LE
DECLARO SU AMOR EN EL RIO
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
No tomes
mi mano, no somos novios, y no me gusta que me tomen de la mano si no hay nada
de compromiso entre nosotros. Tu sujetas mi mano y quiero liberarla. – Lo hao
para que no escapes, siempre sales corriendo, huyes hasta en mis sueños, y
ahora no te será tan fácil escapar de mis brazos. – El joven la atrajo hacia si
murmurando palabras suaves de amor “quiero que seas sola mía” – Eso, ni en
sueños lo pienses, y se soltó instintivamente molesta. El sol de la mañana
dejaba caer sus rayos inclemente sobre el rostro de los jóvenes.
El
comprendía con el rechazo que no había esperanzas a pesar de sus suplicas
amorososas. – Nadie puede amar a la fuerza dijo ella y continuo- Eso nace del alma,
y se rio. El corazón herido del joven lo clavaba en la tierra como un árbol de
gran raíz sin darle oportunidad a moverse. – Me duele, alcanzo a balbucear, me
haces sufrir, quizás si me conocieras mejor llegarías amarme. Su mirada se posó
en el azul del cielo que presagiaba lluvia. Cayeron las primeras gotas
confundiéndose con las lagrima amargas que brotaban desde el alma de aquel
joven ante ese sufrimiento que lo estaba matando en vida.
La chica
rio suavemente y enseguida respondió. – Nadie se ha muerto de amor, y eso
tampoco es para siempre, todo en esta vida es efímero, todo cambia como lo
puedes ver, no hace ni unos momentos estaba el sol enfurecido enviando rayos y
ahora nos llega la sueva brisa de la lluvia, eso es lo cambiante. Aquellos que
se dicen heridos de amor, sus cicatrices sanan, se curan gradualmente con el
paso del tiempo, y las penas salen volando. Eso es lo que somos en
sentimientos, que lo vamos repitiendo, y eso nadie lo parara.
Cada uno
de nosotros ha experimentado alguna vez, esa clase de muerte que mencionas, y a
los meses renace con las caricias de otro amor. – No, soy de esos, respondió el
joven, soy diferente, no puedes mirarnos a todos los hombres de igual forma.
Solo recuérdame alguna aventura de ese tipo con alguna chica del pueblo. –
¿Eres tonto o qué? Te digo que no me interesas, no te quiero, no seas terco, es
mejor que te busques a otra para tu tierna historia de amor.
El amor es una tontería en donde con el tiempo
quedan solo los trapos tirados en un hogar. – Ven a mí, déjate que te saque de
ese error siseo el joven. Deja que te abrace. - ¡Te prohíbo que te acerques, no
estoy bromeando! ¡No, seas estúpido, esa no es la forma de que una mujer te
amé! – Lo ´se, dijo el joven, está bien, no lo hare, pero es que tengo tanto
miedo de perderte que me ahogo en mi angustia.
Las
pupilas de la chica brillaban de satisfacción al escuchar la declaración y
verse amada (Suspiro) Para enseguida sugerir. – Es hora de dejar el rio, es
mejor irme a mi casa, no quiero que me acompañes, ya que la gente del pueblo
comenzara a murmurar. Está bien dijo el joven aceptando para continuar. – Me
sumergiré en el agua helada para que los pensamientos tontos que traigo dejen
de molestarme en la cabeza. La chica sonrió encantadoramente de nuevo. – Ojalá
dijo que esos malos pensamientos desaparezcan para que seas feliz.
– Mira, le señalo ella, aquellas personas nos
están mirando, solo espero que no malinterpreten que me tomaste la mano sin mi
consentimiento. – Todo cambiara algún día, sentencio el joven. Un día viviremos
juntos en una bonita casa al borde de este rio. En ella plantaremos árboles, ya
veraz lo que destino y el futuro nos deparan. Estamos en junio y disfrutamos
las lluvias. Es una época de trasformación en donde soplan los vientos que cambian
el clima. Algún día tu y yo florecemos juntos en esta tierra para ver nuestros
hijos crecer.
Aun tú
no te atreves a reconocerlo, eres como esos pajaritos que se balancean entre
las ramas como si nunca deseara formar un nido. Te llegara ese tiempo en que
seas parte de este entorno y dejes de jugar con la vida y sentimientos de mi
persona. Vendrá ese tiempo en que seas legítimamente mi esposa y me dejaras
acariciar tu rostro, frente a la gente- Mi alma anhela que llegue ese momento,
por ahora corre, cuéntale a tus amigas que quise abrazarte, te me declare y que
tu orgullosa me rechazaste.
Ellas te
dirán que bien, te aconsejaran que a los hombres les encanta verlas difíciles,
que todo eso son pruebas para que caigan en la red. ¿Acaso quieres hacer lo que
muchas de las chicas que se han casado con jóvenes que llegan de fuera sin
conocerlos por el simple hecho de que desean irse? - ¡No!, dijo la chica, lo
principal es que te olvides de lo que hemos hablado hoy, y que la gente diga
que nos hemos encontrado aquí en el rio, y no que vinimos juntos, eso no
funciona para la reputación de una chica.
– Si, exclamo el joven, me olvidare de todo si
tú me pides, pero los besos que te doy por las noches cuando sueño contigo,
nadie me los borrara de mi mente ¡Alguien como tú nunca puede ser olvidada!
Solo dame un beso en los labios y me olvido de todo, creo que me lo merezco. El
cielo seguía relampagueante, las gotas de lluvia sacaban olor a tierra mojada,
el fondo eran las casas del pueblo, el agua del rio corría en silencio como si
fuera en un desierto. – Nos merecemos una oportunidad exclamo el joven.
La chica
lo miro de frente a los ojos preguntando ¿Quién soy yo para ti? ¿Me crees una
chica ingenua, confiada? Si, deseas que este contigo eso dependerá de ti, solo
déjame respirar. No me gustan los hombres que no saben sembrar y solo llegan a
cosechar. Primero se siembra, luego se deja que crezca para enseguida el amor
florezca. No se trata de abrazar o besar, los abrazos pueden esperar, es como
cuando te fusionas con la naturaleza, y quieres comprar tu alma con ella. En
aquel paraíso terrenal con vista impresionante como pintada en un cuadro al
óleo brillan cuatro ojos llenos de felicidad. El agua sigue cayendo desde el
cielo y corre a untarse con sus hermanas en el caudal del rio.
El
murmullo del agua se puede escuchar incluso en esa orilla en la que dos
enamorados unieron por primera vez sus labios. Mientras a lo lejos unas
personas observan con frialdad la escena. Ese día sellaron con sangre su
compromiso, y se les cumplió ese deseo que tanto negaban, entonces ciertamente
el amor se hizo realidad. Se tomaron de la mano, y a partir de allí, todo mundo
pudo verlos agarrados de ella. Creo que lo principal en la vida es encontrar la
persona a la que le gustes tanto como a ti.
Han
pasado 40 años, y ellos están sentados en silencio ante aquel rio, disfrutando
de las vistas a su alrededor y esta pausa parece unir sus pensamientos en
aquella mañana que por fin se declararon su amor. El agua corre suavemente
abriéndose paso a lo largo de su cauce. Aquí la roca en la que se sentaron y
discutieron cuenta su historia. Este día despues de 40 años, la pareja tomo el
sol, los vecinos los miraban desde lejos, las primeras gotas de lluvia
comenzaron a caer sobre su cabeza, y lejos de discutir unieron sus labios en un
beso lleno de amor.

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