EFECTO MARIPOSA EN LA EDUCACIÓN DEL NIÑO
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN
ANTONIO
Diplomado y Maestría en
Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Nuestra vida es una cadena de eslabones: eventos que fluyen
secuencialmente entre sí y que determinan el futuro. Cada decisión que tomamos
afecta el estado de las cosas, cambia la trayectoria de la vida. Esto puede
considerarse una serie de accidentes, pero muchos científicos se esfuerzan por
encontrar patrones mediante los cuales puedan calcular el curso posterior de
las cosas. En otras palabras, “tomar en tus manos el control de tu destino”
Imagínese lo fácil que sería la vida si existiera un determinado algoritmo que
pudiera predecir las consecuencias de las acciones y decisiones que tomamos,
¿verdad?
Por desgracia, todavía no existe un algoritmo tan universal.
Pero los intentos de acercarse a su creación continúan. A principios de la
década de 1960, el profesor de meteorología del MIT, Edward Lorenz, estaba
trabajando arduamente en un programa que mejoraría el pronóstico del tiempo. En
teoría, podría ayudar a predecir desastres naturales con antelación y tal vez
incluso salvar cientos de miles de vidas. Como sabes, el tiempo está
determinado por un conjunto de factores mensurables, como la temperatura, la
presión, la velocidad del viento, etc.
El científico creó varias ecuaciones que tenían en cuenta
estas variables y las cargó en el programa. Luego ingresó todos los datos y el
poderoso dispositivo informático produjo un pronóstico del tiempo, detallado y,
al parecer, muy preciso. Para comprobar los resultados de su trabajo, Lorenz
repitió el experimento con los mismos datos. Sin embargo, esta vez el programa
presentó un pronóstico completamente diferente.
¿Hubo realmente un error en el algoritmo? El hecho es que la
computadora almacenó los valores de las variables en la memoria con una
precisión de seis decimales. Repitiendo el experimento, el meteorólogo ingresó
datos redondeados a tres decimales. Resultó que varias pequeñas imprecisiones
en los valores condujeron a una imagen radicalmente diferente del pronóstico
del tiempo. Esta observación se volvió muy importante para todo el mundo
científico.
Al estudiar los resultados de su descubrimiento, Lorenz se
dio cuenta de que la más mínima influencia en el sistema (como el redondeo de
datos) podía cambiarlo por completo. Unos años más tarde, presentó un artículo
científico con un título no enteramente académico: “Predictibilidad: ¿El batir
de alas de una mariposa en Brasil provoca un tornado en Texas?”. En él,
describió en detalle su teoría, que más tarde se conoció como el "efecto
mariposa". De hecho, incluso antes del descubrimiento de Lorenz, no sólo
los científicos pensaban en la relación entre diversos fenómenos.
En 1799, el filósofo Johann Fichte publicó Sobre el destino
del humano. En él escribió que, si se quita un grano de arena, se producirán
cambios en todas las partes del todo. Y, literalmente, una década antes del
inicio del experimento de Lorenz, el escritor de ciencia ficción Ray Bradbury
publicó la historia "El sonido del trueno". Estamos hablando de un
futuro relativamente cercano, en el que viajar al pasado se ha convertido en un
pasatiempo común para los ricos.
El personaje principal, utilizando una máquina del tiempo,
realiza un safari a la era Mesozoica para matar un dinosaurio real bajo la guía
de cazadores profesionales. Los organizadores del costoso entretenimiento se
aseguraron de que los invitados del futuro no dejaran evidencia de su presencia
en el pasado. Todo estaba pensado hasta el más mínimo detalle, el procedimiento
estaba estrictamente regulado, incluso los cazadores caminaban por un camino
antigravedad que no permitía que las personas entraran en contacto con el suelo
y la hierba. Pero el personaje principal tropieza accidentalmente y pisa una
mariposa. Volviendo al presente, se da cuenta de que el mundo se ha vuelto
completamente diferente.
Un insecto aplastado accidentalmente en el pasado
provocó cambios en la ortografía del idioma y en la mentalidad de las personas.
Incluso el cargo presidencial lo ocupó otro gobernante. Sí, la máquina del tiempo
aún no se ha inventado y no podemos descubrir cómo se habrían desarrollado los
acontecimientos de nuestra vida si hubiéramos auqnue el hubiera ya no existe,
pero supungamos que si hubiera actuado de otra manera en el pasado. Si hubiera
aceptado una invitación a un baile de un chico en la graduación, hubiera
aceptado renunciar a un trabajo prestigioso o incluso hubiera tomado un taxi
hoy para ir a la oficina en lugar del autobus. Sólo podemos imaginar lo que
pasaría si.
