SED DE JUSTICIA, CON
DIGNIDAD
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
¿Qué es la realidad? Percibimos la realidad a través de nuestros sentidos: vemos, oímos, olemos, tocamos y gustamos. De hecho, esto es todo lo que tenemos para identificar objetos, fenómenos naturales y otros seres vivos. Sin embargo, hay muchas cosas a nuestro alrededor que pueden confundirnos. Seguramente has tenido un sueño indistinguible de la realidad, o has visto algo con el rabillo del ojo que no existe. Los ilusionistas y magos hacen que los espectadores vean una realidad distorsionada. Alteran las leyes de la física, hacen desaparecer objetos, cortan personas por la mitad. Todo esto parece convincente, pero no se convierte en realidad, al menos no en algo accesible para la mayoría.
Otra salida masiva, pero bastante trágica, más allá de la realidad es la que experimentan las personas que han perdido un brazo o una pierna. En medicina, existe el concepto de miembros fantasma, que puede doler durante mucho tiempo. Las sustancias prohibidas y las drogas fuertes causan alucinaciones visuales, a veces indistinguibles de la realidad. También existe un fenómeno neurológico conocido como sinestesia. En este estado, una persona puede ver la forma de la música y percibir el aroma del color. Por lo tanto, se puede argumentar que cada persona tiene su propia realidad personal, generalmente similar a la generalmente aceptada, pero a veces muy diferente. Mientras tanto, los psicólogos señalan que las personas confían más en su realidad subjetiva que en el estado objetivo de las cosas.
Tal es el poder de la consciencia. Si crees sinceramente en algo, ningún argumento, razón ni evidencia cambiará nada. Percibirás al otro bando como un agresor que atenta contra tu mundo. Para convencerte de la realidad de esta situación, intenta convencer a alguien que apoya cualquier teoría conspirativa.
Cada uno de nosotros vive en una ciudad, o pueblo, y esa ciudad o pueblo se divide en varias pequeñas comunidades convertidas en sociedades. El número de comunidades varía según la actividad de cada persona. Estas pueden ser familiares, amigos, compañeros de trabajo o parejas con intereses comunes. Estas pequeñas sociedades se van uniendo para compartir recursos y conocimientos, y contar con ayuda y apoyo. Sin embargo, tanto en la pequeña sociedad como en la masa de sociedades no siempre, ni mucho menos todos los miembros de la comunidad, prosperan. A pesar de las conexiones mentales y la existencia de intereses comunes, surgen desacuerdos y conflictos periódicamente.
Probablemente has visto, y has vivido en los últimos años cómo un entorno amigable se volvió hostil, agresivo. Y, hoy te preguntas ¿cómo pudo pasar esto? Todo inicio con la falta de oportunidades, mayor competencia, y aumento del consumismo, egoísmo, avaricia. La sociedad de hoy, quedo atrapada en esa red generadora de inconformidad y frustración, y con ello dejo de pensar en los valores como respetar, ser digno, no comportarse egoístamente. Cada uno de los seres humanos nos fuimos alejando en las relaciones, dejamos de comprendernos, ayudarnos, incluso ignoramos el sufrimiento ajeno.
El gobierno se encargó de someternos bajo la presión del hambre, y de que acatáramos su voluntad por lo que perdimos la individualidad, y nos sometimos. Lo mismo sucedió con los estudiantes que tuvieron que posponer sus metas, y otros prefieren olvidarse de ellas. Los profesionistas se vieron convertidos en sirvientes de otros, de los intereses ajenos, que cada vez se oponen más a sus propios deseos.
La sociedad fue empujada hacia opciones malas en donde termino por desgastar sus fuerzas entre un estírala y afloja la cuerda. Muchos se dieron cuenta que lo importante era ganar, y cambiaron de bando, y hoy bajo la tutela de esa sombra de árbol frondoso llamado gobierno se ven sanos, y con buena salud, tanto mental como emocional. Se perdió el objetivo común, el sentido de identidad y por lo tanto la unificación en causas del bien común, se perdió la brújula moral, la ética. Hoy ser líder es recibir beneficios a cambio de manipular y controlar masas.
Hoy ser líder es obligar a que otros trabajen y recibir el beneficio de todo su trabajo. Una sociedad democrática es aquella que recibe una distribución justa de los beneficios, basada en las habilidades, la iniciativa y la contribución personal de cada miembro, es clave para la prosperidad de todo el grupo. Ante una injusticia evidente, el o los miembros abandonan la comunidad. Si te conviertes en un líder codicioso, piensa en el concepto de dignidad y recuerda el objetivo común que nunca alcanzarás solo. Cómo lidiar con el resentimiento en las relaciones sin acumular negatividad “Todos los miembros de la comunidad, o de la sociedad deben tener voz”.
Que todos se pronuncien sobre este o aquel tema si lo consideran necesario. La censura, la persecución, el ridículo, el desdén y las miradas de desaprobación son inaceptables. Quizás la opinión expresada por un ciudadano común y normal, sea ingenua, la propuesta poco realista, pero la simple atención de los líderes será una gran recompensa, aumentando el nivel de involucramiento y participación. “Ninguna regla ni imposición funciona si nadie la sigue” Tanto los funcionarios de gobierno como los ciudadanos deben supervisar el cumplimiento de las normas de comportamiento aceptadas, los principios de interacción, el estatuto, el código, y la ley. El proceso de vigilancia recae sobre todos los miembros de la sociedad.
– No te conviertes en una mala persona si señalas a un funcionario de gobierno que está perjudicando la causa común. Cuando alguien se excede causa problemas, y es responsabilidad el reaccionar. Si un funcionario reacciona groseramente antes de juzgarlo, vale la pena comenzar por averiguar los motivos. Quizás la persona esté pasando por un momento difícil en su vida o tenga una disputa personal con otro miembro del grupo. Una respuesta gradual implica una transición de comentarios o advertencias suaves a acciones más decisivas.
Esto permite evitar errores de juicio y le da tiempo al que fue grosero para pensar. Si se han agotado todas las posibilidades de resolver el conflicto, es hora de deshierbar el terreno. Es importante recordar que la autoridad no se otorga para satisfacer el ego, sino para aumentar la eficacia de la sociedad. Las buenas relaciones vecinales y la cooperación son mejores que la hostilidad y la competencia, aunque esta última también puede ser útil dentro de unos límites razonables.
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