sábado, 31 de agosto de 2024

 


DIFICULTADES DE LOS MAESTROS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC. Universidad Nacional Autónoma de México.

El trabajo de un maestro nunca ha sido fácil. Esto es trabajar con personas que están en proceso de convertirse en personas: son activas, ruidosas, a veces belicosas, perezosas, a veces groseras. Pero, en general, impredecibles. El respeto por la profesión de profesor en lo general es una ventaja. “Respeto al maestro, no es servilismo”. El maestro hasta hace pocos años, se sentía con el derecho de cambiar algo, influir en algo y, por extraño que parezca, enseñar algo. Hoy eso es volátil. En realidad, un maestro es un ser absolutamente impotente y desprotegido.

La permisividad por parte de los estudiantes, la falta de respeto por parte de los padres y las exigencias exorbitantes por parte de la dirección, y supervisión escolar, no son las mejores condiciones para participar con entusiasmo en las actividades docentes. En la escuela actual es difícil no sólo para la “vieja guardia”, sino también para los más jóvenes. La diferencia es que los maestros jóvenes tienen una mayor reserva de fuerza física y mental. Cuando el maestro llega a su hogar, sólo tienes un deseo: caerse y dormir dos días.

Los padres atacan a los maestros viejos “Que se jubilen, que nadie los retiene”., también con frases como “Tú mismo elegiste esta profesión, así que ahora te aguantas”. Me pregunto ¿es realmente un crimen querer mejores condiciones de trabajo (humanas)? ¿Tú puedes padre de familia hacer y decir, pero el maestro no? Se prometió la introducción de redes electrónicas para liberar a todos los profesores del papeleo, pero resulta que ahora lo envían por esa vía sin que en la mayoría de sus escuelas cuentan con internet y además deben acudir con el original y varias copias para entregarlo en la supervisión.

Quizás en algunas escuelas esto no sucedió, pero el papeleo se les duplico, y al igual que todo tipo de eventos que requieren informes en papel (en las escuelas ordinarias todavía se publican informes en papel) La educación humanista inicia con controlar a los directores que se convierten en tiranos, esos que se dedican todo el tiempo a escuchar a los padres quejosos y reprenden al maestro por meros chismes.

Los padres de familia están encima de los maestros por el tiempo que se les otorga en sus vacaciones. Ahora explicaré por qué las pasiones en torno a esto son tan exageradas. Los profesores suelen trabajar en su hogar, los sábados y domingos, y en la escuela se quedan frecuentemente a que todos los padres de familia recojan a todos los niños “No dejan a un solo niño, sin que sea entregado personalmente a sus padre o madre”

Se acusa constantemente a los profesores de entrenar a los estudiantes para que aprueben el Examen general de las escuelas y para aquellos que son seleccionados para una olimpiada del conocimiento tendrá que ser un maestro quien se encargue de prepararlo. Es imposible explicar a los padres que están lejos de la educación que el contenido del programa no se corresponde completamente con el contenido del examen y que muchos estudiantes requieren al menos el doble de horas de trabajo. Tampoco se les puede explicar que no sólo la calificación de la escuela, sino también la evaluación del trabajo del profesor todavía depende de los resultados de los exámenes. La gran mayoría de los profesores son muy responsables, se sientan con un niño atrasado en la lección, y le explican el material, que no entienden bien.

Los maestros están acostumbrados a la falta de elogios y la crítica sin fundamento, pero lo que menos aceptan es que los regañen, sin embargo, por prudencia se quedan en silencio escuchando. Los padres a menudo acusan a los maestros de presionar demasiado a sus hijos para que se preparen para el Examen, y cumplan con la tarea. Los profesores se ven maniatados por el excesivo aumento de los señalamientos de las madres de familia que acuden a las escuelas a descargar todos sus problemas familiares haciendo blanco en la maestra que atiende a su hijo. Eso ha llevado a muchas maestras al agotamiento nervioso.

