martes, 22 de octubre de 2024

 

 

INHUMANOS CON VACAS Y BECERROS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Médico Veterinario Zootecnista FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.  

 ¿Con qué frecuencia, mientras caminamos por los pasillos de un supermercado, mirando trozos de Carne limpia, etiquetada, envuelta en celofán, pensamos en su origen? Pocos hemos tenido la oportunidad de ver lo que sucede durante la producción de carne en un rastro, y uno de ellos soy yo. A los niños nunca se les enseña lo inhumano que somos con los animales con los que nos alimentamos, a ellos se les pone a dibujar la buena vaca, el becerro, la gallina, etc. Sus ilustraciones de libros infantiles se basan en vacas felices, pollos amarillos esponjosos y lechones rosados ​​con colas rizadas corriendo por un corral. Estas ideas suelen estar muy románticas con la realidad.

 La mayoría de nosotros nunca hemos puesto un pie en un corral, y probablemente yo no habría estado allí si no fuera por el hecho de que nací en un pueblo, y mis abuelos y padres se dedicaban a la ganadería, además estudie para veterinario. Pero ¿Cómo es la vida de los animales que engordamos exclusivamente para alimentarnos? Las prácticas ganaderas modernas, que son de carácter general, no dan una idea de las cosas desagradables (y a veces criminales en pollos de engorde, gallinas de postura, cerdos, etc.) que suceden en las granjas, y en el rastro.

 El ganado de carne roja (Becerros) viven al aire libre cuando menos un año de su vida (Varia de acuerdo al tipo de explotación). Por ejemplo: La esperanza de vida natural de las vacas es de veinte años, bastante tiempo para los animales, pero la mayoría de ellas no viven hasta los cuatro. La exigencia que se impone a sus cuerpos, es decir, la capacidad de producir mucha leche, algo que no es inherente a la naturaleza, generalmente se agota en el cuarto año, y la vaca pasa al rastro para ser sacrificada. Naturalmente, durante la lactancia, las glándulas mamarias de una vaca producen menos de 1000 litros de leche al año.

 Gracias a la selección y a las tecnologías modernas, las vacas extraen de 6.000 a 12.000 litros de leche al año. Para lograr este objetivo, las vacas se ordeñan casi todo el año, incluso durante la gestación. Hay un período de apenas unas semanas durante el cual tienen un descanso. En las últimas semanas de embarazo, a sus cuerpos les resulta difícil hacer frente a la doble carga del feto en crecimiento y del ordeño, y durante este período la leche es amarga. Las vacas lecheras suelen ser susceptibles a enfermedades metabólicas porque no pueden absorber suficientes nutrientes para satisfacer las demandas de la máquina de ordeño. Sus cuerpos pueden experimentar una falta de calcio y magnesio, lo que les provoca agotamiento y destrucción física.

 Las vacas suelen sufrir desnutrición, sin importar cuánto coman. Las vacas suelen ser inseminadas artificialmente con esperma de toros grandes de razas de leche o carne. Como resultado, nacen becerros cuyas características son difíciles de parir por su madre, esto significa que dan a luz a terneros mucho más grandes de lo que permiten sus huesos pélvicos. Las vacas sufren al gestar y dar a luz fetos desproporcionadamente grandes, y a veces requieren una cesárea, una operación que las debilita aún más y acorta su esperanza de vida. La vaca se ve obligada a quedar preñada cada año para mantener la lactancia, pero la cría es destetada poco después del nacimiento y alimentada con leche artificial.

 La leche materna es un bien demasiado valioso para desperdiciarlo en un ternero. Como la mayoría de los animales, la vaca tiene un instinto maternal, cuenta con sentimientos muy desarrollados y la pérdida de una cría la trastorna mucho. Esto también es traumático para el ternero.

 Si con la alimentación natural un ternero mama leche poco a poco a lo largo del día, una vaca ordeñada a máquina suele ser ordeñada sólo dos veces al día. Las vacas suelen sufrir mastitis dolorosas debido a la cantidad de leche que tienen que producir. La presión de la leche acumulada provoca un dolor intenso. A veces, una vaca intenta patear su propia ubre cuando se encuentra en tal situación de angustia. En última instancia, esto puede provocar que los ligamentos de la ubre se deformen, dejando a la vaca inservible para el ordeño. Si, esto le sucede, de inmediato saca boleto para ser llevada al rastro y terminar su corta vida.

 La gente suele asumir que las vacas producen leche sólo porque son vacas, y que la producción de leche es un proceso natural, como si fuera su trabajo. Pero las vacas sólo producen leche para alimentar a sus terneros, y se les ha alterado su producción al máximo sin contemplar el dolor que le produce l excesiva leche en su ubre. Además, en su corta vida, pasan embarazadas para que continúe produciendo leche. Pero seamos un poco sentimentales ¿Qué le sucede a un ternero cuando se lo separan de su madre? Se deben retener algunos individuos para mantener un rebaño lechero. Pero el 42 %, de ellos, finalmente se convierten en carne en los supermercados a la edad de 18 meses.

 Algunos son sacrificados a los pocos días de nacer. El 80% de la carne que consumimos viene de vacas lecheras. Los terneros de engorde pasan la mayor parte de corta vida de pie sobre cemento y comiendo piensos con concentrados para acelerar el crecimiento. Son castrados y descornados. Ambas cirugías son muy peligrosas y generalmente muy dolorosas. Los animales los toleran muy bien y, a menudo, son castrados sin anestesia. Les quitan los cuernos para que estén más seguros. La operación debe realizarse bajo anestesia local. Sin embargo, los animales generalmente se operan en lotes, por lo que a menudo el anestésico aún no comienza a actuar o ya ha dejado de actuar cuando llega el turno de la ejecución de un animal en particular.

 Para empeorar las cosas, muchos ganaderos para no pagar un veterinario lo hacen ellos mismos, sin uso de anestesia, higiene, y un analgésico. ¿Por qué anestesiar al cortar los cuernos? La razón es que los cuernos contienen nervios y vasos sanguíneos. Quitar un cuerno no se puede comparar con cortar unas uñas, es casi como cortar un dedo o incluso una mano. Los terneros se separan de sus madres al día de edad y se mantienen en condiciones artificiales para mantener la carne pálida y suave. Los terneros suelen vivir en corrales tan estrechos que apenas pueden moverse. Sus músculos no se desarrollan, por lo que la carne queda muy tierna.

 A veces se mantiene a los terneros en la oscuridad porque existe la creencia irracional de que la oscuridad hace que la carne palidezca. En tales condiciones, controlar su salud es casi imposible, por lo que pueden ocurrir enfermedades sin tratamiento. Los terneros no reciben ningún alimento sólido y sólo reciben sustitutos de leche que no contienen hierro. Los terneros son deliberadamente anémicos para que su carne palidezca.

 Un ternero mal alimentado es el objetivo de un sistema de producción de carne de ternera que te ofrecen en un restaurante. Además, nada sólido entra en sus estómagos, que están diseñados para procesar grandes cantidades de fibra. A los terneros ni siquiera se les permite tumbarse sobre la paja si la comen. Su deseo de comida sólida es tan fuerte que mastican madera y su propio pelaje. Su vida es extremadamente dolorosa. Estos pequeños animales sufren un estrés extremo, y al final son trasportados por cientos de kilómetros hacinados (Hechos bola) para ser sacrificados, y durante el viaje no les dan agua, ni comida. Los pequeños animales van aterrados al encuentro de su muerte

No hay comentarios:

Publicar un comentario