COMO SE FORMA LA PERSONALIDAD DE UN NIÑO
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
La formación de la personalidad de un niño se produce a partir de los 2 o 3 años; generalmente se acepta que a esta edad aparecen los rasgos de personalidad. Pero la formación no termina ahí, sino que continúa en los años siguientes. El resultado está influenciado por muchos factores, por lo que los padres intentan garantizar un desarrollo integral. Ninguna forma de comportamiento se forma inmediatamente; llevará algún tiempo. Para que se desarrollen cualidades específicas, deben existir condiciones estables.
Muchos rasgos de carácter no se notan de inmediato y se vuelven "visibles" sólo con la edad. Normalmente, estos cambios se ven facilitados por un cambio en las condiciones o la influencia de un factor específico. Para comparar algunas cualidades, también será necesario cambiar las condiciones. Pueden ser menores o dramáticos. Según los estándares modernos, se cree que la formación de la personalidad comienza en el primer año de vida y simplemente pasa desapercibida para los demás. Y aquí es importante crear las condiciones adecuadas para que la psique del niño esté sana.
Hablemos con más detalle sobre los períodos principales. 8-12 meses. A esta edad aparecen miedos, cuya causa exacta no siempre está clara. Están "programados" por la evolución como una reacción adaptativa y ayudan a evitar problemas en un entorno desconocido. El mismo período se caracteriza por la observación de los demás, la imitación y copia de conductas. Por eso es importante que los padres creen una atmósfera favorable que se convierta en una buena base para el desarrollo de la personalidad. Durante estos meses aparece el apego a los adultos, lo que reduce la manifestación de ansiedad. Si quienes lo rodean son emocionalmente estables y amigables, esto proporciona un entorno seguro para explorar activamente la realidad circundante.
DE 1,5 A 2 AÑOS: Durante este período se aprenden normas básicas de comportamiento como la capacidad de graduar tareas en función de su complejidad; conciencia de sus éxitos y fracasos al realizar tareas específicas; la capacidad de realizar esfuerzos y desarrollar determinadas habilidades; evaluar los éxitos y fracasos de otras personas. A partir del segundo año de vida aparece una crisis de desobediencia a medida que el niño desarrolla la empatía: comprensión de las emociones, incluidas las de otras personas.
2-3 AÑOS: Durante este período, hay una plena conciencia del propio "yo" y la formación de la autoconciencia. El niño toma conciencia de sí mismo como persona y esto incide en su comportamiento. Aparecen autoestima, reclamos, sentimientos de orgullo y vergüenza. Es durante este período que se forman cualidades como la determinación, la perseverancia y se establece la planificación de determinadas acciones para lograr un resultado específico.
Otros períodos son más complejos, están más influenciados por la sociedad: el jardín de infancia y la escuela, la comunicación con los compañeros. Hay un sentido de responsabilidad y un deseo de éxito. Los períodos incluyen saltos en el desarrollo, por lo que es muy importante que los padres creen un buen ambiente para el desarrollo del niño. En este sentido, los clubes de deporte, juegos, socializaciones y secciones de desarrollo, que deben coincidir con los intereses del niño, son de gran ayuda.
Los padres siempre quieren sólo lo mejor para sus hijos. Nos esforzamos por dar todo lo que no teníamos. Estamos tratando de crear las mejores condiciones para el desarrollo. Hacemos todo lo posible para que nuestro hijo sea una persona digna. Toda madre ha leído montañas de literatura tratando de encontrar la receta perfecta para criar a un hijo. Propongo mirar el proceso educativo desde otro ángulo. Quizás esto le ayude a comprender todos los conocimientos que ya tiene. De acuerdo a las investigaciones de psicólogos, pedagogos la personalidad se establece en los primeros tres a cinco años de vida; sin embargo, mucho tiene que ver lo que sucede en los primeros meses del embarazo hasta el nacimiento.
Es decir, desde que feto está en el útero, pero también no se descarta desde el momento mismo de la concepción, que tiene que ver con la genética de ambos progenitores. Despues del nacimiento entra en el juego la familia, el entorno, la sociedad, etc. Si observamos el desarrollo de la personalidad desde el punto de vista del cuerpo sutil, es decir, el sistema de heredado genéticamente, veremos el desarrollo que se produce como si fuera una espiral. Un niño hasta ser adulto pasa regularmente por cada etapa, aprendiendo una lección tras otra, y cada vez va aumentando la exigencia, es por eso que es difícil determinar ¿En qué periodo, tuvo lugar la formación?
Entonces nace la pregunta de nuevo ¿La personalidad humana se forma desde el principio al juntarse el ovulo con el espermatozoide, o va apareciendo? para tratar de acercar una respuesta, planteare la siguiente pregunta ¿Por qué las personas son tan diferentes y por qué los niños de una misma familia tienen destinos tan diferentes? Según los humanos antiguos se debía al alma, según las acciones de la vida pasada, que pasa a las siguientes generaciones. Pero también obedece a las decisiones que tomamos, cada uno vamos tomando opciones, y depende en cierta medida del esfuerzo que pongamos.
Así, que no todo está determinado por el pasado o los genes, pero ellos si participan en darnos forma. Esto es en parte cierto, vale la pena pensar en esto para aquellos padres que se han propuesto hacer de su hijo un médico, abogado, artista, arquitecto u otro de sus sueños incumplidos o cumplidos. De hecho, es muy difícil influir en el alma que se ha formado a lo largo de un número infinito de vidas de acuerdo a los conocimientos antiguos. Sería tanto como aceptar el destino manifiesto en donde nuestras vidas están prácticamente escritas desde antes de nacer.
El lado amable, es razonar que una persona no tiene control sobre el alma, el destino o la personalidad de otra. Pero tenemos poder sobre nosotros mismos. Nuestros hijos vienen con un alma formada para nacer y mucho depende de los padres del nivel en calidad que les proporcionen. Lo primero que un ser humano debe hacer, es cuidar su alma para desarrollar las habilidades y comprender el mundo. La vida de calidad se establece cuando hay un alma consciente. Un niño así se convertirá en un regalo de la vida para sus padres, y ayudará a sus padres en el camino del autodesarrollo.
La diferencia de los hijos está en la conciencia. En una comprensión más profunda del mundo y, como resultado, una vida más consciente. No es prudente por parte de los padres insistir en cambiar el alma del niño, sino ser vigilante del camino del autodesarrollo, cambiar su energía negativa mediante la conversación y motivación. No tenemos poder sobre el destino de los demás, no podemos obligar a un niño a vivir la vida que consideramos correcta en sus diferentes etapas, pero si, regular su energía negativa por un nivel positivo que le ofrezca calidad para que de esta forma determine su propia realidad, es decir “Se encuentre a sí mismo”

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