POSEER COSAS, Y LUJO
“MATA A LA HUMANIDAD”
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Al comprar artículos que la persona realmente no necesita, o artículos de lujo, una persona realiza un acto, respondiendo a satisfacer su necesidad. Sin embargo, esto es diferente cuando lo que se compra no es algo necesario para la vida, sino de enviar una señal social que confirme un alto estatus “Un reloj de 500 mil dolares”, etc. La gente que observa esta actitud comenta que son caprichos de ricos, pero la realidad es que la clase media y baja son super consumidores. Todo lo que reciben en dinero en lo inmediato lo gastan, y no es que reciban mucho como para ahorrar, pero en dos tres dias ya no hay excedentes por ese deseo de insatisfacción que los hace consumir. Los de clase media sacan una tarjeta bancaria para no dejar de consumir.
Por ejemplo, cuentan con una, o tres camisetas seminuevas para soportar el calor del verano, pero con su tarjeta en mano adquieren otras tres nuevas, aunque las viejas aún no se hayan desgastado. Acuden al mercado y regresan con bolsas llenas de comida de las cuales algunas se pudrirán en su refrigerador. Compran fresas, mangos porque en ese momento se les antojo y despues de lavarlas y acomodarlas en el refrigerador se olvidan de ellas y terminan podridas. Las chicas tienen 5 pares de zapatos, tres de tenis, 4 zapatillas que casi nunca usas, solo por tenerlas.
Claro que este estilo de vida es su derecho, pero bajo la presión de cientos de millones de supe consumidores, la Tierra se está contaminando a pasos agigantados. Lo sorprendente es que los políticos a esto le llaman progreso económico, calidad de vida, aumento de la producción, trabajo, ingresos por impuestos. Los científicos siempre amordazados por los medios de comunicación y por lo políticos exclaman “Es imposible aumentar la producción indefinidamente; los combustibles fósiles deben sustituirse por energías renovables y, por supuesto, el político en turno sale a declarar que ya están haciendo los estudios pertinentes para solucionar esta situación.
Pasarán otros 20 años para que de nuevo escuchen los ciudadanos las mismas respuestas y los medios de comunicación saldrán a echar culpas a los ciudadanos como por ejemplo falta de cultura, ignorancia, etc. Cada vez que un rio se desborda, las aguas negras invaden las calles, o algo sale mal, alguien interviene para echar culpas. Resulta que son los ciudadanos los que siempre deben ser sacudidos por ser super consumidores, y los que son dueños de esas empresas continúan haciéndose inmensamente ricos manipulando las insatisfacciones que ellos mismos generan sobre los ignorantes, faltos de cultura a la que ellos manipulan.
Los culpables reales es un sistema económico social convenientemente soportado para tener siempre a quien echarle la culpa. Si usted pregunta que para que funcionan todas estas fábricas que generan esa basura, les dirán que, para satisfacer el mercado, generar empleos, y que ellos no tienen la culpa de en donde se depositen y tiren sus desechos del producto puesto que para ello pagan impuestos ¿Quién está en lo correcto? ¿Quién genera en las personas el incontrolable deseo de consumir? Cada uno de nosotros no somos capaces de descansar un solo instante ante el acoso publicitario para generar ese deseo incontrolable de consumir.
El consumo incontrolable está en las calles, en el hogar, y una sociedad sin este vicio no es progresista. La economía industrial se ha basado en la apropiación de recursos desde sus inicios. Estos fueron extraídos de la naturaleza, y concentrados en las ciudades. El ciudadano rural se ha visto expulsado de sus tierras y el producto final siempre es mucho más caro que las materias primas con las que se produjo. De ahí la desigualdad entre el rural y el de ciudad. El mundo se llenó de miles de fábricas en donde la gran mayoría de los seres humanos trabajan en condiciones inhumanas, y al mismo tiempo estas personas no reciben por su trabajo lo suficiente para comprarse los productos industriales que ellos generan. Si los productos agropecuarios o textiles bajan de precio son simplemente incinerados.
La desigualdad es probablemente la principal causa de la infelicidad global. Sobre todo, ahora, en la era de internet omnipresente, cuando todos no solo han oído hablar de otra vida, sino que la han visto con sus propios ojos. La gente quiere poder pedir su pizza a su hogar como lo ve en la televisión, quiere un auto de alto costo no importa que tenga que pagarlo a crédito alto, y que termine pagando 3 veces su valor. Quiere un apartamento a crédito, viajar a lugares turísticos. El significado de todo esto es simple: satisfacer la propia vanidad envidiando a los demás. Para ello, al llegar se hacen selfis, adquieren a crédito lo último en teléfono inteligente.
– Ve a una amiga viviendo en un apartamento de medio lujo y comienza a desearlo por lo que de inmediato su mente le ordena que debe consumir, y si no lo logra surge en su mente la envidia. Todos quieren consumir lo más caro, todos se van midiendo para ver quien está mejor o peor, pero “Todo consumidor excesivo acaba pagando por su falta de conciencia, y con sus desechos arrastra a los otros” Resulta que está comprobado que es malo para la salud consumir bebidas gaseosas, pero la gran mayoría de la población las consume a veces hasta dos litros al día.
Todos consumen comida rápida, y comida chatarra en las calles y argumentan que es deliciosa. En definitiva, el consumo excesivo literalmente mata tanto a las personas como a la naturaleza. Sucede desapercibido para el público en general. En algún lugar, otra zona forestal ha sido talada, los residuos tóxicos han contaminado un río, los cazadores furtivos han exterminado una población de animales salvajes, una mina contamino las aguas de un rio. Una vez más, una fábrica instalada en la ciudad, y sin mantenimiento adecuado por ahorrárselo, se ha incendiado, y los trabajadores no han tenido tiempo de escapar.
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