EL PEZ, MUERE POR SU BOCA BOCA
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad
Nacional Autónoma de México.
El filósofo griego Aristóteles definió la envidia como el
dolor causado por la felicidad de los demás. Resulta que este sentimiento
literalmente se siente como dolor, como cuando nos rompen el corazón. Las
personas rara vez admiten sentimientos de envidia; están más dispuestas a
atribuirlos a los demás. Como cualquier otro sentimiento. La
envidia surge fuera del control de la conciencia y señala algo importante.
Demuestra que la otra persona tiene algo valioso y tú no. La diferencia entre
lo que una persona tiene y lo que quiere puede convertirse en una motivación,
un incentivo para conseguir lo que quiere.
Pero a menudo, en lugar de avanzar hacia la meta, el
envidioso gasta mucha energía, enojándose y devaluando al afortunado. La envidia
es un reconocimiento de la propia inferioridad frente a otra persona. No
importa cuántas veces digamos que no debemos compararnos con otras personas,
aun así, lo hacemos. La dificultad es que siempre habrá alguien
mejor, más inteligente, más rápido o más rico. Esta carrera no tiene fin.
Mientras una persona mira a otras personas, tratando de ver
en sus ojos cómo es, no puede verse a sí misma. A la gente le encanta hablar,
incluso con personas desconocidas les dan “Santo y seña de su vida íntima” La
gente no se alegrará nunca del éxito ajeno, y al escuchar le saltará la
envidia. No, es sano compartir la amargura con las personas, ya que te expones
a que despues, sea utilizada en tu contra a forma de cizaña. Pocas personas son
propensas a la empatía. Hoy en día, todo el mundo se ha topado con el hecho de
querer compartir sus logros, su felicidad, y su alegría.
Después de todo, esto es lo que una persona logró con perseverancia.
Y finalmente obtuvo el resultado. Pero esta conversación no siempre sale según
lo planeado. A menudo la gente sólo puede ser feliz en público dando pormenores
que en la mayoría de las ocasiones son fantasías producto de su imaginación, y
las personas que lo escuchan terminan por reírse cuando se va, comentando que
“Esta loca” Si usted exalta sus logros con sus compañeros de trabajo, tenga por
seguro que todos los felicitaran, pero en su mente razonaran que no se lo
merece, porque esa persona cree merecer ese lugar
El rostro lo llenan de falsas alegrías, pero en lo oscuro de
su alma prevalece la envidia, y la maquinación mental para desquitarse. Todas
las dificultades vienen de la boca que no sabemos callar. La gente no puede
preocuparse tranquilamente por usted, y mucho menos de que haya encontrado un
amor sincero porque probablemente ellos no tienen eso. Y comenzarán los malentendidos,
chismes, imprevistos y, como suele decirse, empujar para que la rueda de esa
felicidad se escape de sus manos.
Resulta que al abrir la boca para que sus oyentes sientan al
igual que usted esa alegría. Usted está corriendo el riesgo de tener problemas
innecesarios. Sí, algunas personas saben cómo regocijarse y vivir en armonía,
pero aun así todos tenemos al menos una persona que siente envidia. No hable de
toda su alegría, aunque le nazca desde el alma hacerlo. Compartir a una persona
negativa es crear un camino lleno de problemas, y un próximo mal caminar.
Tampoco le compartas a todo mundo tus penas, ya que si bien es cierto que
puedes contar con una persona fiel amiga que pueda apoyarte en esos momentos
difíciles, “No, todas lo son”
Siempre hay momentos difíciles. Pero no todo el mundo es apto
para este papel. Y contarle a todo el mundo tus penas también puede salir mal.
Las personas reaccionan de manera diferente ante las dificultades de los demás.
Pero también hay quienes despues de escucharte se darán a la tarea de
degradarte con lo que tú mismo les contaste. Te remataran en los puntos más
débiles, y se alegraran por lograrlo. Hay personas que se dedican por su
envidia andar siempre cerca de ti para descubrir tus puntos débiles, y para
conseguirlo te presionan con su supuesta inquebrantable amistad.
Este es el comportamiento normal de tus enemigos y son ellos
los que se alegran secretamente viéndote sufrir. Se dicen ser sinceros, y usan
su amabilidad para envolverte, y al mismo tiempo difunden chismes sin que te
enteres. Tus dificultades son sólo una alegría para ellos. De hecho, resulta
que a nuestros antepasados eran sabios. No siempre les gustaba hablar
mucho. No es porque fueran así, pero cuidaban su lengua, su reputación, su
hogar, y felicidad.
Todos deseamos superar a nuestros enemigos, y quisiéramos
solo comentar con los amigos leales, y confiables ciertos problemas que nos agobian,
pero la realidad es que cuando menos abras la boca mejor te ira en la vida. La
envidia a menudo aparece acompañada de la venganza, y respaldada por la culpa.
Es como una emoción mental que surge de compararse con otras personas, y a
mismo tiempo quien se compara se ve inferior a la persona con la que establece
su comparación “La envidia esta en todos lados desde un hermano, amigo,
compañeros de trabajo, etc.” (Puedes envidiar a tu oponente si crees que tiene
más logros, y esto es lo que atrae a un compañero para estar cerca dél) Dentro
de una persona envidiosa hay culpa, resentimiento, ansiedad, tristeza, ira,
deseo de venganza. La envidia es de tipo natural y algunas personas no logran
controlarla
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