domingo, 20 de julio de 2025

 

INMORTALIDAD ¡VIVIR PARA SIEMPRE!

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

La humanidad ha soñado tanto tiempo con la inmortalidad que ha creado cuatro formas de alcanzarla: 1. Medicamentos que prolongan la vida y tratamientos genéticos. 2. La resurrección (Idea religiosa) es una idea que ha fascinado a la gente a lo largo de la historia. Comenzó con los experimentos de Luigi Galvani en el siglo XVIII, conduciendo electricidad a través de las patas de una rana muerta. Terminó con la criónica: el proceso de congelar el cuerpo con la esperanza de que la medicina o la tecnología del futuro puedan descongelarlo, y vuelva a vivir.

3. La búsqueda de la inmortalidad a través del alma, que no ha llevado a nada bueno. Solo a guerras. - El alma para los científicos, no se trata tanto de una esencia fantasmal nuestra, conectada a un poder superior, sino un conjunto más específico de señales cerebrales, un código único para nosotros. Consideran el alma como una conexión neurosináptica única que integra el cerebro y el cuerpo mediante un complejo flujo electroquímico de neurotransmisores. Cada persona tiene uno, y todos son diferentes.

Si el envejecimiento se considera una enfermedad, entonces existe la esperanza de vivir para ver la tan ansiada píldora de la inmortalidad. El reto es descubrir cómo mejorar la salud y hacerlo lo más rápido posible. Si es con medicamentos, es alcanzable. Si es con múltiples transfusiones de sangre joven, es menos alcanzable. No está claro si esto dará origen a una super- raza de destructores" inmunes al tormento, al tiempo y a los límites de la carne. Por ahora, todos los que luchan contra la mortalidad temen encontrarse pronto en una caja de madera y un agujero de dos metros, en una lápida olvidada con el tiempo.

La muerte es el fin inevitable de la vida que aguarda a todo ser vivo del planeta, y no hay escapatoria. Para nadie es mentira que desde que se fecunda en el vientre inicia el camino a la muerte. Solo se habla de que las medusas (Turritopsis dohrnii) son inmortales. La medusa puede renacer un número ilimitado de veces, lo que, en esencia, equivale a la inmortalidad. ¿Es posible que las personas también puedan vivir eternamente algún día? No lo negamos. Los avances en este campo se han producido desde hace mucho tiempo, pero hasta ahora, debido a las limitaciones de la ciencia moderna, no han avanzado mucho.

Sin embargo, algún día la humanidad inventará el elixir de la eterna juventud, y con ello el de la inmortalidad. ¿Qué ocurrirá en ese caso? El planeta se enfrenta al problema de la superpoblación. Pero si esto fuera así, antes hubo mucha gente en el planeta antes que nosotros, y no sufrieron las consecuencias de sus actividades solo porque sus vidas fueron relativamente cortas y tuvieron poco impacto en el medio ambiente. Pero ¿qué pasaría si cada uno de nosotros se volviera inmortal? La cuestión es que muchas personas tienen hijos no tanto para dejar un legado, sino por el instinto de reproducción.

Ya somos casi 8 mil millones, y la población sigue creciendo, y para controlarla se le está matando con enfermedades virales. Antes de ello, se tomaron medidas como la ley Thomas Robert Malthus, un economista británico (Un hijo por pareja, y máximo dos) Imaginen qué sucedería si todos se volvieran inmortales. Hay espacio suficiente en nuestro planeta para decenas de miles de millones de personas, pero ¿qué pasa con los alimentos? ¿Cómo abastecer de comida y agua a tanta gente? La sobrepoblación provocará una escalada de conflictos globales, donde el agua, y los alimentos se convertirán en el principal recurso.

La gente dejará de esforzarse por cualquier cosa. Si hacemos analogías con la fantasía, las personas se convertirían pasivos, que dejaran de desarrollar tecnologías, cultura y otras áreas en un punto determinado, sin considerar necesario ningún progreso adicional. La cuestión es que las personas se ven impulsadas a actuar por la finitud de sus vidas. Entienden que cada día que pasan les impide alcanzar sus sueños, porque nadie sabe qué les deparará el mañana. Esto significa que necesitan actuar aquí y ahora, impulsar la ciencia, la cultura y el desarrollo.

Si la inmortalidad se entiende como la infinitud de la vida, es decir, la ausencia de envejecimiento, y no la invulnerabilidad, las personas simplemente alcanzarán en el desarrollo tecnológico solo los medios máximos para proteger sus frágiles cuerpos, y listo, el progreso se detendrá para siempre. En esencia, se instalará algo parecido a una apatía global. La economía experimentará cambios colosales. No es que vaya a dejar de existir, sino que el mundo al que estamos acostumbrados cambiará radicalmente. El desarrollo profesional como tal ni siquiera será una prioridad, y la gente permanecerá en el mismo lugar durante siglos.

De hecho, ¿para qué esforzarse tanto para tener tiempo de disfrutar al máximo de los beneficios de la civilización, si puedes quedarte sentado tranquilamente y avanzar lentamente hacia tu sueño? Al mismo tiempo, se comprenderá la finitud de los recursos, que pueden agotarse durante la vida de la generación actual. Ya no será posible consumir recursos sin pensar, creyendo que lo principal es obtener ganancias hoy y que mañana ya no será su preocupación. Así, probablemente, quienes hayan tenido la oportunidad de vivir eternamente cuidarán más su planeta.

