel momento ni siquiera le demuestras o te demuestra que le interesas solo el tiempo se encargara de ello. El amor pasa desapercibido: puedes conocer a la persona en la calle, el parque, la parada de autobús, etc. Lo principal es estar atento y no perder la oportunidad. Todos quieren saber ¿Quién está destinado acompañarnos en la vida como pareja? 

Y vamos adivinando desechando a muchos (as) quedándote con uno (a) Pero no eres afortunado (a) esa una se enamora de otra persona, y antes de concretar el enamoramiento entre ambos, ella ya no tiene tiempo para dedicártelo, incluso le resulta difícil permanecer cerca de ti. Eso envenena tu alma cada instante de tu vida. Queremos que nuestra vida esté llena de eventos exclusivamente alegres y emociones positivas. Pero, por desgracia, la realidad suele ser cruel y, por lo tanto, de vez en cuando todavía surgen problemas por muy enamorados que estén ambos.

Los seres humanos disfrutamos hiriendo a los demás, es algo natural en nuestros sentimientos tos, es tanto como llorar por acontecimientos tristes, por callar y no hablar lo que estamos sintiendo, y si nos dejan o nos alejemos por propia voluntad expresamos que no valía la pena continuar. Vamos rechazando ante nuestra falta de carácter, inmadurez. Nos sentamos a esperar a que nuestro dolor en el alma desaparezca por sí solo y que la negatividad algún día, con un chasquido de dedo, deje de envenenar tu vida. Todo ello nos genera resentimiento en donde hay ira, amor, lastima y decimos la frase para consolarnos “estoy muy ofendido” ante ese sentimiento de impotencia, irritación que nos carcome el alma.

Es bastante difícil afrontarlo y en respuesta hablamos mal de esa persona que tanto amamos para auto justificarnos. Pero ¿Qué hay atrás de todo esto? ¿deseos insatisfechos? Detrás de la ofensa se puede esconder miedo, ira y autocompasión. Si el miedo es la emoción principal de una persona, entonces el resentimiento desempeñará el papel de una pantalla que le impedirá conectarse con el miedo y vivirlo. El resentimiento será una forma socialmente aceptable de expresar agresión. No puedes estar enojado, pero puedes ofenderte. La auto compasión enfoca acciones mentales como “Seré infeliz toda la vida” Se quejará, y culpará a si misma por lo que cada día que siga pasando envenenará su alma, lo que le impedirá vivir.

Para llorar buscan un rincón y mentalmente se sugestionan que lloran porque traen un nudo en la garganta, que es un dolor escondido en su alma y que no lo pueden soltar.  Argumentan que lloran para soltar la pena. Aquí es donde brotan los agravios infantiles. Con el tiempo, el dolor desaparecerá y la vida será mucho más fácil.

Era el cumpleaños de ella y su novio acudió hasta una ciudad lejana a visitarla. Al llegar a la casa de ella encontró unas rosas rojas en la sala con una dedicatoria de amor por otro hombre al que él no conocía. En principio él pensó en que ella lo estaba manipulando, así que a gusto en espera de una explicación por parte de ella. Pero eso nunca llegó. La mente del joven estaba confundida, y le empezaba a doler la cabeza por todos los pensamientos. Su corazón le decía que estaba equivocado con ella.

 

El rostro de ella sonriendo era todo lo que podía ver ahora. El joven pensó que ella estaba jugando un juego muy peligroso con él, y que ella se había enviado las flores. El salió de la casa de ella con las lágrimas a punto de salir por la traición recibida. Se paró en la puerta de su casa y observo la calle, pero no sabía adónde ir. De lo único que estaba seguro, es que había sido engañado y no deseaba regresar a esa casa. Se fue a un parque cercano, se sentó tranquilamente, y un perro comenzó acariciar su pie. El finalmente sonrió pensando “Solo falta que un perro, me orine” y como si lo llamara, eso sucedió.

 

Estaba solo en una ciudad lejana a su hogar y lugar de estudios, necesitaba tiempo para pensar en lo que había sucedido ya que el mensaje de las flores era bastante claro, esa chica se los había enviado ella misma o lo estaba traicionando cínicamente ¿Qué hacer, ese día? Recordó las palabras de amada en que nadie se opondría entre ellos, y que ella lo amaría, por lo menos así lo estampaba en las cartas que ella le había enviado. Espero que podamos en adelante a ser amigos, se dijo y sonrió. Pero ya no podían ser los enamorados viejos amigos puesto que él nunca olvido aquellas rosas y a la que hizo culpable nunca se lo aclaro.

 

Fueron tiempos en que él pensaba que no podría vivir sin ella, pero eso que le sucedió lo hizo cambiar por completo con respeto a ella. Se animaba, diciéndose “Cálmate, todo pasara” Estaba cansado, se sentía desmoronar, y en las calles de la ciudad hacia frio. Estaba planeando irse de la ciudad de inmediato, no había tiempo, había que irse, esfumarse. Ella ya no era su novia, y debía sacarla de inmediato de su alma. Ella no lo amaba, y el creyó en sus palabras y sus cartas, por lo que ahora dudaba de todas. Fue ella quien lo cambio para siempre, fue ella quien lo alerto que no todas las mujeres son honestas. Le enseño que hay otro mundo distinto.

 

Todo fue por mi culpa, dijo el joven estudiante “Nunca debí haber venido, pero confié en ella” Él estaba enojado consigo mismo cuando a los tres dias su madre le dijo que una chica le hablaba por teléfono. El trago saliva, no tenía las palabras con las cuales explicarle por qué salió de su casa sin despedirse, pero estaba consciente que ella también estaba al tanto puesto que el recado y las flores estaban frente a sus narices. La saludo amablemente en espera de una explicación, pero ella se dedicó a cuestionar su actitud al abandonarla el dia de su cumpleaños. Pero él, estaba sensato que no era su culpa, sino unas flores en la sala, y un recado no explicado.

 

Despues de escucharla, él se sintió tranquilo, se dio cuenta que pronto la olvidaría, que no podría llevar como recuerdo en su mente esa chica que lo había traicionado, aunque su corazón latiera fuertemente por ella. Despues de colgar el teléfono se sentó tranquilamente en el sofá de la sala mientras su perro Rocky le lamia un pie, y el joven le acaricio suavemente su cabeza. – Ella cree que soy tonto, estúpido, pero no, creo que todo se puede superar en esta vida. Se agacho abrazando al perro, hablándole, y el perro se mostraba inmensamente feliz por la amabilidad de su dueño.

 

Enseguida lo cargo en sus brazos. Atrás había quedado aquellos recuerdos cuando se tomaban juntos de la mano para caminar, aquellos tiempos en que él estaba lleno de amor, y se despertaba para escribirle cartas. Soltó al perro y se encamino a su recamara sacando de un cartón las cartas que ella le enviara, las observo como si el tiempo se detuviera, enseguida salió al patio y las quemo. Pudo inhalar el aroma de ese humo que se escapaba por el aire, pero estaba decidido a quemarlo todo. El humo formo una especie de beso en el aire en señal de despedida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario