sábado, 8 de marzo de 2025

 

NO SOY, MONEDITA DE ORO, ¡PARA CAERLE BIEN…!

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 “No, soy monedita de oro, para caerle bien a todos” Es cotidiano escuchar “No me importa la opinión de los demás”, “Soy el mejor y ya está”, “Son todos tontos”, “Sólo tienen envidia de mí”, “Si no le gusto, entonces no es digno”. Y otros tipos de humillación de otras personas. El enfrentamiento de las críticas no se soluciona con la devaluación, sino que sólo se empeora. “Nunca tomes todo a pecho, y menos reacciones de inmediato”

 La crítica es una retroalimentación, aunque a menudo inadecuada. Pero hay algo en la crítica que te ayudará a ver algunas cosas y superar algunos de tus propios callejones sin salida. Separe siempre el tono del significado y preste atención sólo al significado. Pero nunca aceptes ninguna crítica degradante, humillante. Antes de responderla, toma aire, enfríate la cabeza y luego un poco más tranquilo, mira cuál es el significado de ella. ¿De quién proviene esta crítica, cuál es su intensión? ¿Hay dolo, o simplemente se le salió de forma inapropiada?

 Antes de dar una respuesta reflexionar sobre cómo se puede cambiar y si vale la pena. ¿Ese alguien solo, no está de acuerdo contigo, o esconde otro tipo de sentimientos negativos? ¿Reaccionas en esta forma, porque tienes miedo a las críticas? Toma conciencia de su poder sobre ti y entra en ese sentimiento incómodo en lugar de huir de él. Explora tu zona de intolerancia para que no te incomode al grado de estallar a la mínima critica. Hazlo hasta que tu mente se acostumbre, y aprendas a interactuar con calma con las críticas.” Cuanto menos, le temas a las críticas, menos te degastaran la mente” Por ello debo ir anulando ese deseo de complacer a los demás, para hacerlo conmigo mismo “Aprender que algunas personas les agrado, y a otras no” – “No puedo controlar la simpatía de los demás hacia mi”

 Al criticarnos, creen llamarnos nuestra atención sobre algo que hacemos o está mal, pero esto es desde el punto de vista de otra persona por lo que todo lo que dice es cuestionable. Sí, vale la pena escuchar las críticas de otras personas, especialmente las que tienen en cuenta el fondo del asunto y las que están al tanto, y no las de todos. Pero para eso es necesario un censor interno propio y adecuado, que sepa distinguir, en primer lugar, con cuidado y, en segundo lugar, con hechos lo que es correcto y lo que no. Puede que tengan razón y algo ande mal conmigo, y sería el momento de trabajar en ello para mejorar, pero hay otra critica que no tiene nada que ver conmigo sino con su envidia, su frustración, su deseo de destrucción, y en esa no hay nada que hacer, sino que se envenene con su propia ponzoña.

 Algunas personas de inmediato silencian a su cabeza cuando desde dentro de ella nace la crítica, en lugar de establecer un contacto saludable con ella misma se vuelven extremadamente vulnerables a las opiniones y reacciones de los demás y a sus interminables evaluaciones. Lejos de arremeter en contra de quien nos critica, tenemos que construir un momento de reflexión con nuestro espíritu y sensibilidad interna para valorar lo creemos estamos haciendo mal y malo. Esto debe ser durante toda n nuestra vida para poder ir cambiando y desarrollándonos, pero necesitamos fuerza de voluntad, y tolerancia a las críticas.

 Son esos momentos en que nos quedamos parados en la línea entre el auto elogio y la crítica. Cuando nos paramos a reflexionar y logramos estos procesos se desbloquean y se establecen, líneas para no ir complaciendo los deseos de otras personas para quedar bien con ellas “Tenemos que dejar de lado la mayoría de las opiniones de los demás despues de valorarlas, y pensar que no a todo mundo le caemos bien”. Quien trata de agradar en todo a los demás, simplemente deja de exigirse a sí mismo de forma inconsciente por esa aprobación de la cual está al pendiente. Es un deseo honesto en gustarle a las personas, pero más honesto es sentirnos a nosotros mismos, sin depender de todas las opiniones sucesivas. “La sola idea de renunciar al deseo de complacer a los demás cambia tu vida”

 En lo personal “Yo” también fui mi propia víctima durante muchos años, y eso me llenaba de ego, vanidad porque nunca me pare a considerar y reflexionar el daño que me hacía, hasta que me di cuenta que contaba con ese poder dentro mi oculto. A partir de ahí, comencé analizar la opinión que esas personas tenían de mí, y soy sincero, me molesté cuando no vi ningún interés. Fue un momento en el que me sentí molesto, ofendido, indignado, y me negaba a reconocer que esas personas me negaran su admiración. ¿Qué hice? En primer lugar, vi esto, en todo su esplendor, de modo que ya no podían esconderse en los rincones de la conciencia, y valoré los elogios de quien venían y con qué intereses. Aunque esto no es lo suficiente si me permitieron darme el permiso de comprender a quien agradaba y a quien no.

 En general, el conocimiento de estos procesos es suficiente. Pero añadí esta práctica. Me di permiso de no agradar. ¿Quién me quería, y quien me utilizaba, quien deseaba confundirme haciéndome creer que estaba bien?, y a partir de ahí las cosas fueron diferentes. Hoy puedo exclamar a quien me critica, o elogia, que hago las cosas para sentirme bien, y no para quedar bien con nadie, no para agradar a los demás, sino a mí mismo.  No, es difícil, es cuestión de uno el irse acostumbrando a dejar de alimentarte de elogios y molestarte por críticas “Acepta críticas sólo de quienes entienden el tema y divide siempre los elogios en sus intereses genuinos” - ¡No, necesitas aprobación para vivir!

 Es verdad que se siente uno mal cuando te das cuenta que una persona a la que consideras tu amiga, o tu pareja no te quiere, te das cuenta que te has equivocado al seleccionarla, que no es la adecuada por sus actitudes negativas hacia tu persona, “Estes o no presente” Lo mejor es alejarte de ella, no tratar de complacerla y cuidarte de sus elogios. Lo primero es gustarnos a nosotros mismos, enseguida esforzarnos por ser solicitados, y estar agradecido con quien nos atiende, o por sus cumplidos honestos, espontáneos, sinceros. - Nadie es perfecto, y es normal que algunas personas no les gustemos, eso no es malo, ni nos llena de indignación. Simplemente no me quieren por como soy, o me condenan sin conocerme “Es imposible complacer a todos y no somos capaces de controlar las simpatías de otras personas”

 El problema con la crítica, es que en la mayoría de las ocasiones es dura, implacable, destructiva, sin tacto, diplomacia, con un discurso bien elaborado de su porque “Inapropiada” Las personas con tacto tanto en la crítica como en el elogio, permanecen en silencio escuchando, enseguida razonan para sacar reflexiones y con ellas conclusiones. Luego cambian de estrategia, pero no interrumpen con desaprobación, sino que valoran el peso en su valor que tiene ese elogio o esa crítica.

 Hay también personas detestables que se levantan temprano para ir criticándolo todo sin que nadie se los solicite, tal parece que disfrutan el ir irritando a las personas que tienen contacto con ellas. - Si tomas solo las críticas que son al menos algo relevantes y las limpias del tono no siempre apropiado, entonces escuchar las opiniones de seres queridos, clientes, lectores y colegas tiene sentido para tu propio desarrollo. No eres perfecto Ellos tampoco. Si esperas que ellos sean perfectos, nunca llegará. Pero puedes trabajar aquí y ahora con lo que tienes.

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