La historia conoce muchos ejemplos en los que un fenómeno
insignificante (a primera vista) desencadenó una cadena de acontecimientos que,
en última instancia, influyeron en el destino de estados enteros. A algunos les
puede parecer que esto es solo una serie de coincidencias: circunstancias
imprevistas, decisiones tomadas apresuradamente, coincidencias fantásticas y
encuentros fatídicos. Pero si lo piensas bien, saca al menos un eslabón de esta
cadena de eventos, ¿quizás si el hubiera existiera todo hubiera resultado
diferente?
Por ejemplo, si el soldado británico Henry Tandy no hubiera
perdonado a un alemán cansado y herido durante la Primera Guerra Mundial, el
Holocausto y la Segunda Guerra Mundial no habrían ocurrido. Después de todo, en
ese momento tenía al joven Hitler en la mira. La historia está llena de casos
tan increíbles.
Muy a menudo, los adultos olvidan que sacaron a relucir sus
mejores cualidades atravesando circunstancias difíciles de la vida. La
generación que creció en el marco de un único programa escolar nacional que, en
su momento, es decir antes de las redes de información cumplía con su objetivo,
hoy ya no lo es. Hoy el anhelo de aprender, leer cosas interesantes información
útil, está a la mano. Los padres modernos al ver el dinamismo que la red de
información va creando experimentan ansiedad por el déficit de información que
consideran sus hijos deben aprender, y ante esta ansiedad inexplicable, se
apresuran a tomar decisiones con sus hijos sobre educación que los padres
perciben como necesarias.
Es ese deseo en que sus hijos no se queden marginados,
analfabetos cibernéticos y en idiomas. Los padres reflexionan que, si se quedan
cómodos sin invertir en educación complementaria, la situación de sus hijos no
evolucionara en absoluto, pero a la vez, desconocen que el conocimiento no se
puede comprar como un programa de ordenador ya preparado. Es necesario preparar
al niño para el hecho de que el proceso de adquisición de conocimientos
requiere un esfuerzo significativo y una gran cantidad de trabajo rutinario.
El apego de los padres por sobreproteger a los hijos, y la
falta de centros educativos públicos como existen algunos privados en donde el
niño/ niña, se queda toda la semana encerrado para salir el fin de semana a su
hogar es cosa de ricos. No es casualidad que en la mayoría de los países
civilizados desarrollados el sistema de internados sea un privilegio de los
ricos, donde la generación más joven es educada en condiciones bastante
ascéticas, al menos en términos cotidianos. Así, los británicos, por ejemplo,
están orgullosos de las condiciones espartanas en las que viven los estudiantes
de las escuelas privadas más famosas. Muchas escuelas en Suiza están situadas
en las montañas, lejos de las grandes ciudades.
Allí se mantiene un estricto orden disciplinario y el
programa de formación implica la asimilación de conocimientos clásicos junto
con total libertad de expresión de la propia opinión. Los niños y padres
mexicanos no aceptan este tipo de educación que los despega de sus hijos y
familia. Mientras que los extranjeros los inscriben en forma rutinaria en este
tipo de instituciones. Hay que reconocer que este tipo de instituciones son
exigentes con su régimen disciplinario, estudio, auto control formación de la personalidad,
obediencia, y que los padres mexicanos no soportarían que su hijo tenga que
afrontar este duro régimen.
Unos padres que enviaron a su hija adolescente a uno de estos
internados en el extranjero me comentaron que lo hicieron debido a que su hija
no era amable con nadie, era agresiva, irritable, grosera, y que su hija de 14
años, en una de sus vacaciones la metieron a uno de estos colegios en estados
unidos. Me dijeron que les dolía en el
alma soltarla ya que la adoran. Antes de decidir los padres visitaron la
institución, y les pareció muy buena y decente su personal. Al cabo de dos
meses que la chica regreso a su hogar, fue como si se las hubieran cambiado por
otra con el mismo cuerpo, y cara.
Ya no era la niña mimada, grosera, ahora se mostraba amable,
cariñosa. ¿Qué puede haber detrás de este gran cambio? – Sin pretender quitarle
méritos a esa institución (Internado) Primero los problemas psicológicos se
vuelven más notorios en la entrada de la pubertad a la adolescencia. Este
período de desarrollo se caracteriza por sus dificultades: los padres ya no son
una autoridad para sus hijos. Un adolescente en sus explosiones sentimentales
corre de polo a polo como cabra chiflada tumbando cercos con “Puas”.
A veces es cerrado y poco comunicativo, a veces grosero y
cínico. Se esfuerza por tomar decisiones por sí mismo, pero no siempre es capaz
ni está dispuesto a ser responsable de sus consecuencias. El adolescente se
comporta como un adulto, pero en esencia sigue siendo un niño ingenuo. Estos
problemas son bien conocidos y comprensibles: la personalidad se forma mediante
prueba y error. Los psicólogos aconsejan mostrar la máxima atención a los
sentimientos y deseos de los pubertos y adolescentes, sin sustituirlos por sus
propias ambiciones. Al fin y al cabo, la vocación y el talento se pueden
descubrir y desarrollar, pero no se pueden inculcar ni enseñar.
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