CONVERTIRME EN MEJOR
PERSONA
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
E leído muchos libros de desarrollo personal y he probado decenas de métodos para aumentar mi ser con la intención de ser más humano. Pero no estoy aun satisfecho con los resultados. A veces, mi mentalidad y deseo de resultados perfectos me juegan una mala pasada. Por ello me sigo preguntando ¿cómo puedes convertirme en la mejor versión de mí mismo? Creí que el tiempo se encargaría de todo y que solo bastaba con leer, y aprender a comportarme de mejor manera. Y ello se debió a que leí que el éxito a menudo proviene de la práctica constante, más que del talento innato.
Pero ello hoy lo analizo en que simplemente acumularé horas y me convertí en un maestro. Me acompaña un trabajo arduo entre desvelos y reflexiones y reconozco que ese trabajo ha producido frutos dulces al conducirme a un gran avance. Aprendí que no se trata de repetir cosas mecánicas, ni de programar desvelos sino acciones en donde analice, razone mis errores para desde ahí fijarme objetivos más claros que me sirvan para progresar en la evolución que deseo como ser humano. Un ser humano con calidad humana.
Hoy soy consciente que el verdadero crecimiento está dentro de mí, y que requiere práctica consciente. Debo comprender claramente que estoy mejorando, que recibo retroalimentación, y que me atrevo a salir constamente de mi zona de confort. Comprendí que de lo contrario quedaría atrapado en mi propio circulo vicioso de hacer siempre lo mismo o copiar lo que otros hacen para no ser criticado y sentirme mejor, pero eso no es mejorar. Como persona me di cuenta que necesitaba activar uno de mis poderes internos al que llamamos “Motivación interna”
Enseguida conectarla con lo más profundo que valoro en la vida. Deje de contar los dias, los meses, y nunca pensé que llegaría el día en que me rendiría por mucha monotonía que sintiera. A mi vida debía encontrarle sentido así que usé mi tiempo de forma consciente para ir abordando todos los temas que me interesaban, los fui poniendo en práctica redactándolos, y cuando menos lo pensaba ya tenía construido un nuevo ensayo. Con ese ritmo de razonamiento, y trabajo critico comencé a creer que soy una persona distinta a la que inicio años atrás cuestionando su propia ignorancia, y lo mejor es que le encontré sentido a mi vida. Cambie mi forma de ver la vida, de pensar, de juzgar a las otras personas.
Aquello que me lo impedía iba quedando atrás. Quedo atrás aquella excusa de que me faltaba tiempo, que debía trabajar como esclavo para recibir un poco de dinero, y que siempre me faltara para consumir. Dejé de tener miedo por perder un trabajo y me di cuenta que mi principal enemigo era yo mismo por mi forma de pensar y de actuar. Hoy, aprendí que el principal enemigo de las personas para que se desarrollen es su propia mente. Ella se encarga en irnos saboteando, nos va disfrazando con miedo para que no aprovechemos el potencial con el contamos de forma natural y con ellos se esfumen las oportunidades. Hoy al mirar atrás me cuestiono ¿Cuánto miedo al fracaso me mantuvo atado al poste de mi inseguridad? ¿Cuánto tiempo perdí en busca de otras personas aprobaran lo que hacía?
¿Por qué estaba tan limitado? Aún recuerdo lo que retumbaba en mis oídos cuando jugando béisbol el manager me decía que nunca sería tan bueno como (¿) y me daba el nombre de una estrella, o cuando empecé a trabajar y el jefe me decía ante el reclamo que estaba devengando un mísero sueldo “Tienes que esperar para que aprendas y adquieras experiencia para subirte de sueldo” – Me dije, yo no seré de los que intentan y e justifican por no lograr lo que desean. Para ello me di cuenta que odiaba la monotonía en una oficina, eso me causaba disonancia cognitiva.
Recuerdo que me dije “Quiero ser un maestro”, pero a la vez me cuestioné que en ese momento aún era muy torpe y me faltaban conocimientos y como resultado me fui preparando leyendo libros, tomando cursos especializados, asistiendo a escuelas formadoras de maestros. Aprendí que debía aplicar esos conocimientos “Que la práctica hace al maestro” Todos esos juegos mentales me impedían ser yo mismo. Pero había que enfrentar otra de las trampas que nos pone en cerebro “El ansia de reconocimiento” Todos tenemos el problema de que no solo queremos mejorar, sino que deseamos que todos nos vean, que necesitamos aplausos, que nos vean como personas ideales, y para ello actuamos en esa dirección. Nos ponemos escalones para ir subiendo.
Me alegro que hoy por fin deja de intentar ser el mejor entre el resto, y ser el mejor ante mí mismo. Con esta idea en la mente borre de tajo a todos los que consideraba mis competidores, deje de medirme con los demás, y solo me centre y me inspire en mí mismo. Al principio vi ojos irritados al ver que no entraba en sus debates desgastantes, observé la fragilidad con la que juzgan, vi que median sus éxitos con bienes materiales, y se inspiraban en ascender destruyendo a los que consideraban sus oponentes en el camino.
Ser humano no reside en las medallas, títulos, ni en compararse con otros, sino en el trabajo diario en ser humano, ese trabajo que nadie ve, ni aplaude. Por fin vi a lo lejos, muy atrás casi olvidado en el camino las críticas que recibía, el estrés, el miedo a que otro me superara. Comprendí lo que es vacío del alma por conseguir progresos materiales. Comprendí que por mucho que me esforzara siempre abría alguien mejor que yo. Recordé los gestos de quienes se decían mis amigos cuando al ver caer por problemas económicos a uno de nosotros se reían, disfrutaban por no ser ellos.
La verdad es que hoy, me encuentro mejor que ayer, disfruto la vida, ya no me esfuerzo por ser mejor que otros, hoy aprendo no para demostrar nada, sino para desarrollarme. Porque a largo plazo, el ganador no es quien se encuentra temporalmente en la cima, sino quien nunca deja de aprender. El “Ser humano” No es perfección, sino ensayo y error con retroalimentación honesta. Quien no se permite errores, no crece, no madura “La verdadera fuerza no proviene de hacer todo a la perfección desde el principio, sino de permitirte ser un principiante, aprender de tus errores y perseverar” El “Ser humano” no se construye derrotando a los demás, sino en el diálogo honesto con uno mismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario