“LOS PADRES MATAN EL TALENTO DE SU HIJO”
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional
Autónoma de México.
No creo que exista el bien y el mal, sino que solo existe hay
lo que ahora es apropiado y lo que no es apropiado, lo que es necesario y lo
que es redundante, lo que es suficiente y lo que es innecesario, lo que es
efectivo y lo que no sirve de nada. Basado en la obviedad de lo que está
sucediendo, en el aquí y ahora. No te enojes con tu hijo, explícale que también
los padres nos ponemos de mal humor, y culpamos a las demás personas de lo que
sentimos por lo que nos sucede. También nos equivocamos, o estamos cansados y
nos enojamos. Eso es malo, pero no podemos controlarlo. A veces estamos tan
cargados con nuestros problemas y preocupaciones que no tenemos la fuerza para
mantenernos de buen humor y terminamos gritándole a las personas que más amamos.
Nadie es perfecto en esta vida. Los hijos nos tienen en un
pedestal, pero en muchas ocasiones nos caemos cuando el hijo llega a la
adolescencia. No hay padres perfectos como tampoco hay hijo perfecto. Permítete
ser imperfecto, y de la misma manera, permite que tu hijo lo sea. No estoy
hablando de cómo convertirse en padres ideales y correctos, sino de cómo
aprender a comprender mejor a su hijo y a usted mismo. Cómo hacer que la
interacción con su hijo sea más sencilla, más consciente, más viva y real. No
hay persona que nunca haya cometido un error.
Perdónate como padre tus errores, pero sé capaz de admitirlos
ante el niño y trabaja en mejorarte.
De esta misma forma perdona los errores de tu hijo, escúchalo
antes de empezar a regañarlo o criticarlo, tal vez tenga algo que decirte.
Escuche a su hijo y él le escuchará. Respeta a tu hijo y serás una autoridad
para él. Confía en tu hijo y él confiará en ti. No mientas y tus hijos no te
mentirán. Cuanto más consciente seas, más conscientes crecerán tus hijos. Y
entonces ya no habrá ninguna necesidad especial de controlar constantemente al
niño, prohibirle algo, probarlo o limitarlo en algo. Él mismo comprenderá las
consecuencias que tendrán sus acciones.
Y usted será una autoridad para él, no porque "lo obligó
a respetarse a sí mismo", sino porque el niño, de hecho, una y otra vez en
la práctica estuvo convencido de que usted dice y hace las cosas adecuadas, es
capaz de admitir sus errores y disculparse, y el niño observa que usted sabe
vivir constructivamente controlando sus emociones negativas por malo que sea el
momento que esté pasando lo respeta. Los niños son nuestro reflejo, y a veces
nos enojamos cuando vemos en ellos lo que no podemos reconocer en nosotros
mismos.
Pero gracias a esto podemos notar y comprender nuestras áreas
de desarrollo personal. Y a veces, basta con sonreírle al niño, para que él nos
devuelva la sonrisa. Un niño que es constantemente regañado, acosado ejerciendo
presión sobre la criatura por sus padres llegara el tiempo en que no se atreva
ni siquiera a expresar una protesta, opinión. Es condenarlo a la debilidad
emocional cerrándole todo tipo de oportunidades en su vida futura.
Es tanto como ir castrando a nuestro hijo en su personalidad
impidiendo su desarrollo natural, privándolo de armonía interna. Un niño puede
morir cuando no tiene las condiciones, los métodos y las posibilidades de
realizarse. Se da cuenta de esto no a nivel intelectual, sino natural, y luego
elige “no vivir, enfermarse frecuentemente”. Nada lo motiva. El niño es feliz
en su primer año de vida cuando su madre y su padre lo acarician, le hablan con
palabras de amor. Despues de ese primer año de vida, los padres comienzan a
frenarlo en todo impidiendo se desarrolle su voluntad, personalidad. No lo
dejan correr, saltar, le infunden miedo, a cualquier participación, y ese freno
desarrolla el miedo.
Comienzan a prohibirle a hablar. El miedo es la palabra
principal que el niño escucha de labios de sus padres “Esto es malo, esto no es
bueno” – “no lo toques porque puedes enfermarte” Los padres temen que el niño ya
no los necesite y tratan de intimidarlo “No lo agarres porque lo vas a romper”
Los padres se dedican a sobornar al niño, y si no funciona lo intimidan con
represalias. Así, se le forma el miedo al niño, lo paralizan, y le quitan todo
tipo de iniciativa.
El niño va perdiendo su individualidad, intuición,
creatividad, alegría, espontaneidad, iniciativa y pasión. Terminan siendo niños
que han perdido su infancia, que han perdido su fuente de vida. Los niños que
desarrollan talento, inteligencia no son este tipo de niño limitado por sus
padres. Son niños con los que sus padres conversan, explican en que corregir y
el porqué, hay cariño y comprensión. Estos niños son capaces de cosas que,
desde nuestro punto de vista, son absurdas: convertir sillas en aviones, trozos
de papel en dinero, cristales en diamantes. Pero esto no lo entienden los
padres cerrados, sino que de inmediato les prohíben y si no obedecen los
intimidan que los encerrarán en un cuarto oscuro lleno de fantasmas.
Prohíben y expresan
“Cuando seas grande lo entenderás” ¿Es retrasado mental el niño, es demasiado
pronto para explicártelo? Este tipo de
padres controladores y des programadores del talento y la inteligencia natural
del niño solo saben dar órdenes ¡Quiero que hagas esto, para que seas un buen
hijo, digas esto, actúes de esta forma ¿Acaso el niño es un juguete para que
jueguen con su personalidad?
Este niño se vuelve incomodo en la pubertad y en la
adolescencia, se comporta incontrolable por no haber vivido su infancia, y que
sus padres siempre lo hayan tratado como un estúpido. Sus padres al observarlo
en la adolescencia de inmediato se echan culpas uno al otro sobre la educación
del hijo “Saben que algo anda mal, el niño dejo de serlo y ahora es un
adolescente incontrolable” Ya no es un niño, ni un muñeco, sino que ha
despertado. Por desgracia los niños siguen siendo objeto de una mala educación
en su hogar. Son los padres quienes matan al futuro talento. El niño quiere
aprender a vivir, nada sabe sobre la vida.
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