Es difícil enumerar las razones, porque es más bien una larga cola de razones falsas. La mayoría de las veces, la razón fue que el maestro según la madre, impidió que el niño fuera un excelente estudiante y le dio calificaciones deshonestas. A una maestra la cambiaron de escuela porque en el recreo la niña resbaló, se cayó y se rompió el brazo. El director para mostrar empatía con los padres, consideró que mandar a la maestra a otra escuela era la mejor manera de salir de la situación. Todos los demás maestros se ven obligados a quedarse quietos como si eso no formara parte de su vida colectiva.

Las amenazas administrativas los han ido desarmando hasta perder su dignidad. Una maestra se dio cuenta en pleno examen que el estudiante de secundaria estaba haciendo trampa, le recogió el examen y los padres hablaron con el director argumentando que eso era un asunto de derechos humanos. La Maestra fue suspendida de ese grupo, y al joven se le preparo un examen a modo para que lo aprobara excelentemente. Eso, sirvió de base al argumento del director en que la maestra no fue responsable, y se condujo inmaduramente. En secundaria, si durante las lecciones ocurren situaciones "fuera de lo común", cuando un estudiante, por ejemplo, escupe al maestro, o a sus compañeros, les rompe sus libros, dice malas palabras, el maestro redacta un informe, y se lo entrega al director.

En teoría, la dirección tiene derecho a presentar este informe a los padres con la exigencia en que influyan en el comportamiento de su hijo. Pero en el 99% de los casos, el director de la escuela “No” lava la ropa sucia en la dirección llamándole a la atención al alumno sin exigir que acudan sus padres. Y, además el director invita al maestro, insinuándole que busque un acercamiento con el joven para que se arreglen las cosas. Hay muchos jóvenes problemáticos en secundaria y bachillerato que las administraciones de esas escuelas no tienen prisa por atender.

Los maestros cada vez son más amenazados con acciones legales, simplemente un joven que no quiere contestar en el aula una pregunta del profesor lo reta con la mirada, o golpes ¿Falta de educación? En muchas escuelas los profesores son enemigos de sus compañeros, y les echan cuando estos no están presentes, es decir, los profesores son a priori personas ofendidas. Esperan constantemente una puñalada por la espalda, y se defienden de la forma más accesible. Por tanto, no hay por qué tener miedo de los profesores. Más bien, deberían sentir lástima. Sin embargo, la compasión humilla (¿y cuánto más?). Entonces, simpatiza.

En secundaria y bachillerato siempre hay varios chicos insolentes que se creen inteligentes para llamar la atención. Los hay sarcásticos. Groseros en sus comentarios, y gustan en hacer payasadas en el aula. El inseguro, el silencioso, el que tienes que empujar para sacarle una palabra. El que agita los brazos, el que anda de un lado a otro por el aula, el que todo se lo cuenta a sus padres con exageración y actuación haciéndose la víctima. Tambien hay el que siempre anda detrás del profesor. El alumno que cree saberlo todo y pone en duda lo que dice el profesor.

El que se queja de todo y no cumple con nada. Como puede ver, son muchos los problemas en la escuela y en el aula. Los escolares y los padres intimidan a los profesores, pero siguen fingiendo que no pasa nada. Los profesores son objeto de burlas al menos una vez. A los profesores se les imponen apodos, la disciplina es violada en sus propias barbas.

Los alumnos le demuestran que no les interesa su materia, y si las calificaciones son bajas, ellos se quejan ante la dirección con motivos falsos. Han llegado incluso algunos alumnos a demostrarles desprecio con gestos, o miradas. Algunas maestras reciben mensajes de carácter íntimo y ofensivos. Antes los alumnos esperaban con miedo la reunión de padres de familia con el asesor de grupo, hoy hacen lo que mejor les parece, ellos mismos regañan a sus padres si no los defienden. Las madres se unen al chat para preparar estrategias en contra de una maestra o maestro. 

 

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