martes, 29 de julio de 2025

 

LUCIO ANNEO SENECA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

“Nadie escribe en su diario los favores recibidos” - “Es mucho más importante que te conozcas a ti mismo que darte a conocer a los demás” - “Escucha aun a los pequeños, porque nada es despreciable en ellos” - “A los que corren en un laberinto, su misma velocidad los confunde” “Prefiero molestar con la verdad que complacer con adulaciones” – “Nada tan vil como ser altivo con el humilde” – “Proporcionalmente al número de los admiradores crece el de los envidiosos” –“La vida es breve, mientras que el recuerdo de la vida y lo que nos ha dejado es mucho más largo”.

Este se puede considerar el testamento de Séneca. No es que fuera una vida la suya excesivamente breve, ya que vivió cerca de 65 años, pero ¿qué son estos años comparado con la humanidad? Su vida se extinguió, pero su recuerdo perdura por los siglos, su arte no se ha terminado. Lo mismo pasa con todos los escritores y personajes que han vivido antes que nosotros. Hay quien dice que la inmortalidad de las personas no es por tener un alma inmortal, sino porque su vida y sus obras perduran en la mente y en el recuerdo de los demás. Por eso una persona no muere realmente hasta que no ha sido olvidada por los que siguen viviendo. El olvido es la auténtica muerte.

Séneca era cordobés, y fue uno de los miembros más importantes de la familia de los Anneo. Fue hijo de Séneca el Retor, y tío del gran poeta Lucano, autor del poema Farsalia. Lucio Anneo Séneca, llamado El Filósofo para distinguirlo de su padre, siguió la doctrina filosófica del estoicismo, que es la que aparece en casi todas sus obras. También se metió en política, y en algunas ocasiones tuvo mala fama por sus escritos, como cuando Mesalina, la primera esposa del Emperador Claudio lo mandó desterrar a Córcega. Sin embargo, la segunda esposa de Claudio lo hizo volver.  Después del incendio de Roma, la gente estaba muy disgustada con Nerón, porque no les había gustado el rumor que se había corrido por toda la ciudad, de que mientras las llamas devoraban Roma, él había estado recitando versos.

A otros les disgustaba que hiciera de actor en los juegos públicos, porque, decían “rebajaba la categoría del emperador”. Séneca había sido el preceptor de Nerón durante los primeros años de su vida, y, luego, ministro de su gobierno. Cuando vio que las cosas se ponían feas para Nerón, Séneca le pidió que le permitiera retirarse de la vida pública para vivir como una persona privada. Tenía una considerable fortuna personal y podría vivir cómodamente el tiempo que le quedara de vida. Nerón se lo negó una y otra vez. Séneca llegó a estar a disgusto en compañía de Nerón al que veía cometer unas acciones que no aprobaba en absoluto.

Por eso no miró con malos ojos la conspiración que se fraguaba para matar a Nerón, cuyo cabecilla era Pisón, de familia noble, y que aspiraba a ser el sustituto de Nerón. Esta conspiración fue mantenida en secreto durante más de un año, porque los conjurados no se atrevían contra la majestad del emperador. Tenían, como todos los romanos, un gran respeto por el César. ¿Estaba Séneca metido en esta conspiración? Hay quien dice que Pisón no era otra cosa que un hombre de paja y, que, una vez que se hubiera dado muerte a Nerón, se quitaría a Pisón para poner a Séneca. Pero esto no se ha podido probar. Precisamente, por ese respeto de los Romanos hacia su emperador, la conspiración fue descubierta y delatada por un libre de Escevino, que había sido el designado para dar el primer golpe.

Aunque Tigelino, el jefe de la guardia pretoriana, había puesto junto a Escevino a su hombre de confianza, Natalis, para conocer todo el proceso, Escevino, al ser amenazado con el tormento, cantó de plano, nombró a Pisón como cabecilla de la conspiración e incriminó a Séneca además de a otros cómplices. Escevino dio más nombres, de forma que se descubrió toda la trama.

Nerón, entonces, mandó a Pisón la orden de suicidarse, cosa que hizo cortándose las venas. Los demás conspiradores fueron muriendo, unos por suicidio, otros por ejecución. Nerón creyó completamente que Séneca estaba metido en el asunto, y por eso le dio la orden de que se suicidase. Séneca, como hemos dicho, practicaba una filosofía procedente de Grecia, llamada estoicismo, por la que se pretendía llegar a vencer todas las pasiones y someterlas al mandato de la inteligencia y voluntad. Así que, sin manifestar ninguna emoción, pidió que se le dejase modificar su testamento. No se le permitió, y dijo a los que estaban con él:

- “Ya veis que se me impide que os agradezca los méritos que habéis contraído para conmigo. Sin embargo, os dejo algo más valioso, que es el recuerdo de mi vida. Si lo seguís, habréis de ser felices. No debéis llorar. ¿Qué ha sido de las conversaciones que hemos tenido? ¿Adónde han ido a parar todos los preceptos de sabiduría de que hemos hablado? ¿No conocíais la crueldad de Nerón? A uno que ha matado a su madre y a su hermano no le importa matar incluso a su preceptor, maestro y amigo” A continuación, se dirigió a su joven y bella esposa, Paulina, para consolarla, pero ella no estaba dispuesta a abandonarle y quería morir con él. Séneca accedió, porque lo consideraba un acto lleno de gloria y amor para con él.

Los dos se abrieron las venas de las muñecas. Séneca era ya una persona mayor y la sangre no fluía con la rapidez necesaria; por eso se hizo abrir también las de las piernas. El dolor era insoportable y para no flaquear al ver el dolor de su esposa, y que ella a su vez no lo hiciera, le pidió que se fuera a otra habitación. Allí le restañaron las heridas y la curaron. Nerón no tenía nada contra Paulina, y hubiera parecido una crueldad innecesaria.

Séneca, a pesar de todo, no acababa de morir, y mandó a Estacio Anneo, su amigo íntimo, que le suministrara un veneno para terminar de una vez. Le dio cicuta, pero no le hizo efecto, por causa de su debilidad. Mandó entonces que se le metiera en un baño tibio. En seguida se llenó de sangre. Roció a los presentes con esta agua sanguinolenta mientras invocaba a Júpiter. Los vapores del agua terminaron por asfixiarle. No se le hizo ningún funeral ni ninguna honra fúnebre. “El primer arte que deben aprender los que aspiran al poder es de ser capaces de soportar el odio”

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