La humanidad corre el riesgo de caer en la locura. El miedo es una de las principales limitaciones de la vida inteligente. Tememos a las cosas peligrosas porque pueden llevarnos a la muerte. Y puedes sentir el efecto de la presencia o ausencia del miedo incluso hoy en día, con la ayuda de los videojuegos. Simplemente empieza a jugar un juego de terror en dificultad alta sin trucos, y te sudarán las palmas de las manos con cada crujido. ¿Por qué? Porque entiendes que tu héroe es un ser mortal, y cualquier monstruo que salte frente a él puede ser lo último que vea.

Pero eso hoy, no te importa porque puedes tomar tu control, y luchar contra hordas de zombis, sin miedo a ir al otro mundo. Lo mismo puede ocurrir en la realidad cuando las personas se dan cuenta de que vivirán para siempre y no corren peligro, ya que la mayoría de las heridas externas e internas sanan rápidamente. Cuando se aburren con el entretenimiento común, gradualmente comienzan a volverse locas en masa, ya que el cerebro necesita una actualización constante del entorno y la búsqueda de nueva información para desarrollarse. Debido al aburrimiento y a la comprensión de su invulnerabilidad, muchos pueden perder su humanidad y comenzar a cometer locuras e inmorales, solo para obtener un poco de la hormona de la alegría.

Ya en la actualidad están surgiendo urgirán grupos extremadamente radicales que sueñan con destruir a la humanidad. Son grupos de gente dispuesta a vivir según los preceptos de sus antepasados del pasado lejano (Ultra radicales religiosos: en pleno siglo XXI, las masas se radicalizan, cayendo cada vez más en religiones y sectas fanáticas)

La cuestión es que, al ser inmortales, las personas, según la concepción de los fanáticos, se acercarán a los dioses, aunque solo sea en términos de esperanza de vida. Tal blasfemia podría no conformarlos, y declararán una campaña sagrada contra toda la humanidad, que tenga la audacia de parecerse a uno de los seres superiores inventados durante miles de años. Teniendo en cuenta que ellos, a diferencia de la mayoría de las personas, tendrán un objetivo que debe alcanzarse lo antes posible, pensamos que la opción de un apocalipsis a manos de fanáticos no es tan irreal. Olvidamos que las personas solo somos bolsas llenas de agua, y sangre sostenida por huesos, y, por lo tanto, completamente incapaces de alcanzar la inmortalidad.

Nos mataban las enfermedades, y se ha invertido en investigarlas. Para finales de este siglo XXI, será completamente normal que la gente viva 100 años. La ciencia ha dado un gran paso adelante: la esperanza de vida ha aumentado. (Antiguamente la mortalidad infantil era muy alta) La longevidad y la posible inmortalidad son una obsesión particularmente popular entre los ricos y famosos, quienes, al parecer, se sienten muy avergonzados de tener que renunciar a esta felicidad algún día. Las formas que usan son la sana alimentación y los ejercicios físicos, pero se olvidan de que el cuerpo humano es producto de su evolución es decir no está diseñado para vivir eternamente.

A lo largo de la historia, la gente lo ha intentado, pero el cuerpo chatarra siempre se ha interpuesto. A lo largo de la historia, oligarcas, políticos y científicos interesados en la inmortalidad se han visto atormentados por el sueño de vivir hasta el fin de los tiempos, y como no lo han logrado imponen estatuas, nombre de calles en su búsqueda incesante de la vida eterna (Para las civilizaciones antiguas, esto significaba crear monumentos para que los parientes vivos pudieran repetir el nombre grabado en las paredes de la tumba durante muchísimo tiempo.

Una persona es inmortal mientras su nombre esté escrito en los monumentos, calles, colonias, ciudades, libros y sea pronunciado por sus descendientes). Pero ahí sigue presente el cáncer, la viruela, y muchas otras enfermedades que nos cortan esos sueños. El tiempo nos envejece, y empeora las enfermedades. A mayor edad, mayor exposición a los riesgos, porque los órganos y sistemas inevitablemente se desgastan y colapsan. En el mundo hay millones de personas que no disponen de alimento, medicinas, agua limpia (millones de personas dependen de estas circunstancias). ¿Hasta qué punto se puede modificar el código genético?

A lo largo de la historia de la humanidad, hemos estado jugando con la idea de llenar nuestros cuerpos de partes reemplazables para evitar la muerte como si se tratara de un auto. Muchos creen que las glándulas sexuales de los monos les prolongaran su vida. La base de hacer esto la sustentan sobre el hecho de que las glándulas sexuales estimulan la actividad cerebral, la energía muscular y las pasiones amorosas. Infunde el torrente sanguíneo con un fluido vital que restaura la energía de todas las células y propaga la felicidad (Las inyecciones a partir de testículos de monos, y borrego han pasado de moda)

Hoy se habla mucho de la “Parabiosis”, el proceso de transfundir sangre de una persona joven a una anciana para detener el envejecimiento, pero por alguna razón también estos estudios ya se abandonaron. Los buscadores de fortuna hicieron creer a las personas que mediante cremas las personas permanecerían mucho más tiempo joven, y al final estos creadores se convirtieron en ricos. En el pasado se utilizó la leche de burra, la sangre de bebe recién nacido, la sangre de menstruaciones de mujeres vírgenes, etc.

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