ESTRÉS
POR CALOR EN VACAS LECHERAS
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Médico
Veterinario Zootecnista FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Se
han publicado muchos artículos de investigación y estudios de casos sobre el
tema del estrés por calor en las vacas lecheras, y la baja en su producción de
leche. Sin embargo, la cuestión sigue siendo relevante y las medidas adoptadas
para prevenir el estrés por calor en sí y sus consecuencias son insuficientes.
Debido a la fisiología única de la digestión de los rumiantes, varios sistemas
del cuerpo pueden fallar bajo estrés por calor, incluso provocar su muerte. Los
problemas de salud preexistentes o las coinfecciones, como la mastitis, pueden
aumentar el riesgo de muerte relacionada con el estrés por calor en los
rumiantes.
El
estrés por calor en general puede reducir la actividad de la rumia, el rumen y
el retículo-rumen. Motilidad influyendo así en la tasa de paso fraccional del
alimento digerido en el tracto gastrointestinal. - Cuando ocurre el estrés por
calor, se produce un cambio en la microflora del rumen debido a una disminución
en el pH y la concentración de acetato, así como un aumento en la concentración
de lactato en el rumen. Un pH ruminal más bajo (un estado de acidosis ruminal)
da como resultado menos bacterias capaces de digerir la fibra en la dieta. A su
vez, una menor cantidad de energía disponible para la vaca puede provocar
acidosis ruminal subaguda, un trastorno metabólico bien conocido que suprime la
producción de leche.
Además,
afecta otras funciones de fermentación ruminal, parámetros sanguíneos y
metabolitos, lo que resulta en una disminución del consumo de alimento, la
función de la glándula mamaria y otros indicadores del rendimiento de la vaca.
Estos metabolitos incluyen isoleucina, metionina, mioinositol, triptófano,
tirosina y urea. A nivel celular, el estrés por calor provoca una mayor
producción de proteínas de choque térmico y una disminución en la producción de
metabolitos del sistema inmunológico. Estos cambios en la fisiología, el
metabolismo y el microbioma de las vacas lecheras sometidas a estrés por calor requieren
estrategias de mitigación urgentes.
El
estrés por calor se puede minimizar proporcionando a los animales sombra,
sistemas de movimientos con ventiladores, nebulización. Pero la sombra por sí sola no es suficiente,
porque en muchos casos la temperatura del aire a la sombra no es mucho más baja
que la del sol en días de calor extremo, especialmente cuando la humedad es
alta. Los ganaderos deberán en el futuro seleccionar razas o cruzas de vacas
tolerantes al calor, gracias a la creciente comprensión del gen del pelaje liso
y otros genes que influyen en la tolerancia al calor. En estos cambios
fisiológicos en las vacas es importante comprender la relación entre el estrés
por calor y el microbioma gastrointestinal.
Esto
ayudará a desarrollar estrategias para mitigar el efecto del estrés por calor
manipulando la composición microbiana del rumen. Se han utilizado aditivos
alimentarios que contienen vitaminas, minerales, extractos de plantas y
probióticos siendo útiles para combatir el estrés por calor. Pero también es
necesario modificar las dietas para aumentar los niveles de energía, por
ejemplo, aumentando las concentraciones de nutrientes por kg de MS, para
compensar la palatabilidad reducida causada por el estrés por calor y
contrarrestar la alta producción de calor corporal de la alimentación con
forraje.
Siempre se debe tener especial cuidado cuando
se utilizan soluciones alimenticias para mantener el pH ruminal normal. No
todas las granjas tienen dinero para instalar sistemas de nebulización y riego.
Al mismo tiempo, existen métodos eficaces para combatir el estrés por calor,
que no siempre requieren inversiones importantes. Por principio hay que pensar
en una estrategia, de reducción de calor, evitar vacunar en época de calor
fuerte, cuidar la necesidad de algún tratamiento, minimizar los factores de
estrés en la granja, cuidar que los animales cuenten siempre con agua fresca,
checar posibles infecciones, y otras enfermedades, cambios bruscos en la
formulación del alimento, falta de espacio, manifestaciones violentas de
jerarquía en los grupos.
Buena ventilación, asegurar una buena calidad
del aire y ventilación. No regar dentro ya que el riego sin movimiento de aire
puede aumentar la humedad interior y empeorar así los efectos del estrés
térmico. -Aunque los sistemas de aspersores pueden ayudar a aliviar el estrés
por calor, no son de mucha ayuda mientras las vacas están acostadas. Por lo
tanto, es importante asegurarse de que los ventiladores y el sistema de
ventilación mantengan a los animales frescos en todo momento. -Se recomienda
colocar los ventiladores a una distancia de unos 7 metros, y asegurarse de que
el ángulo sea el correcto. El movimiento acelerado del aire enfría bien. La
velocidad del aire deseada es 60 m/min.
Abrir
puertas y ventanas para que se ventile. Utilizar piensos de calidad, alimentar
al ganado con mayor frecuencia, evitar que la comida quede en un lugar en donde
se caliente -Añadir minerales quelados. Los micro elementos quelados se
absorben fácilmente y fortalecen el epitelio intestinal. -Durante los días muy
calurosos, se puede duplicar la dosis de levadura. -Distribuir el pienso
durante las horas más frescas del día. -Aumentar la densidad de nutrientes de
la dieta. -Instalar bebederos + electrolitos adicionales. -Comprobar la
accesibilidad de alimentación (largo, comodidad). -Aumentar los niveles de
proteínas al menos un 1%. -Prestar atención al nivel de nitrógeno soluble en el
pienso. -Aumenta los niveles de almidón y grasas de tránsito.
-
Utilizar levaduras, Hepatoprotectores, adsorbentes. -Mantenga la salud del rumen
incluyendo alimentos amortiguadores en su dieta. -Reducir el nivel de almidón
(en un 1-2%). -Las raciones de alimento que son demasiado bajas en proteínas
aumentan el estrés por calor porque la producción de calor aumenta a través del
metabolismo de las proteínas de los tejidos. -Al sudar, la pérdida de potasio
aumenta 5 veces. Hay poco en piensos y concentrados, por lo que se requieren
sales de potasio y potasa del 1,5 al 1,8%).
-También se recomienda la suplementación de
sodio (0,3 a 0,4%) porque las vacas excretan más sodio en la orina durante el
estrés por calor. Agregar suplementos alimenticios como -Niacina (vitamina B3).
Se ha demostrado que mejora la vasodilatación y el metabolismo de los lípidos
en los mamíferos. 6 g/cabeza al día ayudan a reducir la temperatura de la piel
y a mantener la producción de leche. -Vitamina C, porque El estrés por calor
reduce los niveles de vitamina C en plasma y tejidos.
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