NO SOY, MONEDITA DE
ORO, ¡PARA CAERLE BIEN…!
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
“No, soy monedita de oro, para caerle bien a todos” Es
cotidiano escuchar “No me importa la opinión de los demás”, “Soy el mejor y ya
está”, “Son todos tontos”, “Sólo tienen envidia de mí”, “Si no le gusto,
entonces no es digno”. Y otros tipos de humillación de otras personas. El
enfrentamiento de las críticas no se soluciona con la devaluación, sino que
sólo se empeora. “Nunca tomes todo a pecho, y menos reacciones de inmediato”
La crítica es una retroalimentación, aunque a menudo inadecuada.
Pero hay algo en la crítica que te ayudará a ver algunas cosas y superar
algunos de tus propios callejones sin salida. Separe siempre el tono del
significado y preste atención sólo al significado. Pero nunca aceptes ninguna
crítica degradante, humillante. Antes de responderla, toma aire, enfríate la
cabeza y luego un poco más tranquilo, mira cuál es el significado de ella. ¿De
quién proviene esta crítica, cuál es su intensión? ¿Hay dolo, o simplemente se
le salió de forma inapropiada?
Antes de dar una respuesta reflexionar sobre cómo se puede
cambiar y si vale la pena. ¿Ese alguien solo, no está de acuerdo contigo, o
esconde otro tipo de sentimientos negativos? ¿Reaccionas en esta forma, porque
tienes miedo a las críticas? Toma conciencia de su poder sobre ti y entra en
ese sentimiento incómodo en lugar de huir de él. Explora tu zona de intolerancia
para que no te incomode al grado de estallar a la mínima critica. Hazlo hasta
que tu mente se acostumbre, y aprendas a interactuar con calma con las
críticas.” Cuanto menos, le temas a las críticas, menos te degastaran la mente”
Por ello debo ir anulando ese deseo de complacer a los demás, para hacerlo
conmigo mismo “Aprender que algunas personas les agrado, y a otras no” – “No
puedo controlar la simpatía de los demás hacia mi”
Al criticarnos, creen llamarnos nuestra atención sobre algo
que hacemos o está mal, pero esto es desde el punto de vista de otra persona
por lo que todo lo que dice es cuestionable. Sí, vale la pena escuchar las
críticas de otras personas, especialmente las que tienen en cuenta el fondo del
asunto y las que están al tanto, y no las de todos. Pero para eso es necesario
un censor interno propio y adecuado, que sepa distinguir, en primer lugar, con
cuidado y, en segundo lugar, con hechos lo que es correcto y lo que no. Puede
que tengan razón y algo ande mal conmigo, y sería el momento de trabajar en
ello para mejorar, pero hay otra critica que no tiene nada que ver conmigo sino
con su envidia, su frustración, su deseo de destrucción, y en esa no hay nada
que hacer, sino que se envenene con su propia ponzoña.
Algunas personas de inmediato silencian a su cabeza cuando
desde dentro de ella nace la crítica, en lugar de establecer un contacto
saludable con ella misma se vuelven extremadamente vulnerables a las opiniones
y reacciones de los demás y a sus interminables evaluaciones. Lejos de
arremeter en contra de quien nos critica, tenemos que construir un momento de
reflexión con nuestro espíritu y sensibilidad interna para valorar lo creemos
estamos haciendo mal y malo. Esto debe ser durante toda n nuestra vida para
poder ir cambiando y desarrollándonos, pero necesitamos fuerza de voluntad, y
tolerancia a las críticas.
