lunes, 19 de agosto de 2024

 

PROVOCACIÓN DEL ESTUDIANTE AL MAESTRO

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 Los maestros viven en una sociedad y trabajan con personas, incluso pequeñas, por lo que de una forma u otra interactúan con ellas, lo que puede generar conflictos. A menudo surgen discordias entre profesor y alumno. Una de las razones es la provocación por parte del niño, o del estudiante. ¿Por qué un niño o estudiante provoca a un maestro? La provocación es una de las formas de manipular a una persona. La provocación se diferencia de otros métodos de manipulación en que se controla a una persona volviéndola loca, es decir, despertando en ella emociones fuertes. Por lo tanto, una cabeza que ya no funciona y está "caliente" no puede ofrecer una solución adecuada, y estalla con descalificativos en su propia defensa.

 El motivo de las provocaciones es muy simple: el niño, o el estudiante necesita algo de ti. Quizás te estén utilizando para lograr ciertos objetivos, quizás te estén exigiendo algo. A menudo los maestros se ven sometidos a un tipo u otro de manipulación por parte de los niños o estudiantes. Y la razón es siempre la misma: el beneficio. Puede ser material o psicológico.

 Hay muchas razones para las provocaciones por parte de los estudiantes, desde una desgana banal a sentarse en clase hasta demostrar su propia autoridad frente a los demás. O tal vez el estudiante experimenta placer cuando observa que el maestro está enojado, a punto de estallar, porque no le agrada. En general, podemos decir que los escolares provocan a los profesores por dos motivos principales. Ya sea para interrumpir la lección y relajarse mientras el profesor se encuentra en un estado de fuerte excitación emocional (rabia, ira, tristeza, etc.), o para hacer una declaración y mostrar carácter ante sus compañeros.

 Hay una provocación directa, abierta, o una provocación encubierta, en la que unos cuantos o todos participan mediante su silencio y complicidad. Cuando es de tipo abierta, directa expone al maestro a emociones negativas como la rabia, la ira y el cansancio. Este tipo de provocación no es difícil de notar: es mala educación, gritos constantes, burlarse de sus palabras, reírse de lo que está explicando, poner a pelear entre ellos dentro del aula sin tomar en cuenta la autoridad que el maestro representa, etc. ¿Qué es lo que queda en recuerdos en ese maestro? Emociones desagradables, tristeza, rabia, sentimientos amargos, etc.  

 Una provocación encubierta o disfrazada es molesta sobre todo que el maestro no localiza al autor intelectual y todos se ríen. Para ellos hay placer, alegría por ser difícil de detectar y saben que un castigo grupal lo único que se logra es unirlos más para ir en contra de ese maestro en sus próximas clases. Para notar la provocación, hay que prestar atención a la periodicidad, es decir, la frecuencia de repetición de las acciones de los estudiantes. Uno de ellos dice un chiste en medio de una explicación, y se pierde la secuencia, enseguida otro lo secunda. – Esto, es una provocación muy obvia.

 De hecho, no existen formas universales de proteger a los maestros y a los estudiantes que no desean este tipo de comportamiento en su aula a la hora de la clase, pero en gran medida todo depende del maestro y la personalidad de los otros estudiantes El maestro está obligado a controlar sus emociones tanto externas, como internas (gestos, forma de enfrentarlas, comentarios, aunque todo depende de la personalidad del maestro y la situación. Aquí el maestro necesita un buen sistema nervioso y una mente tranquila. Anteriormente los maestros con varios años de experiencia lograban controlar los daños, pero con los nuevos maestros y sus estudios de pedagogía, psicologia lo van logrando (lo principal es que no se convierta en indiferencia).

 Una de las técnicas que algunos emplean y les da cierto resultado cuando los provocan se olvidan en ese momento de la clase y el tema y empiezan hablar de temas en general sobre la vida, explicando cómo vivir y que hacer en situaciones conflictivas para más tarde regresar a la lección. Un maestro que de antemano conoce la actitud de sus alumnos en el aula, debe preparar un plan de control. De preferencia analizar y razonar el posible camino que el travieso o guerrosos tomaran durante la clase, conviene tenerlo en papel y no en la cabeza, para tener el guion del control de comportamientos y la lección delante de sus ojos. Hay maestros que antes de entrar a dar su clase a este tipo de grupo para afrontar las fuertes emociones negativas, siempre preparan un té en un termo antes de clases. Y cuando sienten que están a punto de explotar, bebe té y poco a poco se va calmando.

 El cerebro humano, cuando está muy entusiasmado con un tema en particular, activas neuronas en esta área particular de la memoria. Es decir, recuerda todo lo malo de este tema y ya no puede parar. Por lo tanto, debe obligar al cerebro a cambiar y redirigir la energía a otras partes del cerebro, o más bien a la memoria. El punto no es solo un sorbo de té, el punto es que cuando bebe té, el cerebro se despierta en sus recuerdos tranquilos. A partir de ese momento el maestro debe crear en su mente recuerdos agradables de su familia, vida, enseguida caminar por el aula sin hablar, estirar sus brazos, etc.

 Lo principal es recordar algo agradable durante estas acciones. Y el propio cerebro registrará esto en la memoria. En mi experiencia, les contare una de mis tantas historias como maestro en secundaria: En mi clase había un niño que era considerado una autoridad para todo el grupo, y no solo en ese grupo sino para otros grupos quienes lo miraban con miedo o con cautela, es decir todos lo respetaban, y nadie se ponía en nada en su contra. “No, era un buen estudiante en cuanto a sus notas” Durante mi primera clase en ese grupo, él no me prestó atención alguna, no hizo la tarea encargada, al otro dia al preguntarle sobre el tema se quedó sentado en su pupitre y desafiante me dijo: “No me gusta tu clase, no te quiero como maestro, y no quiero hacerlo”.

 Esto se prolongó durante algún tiempo, hubo faltas de respeto, incumplimiento de las tareas, y aún frases impertinentes. Mi di cuenta que toda esa actitud se debía a simplemente alardear ante los demás. Despues de un tiempo, lo nombré mi asistente de la clase y lo senté junto a mi escritorio. Lo puse ayudarme a pasar lista, ayudarme en los trabajos del laboratorio, revisar exámenes, ayudar a estudiantes que salían mal o iban atrasados, a mantener en silencio el aula cuando explicaba un tema ¿Qué sucedió?  “Listo, no hubo más problemas” Básicamente, se transformó el deseo de este estudiante de demostrar su valía en una dirección positiva (Cuando un estudiante sólo quiere presumir.

 Déjalo mostrarse del otro lado) Los niños y jóvenes copian, hábitos y deseos para provocar a una persona. Todavía no son estables y su personalidad recién se está desarrollando. Antes de contestar a un estudiante, una provocación analiza siempre si lo que quiere es provocarte o realmente tiene una duda, o que te esté pidiendo algo. Pensemos en que las provocaciones son un grito de ayuda.

 

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