SI TE EQUIVOCAS DE PROFESIÓN
¿ESTAS DISPUESTO A CAMBIAR?
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en
Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Recuerdo que hace años aconsejé a
una mujer, quien en su juventud la conocí en la secundaria, y ese día tuve la
satisfacción en saludarla en un restaurante. Ella al verme sentado tomando
café, se encamino a la mesa y me llegó con muchas preguntas. Escuche que estaba
plagada de problemas con el dinero, la salud y su vida personal. Pero esto no
era visible en a simple vista. ¿Al observarla tan inquieta, y con la finalidad
de tranquilizarla un poco a riesgo de que me contestara que te importa?
Me atreví a preguntarle ¿qué
estaba haciendo, en que trabajaba? Ella de inmediato respondió que era la jefa
de contabilidad en una empresa. Me sorprendió: Por lo que inmediato exclame
“Según recuerdo, me dijiste la última vez que nos saludamos, que habías entrado
a estudiar para maestra en la escuela normal” ¿No, eres maestra? A lo que vi
correr lagrimas por sus mejillas a punto de soltar el llanto como una niña
pequeña agarrada en una travesura.
Entre compujidos y pequeñas gotas
de lágrimas en sus ojos me contó cómo ama a los niños, que iba a estudiar a la
escuela normal para ser maestra, pero su padre le prohibió, le dijo que se
quitara ese pensamiento de la mente ni pensarlo y para finalizar su orden
termino sentenciándole “Después me lo agradecerás”, la mandó a estudiar a una
Universidad de Guadalajara economía para que se dedicara al comercio. Mi amiga
continuaba con sus gotas de lagrima corriendo por sus mejillas y sus ojos
llenos de tristeza, y ternura.
La había forzado su padre a
estudiar algo que a ella no le nacía con el argumento en que los maestros son
gente sin aspiraciones y que viven toda su vida en la necesidad. La hizo
estudiar economía enfocada al comercio para que en un futuro se permitiera
mantener un alto nivel social y conseguir esposo en ese nivel. - No tenía una
explicación en mi cerebro que la calmara “Por ser un hecho consumado a toro
pasado” Así, que me enfoque en el tema del dinero y la felicidad. - Le expliqué
que el dinero proviene del karma, que fue ella quien en realidad eligió un
camino sin salida cuando su naturaleza le exigía ser maestra, y que en aquel
momento engaño a su propia naturaleza, por lo que le fue imposible revelarse.
– Me contesto, que ya tiene tiempo
para regresar a ese camino y que lo único que ganó, es lamentarse por hacer un
trabajo que la mantiene estresada, y que eso la ha afectado mucho. Tomamos dos
o tres tazas de café, y la plática termino con mi consejo en que nunca es tarde
para volver a empezar. Tres meses despues, me fue a buscar al mismo restaurante
para platicar y tomar café. Fue ahí en donde me entero que había renunciado a
su trabajo de contadora, y comenzó a trabajar en un colegio privado con
adolescentes, y al mismo tiempo se inscribió en la Universidad Pedagógica para
estudiar para maestra.
Me dijo que en las tardes acudía a
la Universidad y que los sábados los dedicaba a estudiar psicología educativa.
Ese día recuerdo que me agradeció por el consejo a lo que sonriendo le exprese
que no cantara victoria tan pronto y que se esperara a los resultados con su
vida, y su satisfacción personal. Me dijo que se sentía feliz y que eso se
debía a tantos años de presiones en una carrera que nunca le atrajo, pero que
su padre hizo que la deslumbrada. No estoy enamorada del dinero, comento, nunca
lo estuve, pero mi familia estaba encima de mis decisiones importantes, y no
contaba con el carácter para oponerme, así es que caí en su juego.
El cambio que ella ha mostrado se
percibe en salud mental. Por supuesto, no todos podrán cambiar radicalmente sus
vidas, y no todos lo necesitan. Pero todos los que quieran ser felices,
saludables y verdaderamente exitosos deberían pensar si está en su lugar, si su
trabajo le hace feliz y soy yo mismo. Y, si no es así, es mejor comenzar a
pensar como encontrar su propósito en esta vida, y poder vivir de acuerdo de
acuerdo a nuestra naturaleza.
Esta pregunta es importante para
toda persona, ya que podemos experimentar el estado de felicidad solo en el
momento de realizarnos a nosotros mismos, nuestro potencial, nuestro talento, a
través de cualquier actividad que sea placentera. Si una persona no se realiza
socialmente, no está ocupada de acuerdo con su naturaleza, no trae el bien a
los demás, entonces no puede ser feliz y desarrollarse espiritual o físicamente
con éxito. Y, por supuesto, no se puede hablar de ninguna armonía mental.
Desafortunadamente, en nuestra
sociedad existen miles de ejemplos como mi amiga que son los padres quienes
empujan a sus hijos a esa infelicidad para estudiar y trabajar en cosas que no
son conforme a su naturaleza perdiendo con ello su armonía y salud mental. Cada
ser humano tenemos gustos, necesidades, diferentes. Nuestra vida, como saben,
depende de los valores a los que nos adherimos. Porque nuestros ideales sirven
como base para nuestro comportamiento y forma de vida.
La vida no es nacer para ganar y
acumular la mayor cantidad de dinero posible por cualquier medio y satisface
tus sentidos. La vida no es para que seas famoso, creyendo que todos te
respetaran. Si piensas de esta forma y no consigues ese objetivo te negaras a
ti mismo, tu actitud será negativa. Para ser uno mismo lo primero es
deshacernos del miedo, la codicia y la ignorancia, tener un gran deseo de
beneficiar a todos los seres vivos y tener un espíritu de sacrificio y
servicio. En general, siempre servimos a alguien ya algo, porque esta es la
naturaleza del alma, no podemos vivir sin ella.
La pregunta es a quién, cómo y en
qué estado de ánimo servimos. Podemos servir a nuestro falso ego o cerebro.
Pero todo esto, al final, no nos hará felices a nosotros ni a los que nos
rodean. El alma puede ser feliz sólo cuando sirve a su prójimo, a todos los
seres vivos. Diré que mi razonamiento personal es: No debemos iniciar ninguna
actividad a menos que sea en beneficio de todos los seres vivos.
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