Son esos momentos en que nos quedamos parados en la línea
entre el auto elogio y la crítica. Cuando nos paramos a reflexionar y logramos
estos procesos se desbloquean y se establecen, líneas para no ir complaciendo
los deseos de otras personas para quedar bien con ellas “Tenemos que dejar de
lado la mayoría de las opiniones de los demás despues de valorarlas, y pensar
que no a todo mundo le caemos bien”. Quien trata de agradar en todo a los
demás, simplemente deja de exigirse a sí mismo de forma inconsciente por esa
aprobación de la cual está al pendiente. Es un deseo honesto en gustarle a las
personas, pero más honesto es sentirnos a nosotros mismos, sin depender de todas
las opiniones sucesivas. “La sola idea de renunciar al deseo de complacer a los
demás cambia tu vida”
En lo personal “Yo” también fui mi propia víctima durante
muchos años, y eso me llenaba de ego, vanidad porque nunca me pare a considerar
y reflexionar el daño que me hacía, hasta que me di cuenta que contaba con ese
poder dentro mi oculto. A partir de ahí, comencé analizar la opinión que esas
personas tenían de mí, y soy sincero, me molesté cuando no vi ningún interés. Fue
un momento en el que me sentí molesto, ofendido, indignado, y me negaba a
reconocer que esas personas me negaran su admiración. ¿Qué hice? En primer
lugar, vi esto, en todo su esplendor, de modo que ya no podían esconderse en
los rincones de la conciencia, y valoré los elogios de quien venían y con qué
intereses. Aunque esto no es lo suficiente si me permitieron darme el permiso
de comprender a quien agradaba y a quien no.
En general, el conocimiento de estos procesos es
suficiente. Pero añadí esta práctica. Me di permiso de no agradar. ¿Quién me
quería, y quien me utilizaba, quien deseaba confundirme haciéndome creer que
estaba bien?, y a partir de ahí las cosas fueron diferentes. Hoy puedo exclamar
a quien me critica, o elogia, que hago las cosas para sentirme bien, y no para
quedar bien con nadie, no para agradar a los demás, sino a mí mismo. No, es difícil, es cuestión de uno el irse
acostumbrando a dejar de alimentarte de elogios y molestarte por críticas “Acepta
críticas sólo de quienes entienden el tema y divide siempre los elogios en sus
intereses genuinos” - ¡No, necesitas aprobación para vivir!
Es verdad que se siente uno mal cuando te das cuenta que una
persona a la que consideras tu amiga, o tu pareja no te quiere, te das cuenta
que te has equivocado al seleccionarla, que no es la adecuada por sus actitudes
negativas hacia tu persona, “Estes o no presente” Lo mejor es alejarte de ella,
no tratar de complacerla y cuidarte de sus elogios. Lo primero es gustarnos a
nosotros mismos, enseguida esforzarnos por ser solicitados, y estar agradecido
con quien nos atiende, o por sus cumplidos honestos, espontáneos, sinceros. -
Nadie es perfecto, y es normal que algunas personas no les gustemos, eso no es
malo, ni nos llena de indignación. Simplemente no me quieren por como soy, o me
condenan sin conocerme “Es imposible complacer a todos y no somos capaces de
controlar las simpatías de otras personas”
El problema con la
crítica, es que en la mayoría de las ocasiones es dura, implacable,
destructiva, sin tacto, diplomacia, con un discurso bien elaborado de su porque
“Inapropiada” Las personas con tacto tanto en la crítica como en el elogio, permanecen
en silencio escuchando, enseguida razonan para sacar reflexiones y con ellas
conclusiones. Luego cambian de estrategia, pero no interrumpen con
desaprobación, sino que valoran el peso en su valor que tiene ese elogio o esa
crítica.
Hay también personas detestables que se levantan temprano
para ir criticándolo todo sin que nadie se los solicite, tal parece que
disfrutan el ir irritando a las personas que tienen contacto con ellas. - Si
tomas solo las críticas que son al menos algo relevantes y las limpias del tono
no siempre apropiado, entonces escuchar las opiniones de seres queridos,
clientes, lectores y colegas tiene sentido para tu propio desarrollo. No eres
perfecto Ellos tampoco. Si esperas que ellos sean perfectos, nunca llegará.
Pero puedes trabajar aquí y ahora con lo que tienes.
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