PROVOCACIÓN DEL
ESTUDIANTE AL MAESTRO
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y
Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Los maestros viven
en una sociedad y trabajan con personas, incluso pequeñas, por lo que de una
forma u otra interactúan con ellas, lo que puede generar conflictos. A menudo
surgen discordias entre profesor y alumno. Una de las razones es la provocación
por parte del niño, o del estudiante. ¿Por qué un niño o estudiante provoca a
un maestro? La provocación es una de las formas de manipular a una persona. La
provocación se diferencia de otros métodos de manipulación en que se controla a
una persona volviéndola loca, es decir, despertando en ella emociones fuertes.
Por lo tanto, una cabeza que ya no funciona y está "caliente" no
puede ofrecer una solución adecuada, y estalla con descalificativos en su
propia defensa.
El motivo de las
provocaciones es muy simple: el niño, o el estudiante necesita algo de ti.
Quizás te estén utilizando para lograr ciertos objetivos, quizás te estén
exigiendo algo. A menudo los maestros se ven sometidos a un tipo u otro de
manipulación por parte de los niños o estudiantes. Y la razón es siempre la
misma: el beneficio. Puede ser material o psicológico.
Hay muchas razones
para las provocaciones por parte de los estudiantes, desde una desgana banal a
sentarse en clase hasta demostrar su propia autoridad frente a los demás. O tal
vez el estudiante experimenta placer cuando observa que el maestro está
enojado, a punto de estallar, porque no le agrada. En general, podemos decir
que los escolares provocan a los profesores por dos motivos principales. Ya sea
para interrumpir la lección y relajarse mientras el profesor se encuentra en un
estado de fuerte excitación emocional (rabia, ira, tristeza, etc.), o para
hacer una declaración y mostrar carácter ante sus compañeros.
Hay una provocación
directa, abierta, o una provocación encubierta, en la que unos cuantos o todos
participan mediante su silencio y complicidad. Cuando es de tipo abierta,
directa expone al maestro a emociones negativas como la rabia, la ira y el
cansancio. Este tipo de provocación no es difícil de notar: es mala educación, gritos
constantes, burlarse de sus palabras, reírse de lo que está explicando, poner a
pelear entre ellos dentro del aula sin tomar en cuenta la autoridad que el
maestro representa, etc. ¿Qué es lo que queda en recuerdos en ese maestro?
Emociones desagradables, tristeza, rabia, sentimientos amargos, etc.
Una provocación
encubierta o disfrazada es molesta sobre todo que el maestro no localiza al
autor intelectual y todos se ríen. Para ellos hay placer, alegría por ser difícil
de detectar y saben que un castigo grupal lo único que se logra es unirlos más
para ir en contra de ese maestro en sus próximas clases. Para notar la
provocación, hay que prestar atención a la periodicidad, es decir, la
frecuencia de repetición de las acciones de los estudiantes. Uno de ellos dice
un chiste en medio de una explicación, y se pierde la secuencia, enseguida otro
lo secunda. – Esto, es una provocación muy obvia.
De hecho, no
existen formas universales de proteger a los maestros y a los estudiantes que
no desean este tipo de comportamiento en su aula a la hora de la clase, pero en
gran medida todo depende del maestro y la personalidad de los otros estudiantes
El maestro está obligado a controlar sus emociones tanto externas, como
internas (gestos, forma de enfrentarlas, comentarios, aunque todo depende de la
personalidad del maestro y la situación. Aquí el maestro necesita un buen
sistema nervioso y una mente tranquila. Anteriormente los maestros con varios
años de experiencia lograban controlar los daños, pero con los nuevos maestros
y sus estudios de pedagogía, psicologia lo van logrando (lo principal es que no
se convierta en indiferencia).
Una de las técnicas
que algunos emplean y les da cierto resultado cuando los provocan se olvidan en
ese momento de la clase y el tema y empiezan hablar de temas en general sobre
la vida, explicando cómo vivir y que hacer en situaciones conflictivas para más
tarde regresar a la lección. Un maestro que de antemano conoce la actitud de
sus alumnos en el aula, debe preparar un plan de control. De preferencia
analizar y razonar el posible camino que el travieso o guerrosos tomaran durante
la clase, conviene tenerlo en papel y no en la cabeza, para tener el guion del
control de comportamientos y la lección delante de sus ojos. Hay maestros que
antes de entrar a dar su clase a este tipo de grupo para afrontar las fuertes
emociones negativas, siempre preparan un té en un termo antes de clases. Y
cuando sienten que están a punto de explotar, bebe té y poco a poco se va calmando.
El cerebro humano,
cuando está muy entusiasmado con un tema en particular, activas neuronas en
esta área particular de la memoria. Es decir, recuerda todo lo malo de este
tema y ya no puede parar. Por lo tanto, debe obligar al cerebro a cambiar y
redirigir la energía a otras partes del cerebro, o más bien a la memoria. El
punto no es solo un sorbo de té, el punto es que cuando bebe té, el cerebro se
despierta en sus recuerdos tranquilos. A partir de ese momento el maestro debe
crear en su mente recuerdos agradables de su familia, vida, enseguida caminar
por el aula sin hablar, estirar sus brazos, etc.
Lo principal es recordar
algo agradable durante estas acciones. Y el propio cerebro registrará esto en
la memoria. En mi experiencia, les contare una de mis tantas historias como
maestro en secundaria: En mi clase había un niño que era considerado una
autoridad para todo el grupo, y no solo en ese grupo sino para otros grupos
quienes lo miraban con miedo o con cautela, es decir todos lo respetaban, y
nadie se ponía en nada en su contra. “No, era un buen estudiante en cuanto a
sus notas” Durante mi primera clase en ese grupo, él no me prestó atención
alguna, no hizo la tarea encargada, al otro dia al preguntarle sobre el tema se
quedó sentado en su pupitre y desafiante me dijo: “No me gusta tu clase, no te
quiero como maestro, y no quiero hacerlo”.
Esto se prolongó
durante algún tiempo, hubo faltas de respeto, incumplimiento de las tareas, y
aún frases impertinentes. Mi di cuenta que toda esa actitud se debía a simplemente
alardear ante los demás. Despues de un tiempo, lo nombré mi asistente de la clase
y lo senté junto a mi escritorio. Lo puse ayudarme a pasar lista, ayudarme en
los trabajos del laboratorio, revisar exámenes, ayudar a estudiantes que salían
mal o iban atrasados, a mantener en silencio el aula cuando explicaba un tema ¿Qué
sucedió? “Listo, no hubo más problemas”
Básicamente, se transformó el deseo de este estudiante de demostrar su valía en
una dirección positiva (Cuando un estudiante sólo quiere presumir.
Déjalo mostrarse
del otro lado) Los niños y jóvenes copian, hábitos y deseos para provocar a una
persona. Todavía no son estables y su personalidad recién se está
desarrollando. Antes de contestar a un estudiante, una provocación analiza
siempre si lo que quiere es provocarte o realmente tiene una duda, o que te esté
pidiendo algo. Pensemos en que las provocaciones son un grito de ayuda.
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