NIÑO SIN HERMANITOS PARA JUGAR
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad nacional Autónoma de México.
Los hijos únicos de la familia siempre hacen todo a su manera, no saben compartir y, por regla general, son egoístas: estos son los estereotipos que se han establecido de acuerdo a investigaciones. Aunque estudios recientes dicen que esto es una exageración. A principios del siglo XX se creía que criarse sin hermanos volvía a los niños hipersensibles. Y que se debía a que los padres concentran todas sus preocupaciones y temores en un solo niño, lo que lo vuelve demasiado susceptible. Y, que, como resultado, crece hasta convertirse en un hipocondríaco de corazón débil. La realidad es que tener hermanos y hermanas no garantiza convertirse en una persona digna.
Además, es precisamente por la falta de un amigo confiable en la persona de un hermano o hermana que en la edad preescolar suelen aparecer amigos imaginarios con los que los niños juegan y comparten experiencias. En cuanto a los amigos imaginarios no hay necesidad de preocuparse por esto: este juego desarrolla la capacidad del niño para comunicarse con los demás. Lo que si arrojan las últimas investigaciones es que los hijos únicos tienen menos probabilidades de comprometerse. Estos niños van creciendo con características conflictivas por ser desconfiados, egocéntricos, y desarrollar una alta capacidad competitiva. Y, esto puede deberse al hecho de que, sin hermanos, los niños a menudo tienen que depender sólo de sí mismos.
Por lo tanto, se ven obligados a volverse inventivos e ingeniosos desde una edad temprana (Son más creativos e imaginativos) Son niños “No tolerantes con los sentimientos de otras personas, y aprenden a controlar muy bien sus emociones” Sus oportunidades de socializar con otros niños por lo general son menores por estar prácticamente aislados, por lo que sus padres tendrán que esforzarse más para enseñarle a compartir sus juguetes, libros y la atención de los adultos, el número de niños en la familia no es tan importante como crear una atmósfera tranquila y amorosa.
Es importante aprender desde pequeño a no aburrirse solo. Y en época de vacaciones escolares, esta habilidad adquiere especial relevancia. Es natural que los niños quieran interactuar con los adultos y con otros niños, sin embargo, es hijo único, y a sus padres no le permiten ir a otra casa a jugar, sino que le encienden el televisor para que se entretengan. Hay niños que logran superar esta soledad y se siguen desarrollando sin embargo la gran mayoría de ellos “No” Es importante jugar, socializar con otros niños, pero la actual sociedad les ha impuesto que juegan, solos en su hogar.
Jugar solo, no es tan malo como se puede pensar ya que, si el niño desarrolla la capacidad de no aburrirse solo, sino de sumergirse en el mundo de sus propios pensamientos y fantasías es una habilidad útil que será útil no solo en la infancia, sino también en la edad adulta. Digamos que tienes un hijo único que, por alguna razón, se queda en casa debido a que sus padres tienen la necesidad de salir a trabajar por lo que ocupan estarlo checando de forma remota sea por el teléfono o cámara instalada en su hogar. Si ese niño no desarrolla la habilidad de aprender a jugar solo vivirá muy triste la soledad y a cada rato lo tendrá llorando ante la falta de atención y cariño que padece.
Les pedirá a sus padres que jueguen con él ¿Pero ¿cómo enseñarlo a que aprenda a jugar solo? Lo primero es que los padres prediquen con su ejemplo: Los niños siempre observan lo que hacen los adultos y tratan de repetir. Actúe como modelo a seguir: siente a su hijo con sus juguetes en la mesa de al lado y ocúpese de sus asuntos. Intenta no involucrarte en lo que está haciendo y no dejes que te distraiga de lo que estás haciendo. No espere que todo salga bien de inmediato, pero poco a poco el niño empezará a comportarse de forma más independiente. Los niños siempre necesitan atención para sí mismos.
Al no poder ocuparse de forma independiente y sentir que está distraído por otra cosa, el niño puede comenzar a quejarse o hacer un berrinche. Si ves que se trata solo de un comportamiento demostrativo, cuyo objetivo es llamar la atención, intenta, por difícil que sea, mantener la compostura y mantener la calma. Poco a poco funcionará, lo principal es creer. Explícale que el juego es de su total responsabilidad, sólo él decide cómo, qué y durante cuánto tiempo jugará. No te permitas interferir, incluso si realmente lo deseas.
Por supuesto, debes establecer reglas (por ejemplo, no puedes llevar nada ni escalar a ningún lado), pero por lo demás déjalo divertirse. Para animar a su hijo a sumergirse en el juego independiente, puede comprarle varios juguetes nuevos. Y también arroja algunas golosinas a su área de juego. Es poco probable que este enfoque provoque resistencia en el niño.
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