LA DIVORCIADA
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Tengo una amiga. Su familia ahora está formada por ella, su hija, su madre y su perro al cual pasea todas las tardes. Pero hace años atrás, un tiempo en que todo era diferente. Y ella dijo con pasión: “Mi familia somos mi marido, mi hija y yo”. Al mismo tiempo, ella realmente se puso última en esta pequeña lista. En aquella ocasión fue orgullosa de su vida. En aquella ocasión andaba de moda el movimiento feminista, y tanto chicas como mujeres maduras protestaban por la calle desnudas. “¡Trabajo como esposa!”. ¡Y no sería nada, sin mi esposo, hija! Y todo es realmente genial, porque el verdadero propósito de una mujer es la familia, el hogar familiar, el cuidado de los parientes y amigos, la crianza de los hijos, la comodidad y la calidez en la casa. Así es. Pero... ojalá no hubiera peros.
Mi amiga se estaba mintiendo a sí misma. Ella hizo la vista gorda ante muchas cosas y prefirió simplemente no notarlas (por ejemplo, si no me doy cuenta, significa que en realidad no existe). Ella prefirió mentirse a sí misma pensando que la actitud de su marido hacia ella era una manifestación de amor especial. Y el hecho de que no le llame, o que no vaya a pasar la noche, o que se cancele una salida al cine porque tiene otras cosas que hacer, o ser grosero y maleducado con ella delante de extraños lo veía como algo normal. De antemano yo conocía que su marido se comportaba grosero con ella.
Su actitud siempre fue el justificarlo, si el marido le decía que estaba oscuro en pleno medio día y con el sol radiante, ella lo admitía. Ella se ocultaba la verdad a sí misma. ¿Y por qué? Sí, porque la verdad fue muy cruel. La verdad es que, para mí, ella se enamoró y se casó con alguien completamente diferente de la persona que había imaginado. No por lo que parecía. O tal vez ella sólo quería que él fuera así, sin notar su verdadero rostro.
Lo cierto es que su marido era un completo egoísta, incapaz de llevar una vida familiar normal. La verdad es que no valoró en absoluto los esfuerzos que hizo mi amiga para crear comodidad y calidez en la casa. No disfruto de los almuerzos y cenas más deliciosos. En primer lugar, no la apreciaba. Y hay muchos ejemplos de este tipo. Yo mismo fui testigo de muchas situaciones de la forma de comportamiento de mis amigos, y sus expresiones contra su esposa. Y todavía no entiendo cómo pueden estar tan sinceramente equivocado.
Quiero decir que mi amiga muy sinceramente se engañó a sí misma durante mucho tiempo, prefiriendo cerrar los ojos ante muchas cosas y no ver muchas cosas. Y era inútil decir nada y señalar algo claramente (este es el caso cuando era simplemente imposible no meter las narices en los asuntos ajenos). Mi amiga no quería ver ni oír nada. Y eso es comprensible. Al fin y al cabo, si se dijera la verdad, esa verdad en este caso sería muy desagradable para ella. Pero incluso si te mientes a ti mismo y tratas de no reaccionar ante la situación, no significa que no esté sucediendo. Y por mucho que se retuerza la tripa, siempre habrá un final. Y así sucedió. Ahora ella dedica su tiempo a atender a su hija y pasear a su perro por las tardes. Recuerdo que se resistió al divorcio, tenía miedo de un escándalo en su familia y amigos, pero al final fue inevitable.
Los reproches mutuos afloraron, los insultos, y así hoy la observo caminar con su perrito atado de una cuerda. Es una situación que nos genera sentimientos de tristeza, sobre todo porque mi amiga en sus años juveniles fue una excelente estudiante hasta que termino su profesión. Pero se casó y su esposo la encerró en su nuevo hogar por lo que no adquirió ninguna experiencia laboral, sin capacidad para trabajar en ningún otro lugar, excepto como “esposa”. Sin ingresos adecuados, y seguir dependiendo de lo mísero en dinero que su ex esposo le entrega para mantener a la hija de ambos.
En una de esas tardes que nos sentamos a conversar me dijo que sus heridas tardaron mucho en sanar, que quedo con daños emocionales, y que todo se debía a que ella se hizo de la vista gorda cuando desde un principio se dio cuenta lo que estaba sucediendo con su esposo, y sus engaños. Me dijo que para ella fue muy difícil aceptar el hecho, sobre todo que ella siempre lo justificaba de todas las formas posibles el comportamiento de su ahora ex marido. Les pregunto ¿Con qué frecuencia nos mentimos a nosotros mismos? ¿Con qué frecuencia tenemos miedo de decirnos la verdad? “A menudo”
Mi forma de pensar es que tenemos que hacer algo con la verdad, reaccionar a ella de alguna manera, hacer algo, realizar algunas acciones, hechos, no palabras. Y esto no siempre es fácil. Por eso nos mentimos a nosotros mismos. Por eso tenemos miedo de abrir los ojos, de admitir honestamente que algo está mal, que algo no está bien. Termínanos auto engañándonos haciendo como que no sabemos nada, y de esta forma no somos honestos consigo mismos por lo que nos llega ese momento que no nos resulta agradable “Acción y decisión” Activa el censor interno, que reaccionará a las mentiras dentro de ti. Repito, la falsedad dentro de ti paraliza tu cerebro, te priva de energía y te dirige por el camino equivocado. ¿A dónde puede llevarte el silencio constante sobre el problema? ¡Ya sabes la respuesta!
PD: Dijo: Dure tiempo en liberarme. Desde aquel momento mi mundo se fracciono en un antes y un despues. No diré que ya no tengo emociones negativas o que ahora puedo afrontar fácilmente situaciones de cualquier complejidad. No, es otra cosa. Ahora sé exactamente cómo desentrañar y procesar mis propias emociones y sentimientos. Estoy de acuerdo en ello, todos necesitamos urgentemente una herramienta eficaz para trabajar con nuestra psique, para no quedarnos atrapados en el dolor, el miedo y el odio. Me gusto por ella al ver que encontró la fuerza para entender con calma qué es, y cómo funciona.
Esto realmente es algo que puede ayudarle “Su cambio consciente” Lo que funciona en una situación podría hacerte fracasar en otra. Es muy importante entrenarse para la vida, dedicar tiempo a cosas que no parecen tan importantes y urgentes en el momento. Pero durante una tormenta, esto le permitirá reestructurarse eficazmente a nivel reflejo de acuerdo con la situación, no confundir una crisis externa con una interna y distinguir enfoques para tareas engañosamente similares.
Para hablar de matrimonio, hay que hablar de sentimientos mutuos, emociones, puesto que están muy estrechamente entrelazados y en algunos lugares sus límites están difusos. La principal diferencia es que los sentimientos tienen raíces más profundas, mientras que los deseos y las emociones son superficiales. Los sentimientos son como la espuma en lo alto de una ola, y los deseos todo el centro de esa ola que viene arrasándolo todo. Un engaño y divorcio desencadena sentimientos de odio, miedo, ira, culpa, vergüenza, celos, envidia y uno de comprensión, respeto mutuo, genera amor, alegría.
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