INHUMANOS CON VACAS
Y BECERROS
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Médico Veterinario
Zootecnista FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
¿Con qué
frecuencia, mientras caminamos por los pasillos de un supermercado, mirando
trozos de Carne limpia, etiquetada, envuelta en celofán, pensamos en su origen?
Pocos hemos tenido la oportunidad de ver lo que sucede durante la producción de
carne en un rastro, y uno de ellos soy yo. A los niños nunca se les enseña lo
inhumano que somos con los animales con los que nos alimentamos, a ellos se les
pone a dibujar la buena vaca, el becerro, la gallina, etc. Sus ilustraciones de
libros infantiles se basan en vacas felices, pollos amarillos esponjosos y
lechones rosados con colas rizadas corriendo por un corral. Estas ideas
suelen estar muy románticas con la realidad.
La mayoría de
nosotros nunca hemos puesto un pie en un corral, y probablemente yo no habría
estado allí si no fuera por el hecho de que nací en un pueblo, y mis abuelos y
padres se dedicaban a la ganadería, además estudie para veterinario. Pero ¿Cómo
es la vida de los animales que engordamos exclusivamente para alimentarnos? Las
prácticas ganaderas modernas, que son de carácter general, no dan una idea de
las cosas desagradables (y a veces criminales en pollos de engorde, gallinas de
postura, cerdos, etc.) que suceden en las granjas, y en el rastro.
El ganado de carne
roja (Becerros) viven al aire libre cuando menos un año de su vida (Varia de
acuerdo al tipo de explotación). Por ejemplo: La esperanza de vida natural de
las vacas es de veinte años, bastante tiempo para los animales, pero la mayoría
de ellas no viven hasta los cuatro. La exigencia que se impone a sus cuerpos,
es decir, la capacidad de producir mucha leche, algo que no es inherente a la
naturaleza, generalmente se agota en el cuarto año, y la vaca pasa al rastro
para ser sacrificada. Naturalmente, durante la lactancia, las glándulas
mamarias de una vaca producen menos de 1000 litros de leche al año.
Gracias a la
selección y a las tecnologías modernas, las vacas extraen de 6.000 a 12.000
litros de leche al año. Para lograr este objetivo, las vacas se ordeñan casi
todo el año, incluso durante la gestación. Hay un período de apenas unas
semanas durante el cual tienen un descanso. En las últimas semanas de embarazo,
a sus cuerpos les resulta difícil hacer frente a la doble carga del feto en
crecimiento y del ordeño, y durante este período la leche es amarga. Las vacas
lecheras suelen ser susceptibles a enfermedades metabólicas porque no pueden
absorber suficientes nutrientes para satisfacer las demandas de la máquina de
ordeño. Sus cuerpos pueden experimentar una falta de calcio y magnesio, lo que
les provoca agotamiento y destrucción física.
Las vacas suelen
sufrir desnutrición, sin importar cuánto coman. Las vacas suelen ser
inseminadas artificialmente con esperma de toros grandes de razas de leche o carne.
Como resultado, nacen becerros cuyas características son difíciles de parir por
su madre, esto significa que dan a luz a terneros mucho más grandes de lo que
permiten sus huesos pélvicos. Las vacas sufren al gestar y dar a luz fetos
desproporcionadamente grandes, y a veces requieren una cesárea, una operación
que las debilita aún más y acorta su esperanza de vida. La vaca se ve obligada
a quedar preñada cada año para mantener la lactancia, pero la cría es destetada
poco después del nacimiento y alimentada con leche artificial.
La leche materna es
un bien demasiado valioso para desperdiciarlo en un ternero. Como la mayoría de
los animales, la vaca tiene un instinto maternal, cuenta con sentimientos muy
desarrollados y la pérdida de una cría la trastorna mucho. Esto también es
traumático para el ternero.
Si con la
alimentación natural un ternero mama leche poco a poco a lo largo del día, una
vaca ordeñada a máquina suele ser ordeñada sólo dos veces al día. Las vacas
suelen sufrir mastitis dolorosas debido a la cantidad de leche que tienen que
producir. La presión de la leche acumulada provoca un dolor intenso. A veces,
una vaca intenta patear su propia ubre cuando se encuentra en tal situación de
angustia. En última instancia, esto puede provocar que los ligamentos de la
ubre se deformen, dejando a la vaca inservible para el ordeño. Si, esto le
sucede, de inmediato saca boleto para ser llevada al rastro y terminar su corta
vida.
La gente suele
asumir que las vacas producen leche sólo porque son vacas, y que la producción
de leche es un proceso natural, como si fuera su trabajo. Pero las vacas sólo
producen leche para alimentar a sus terneros, y se les ha alterado su
producción al máximo sin contemplar el dolor que le produce l excesiva leche en
su ubre. Además, en su corta vida, pasan embarazadas para que continúe
produciendo leche. Pero seamos un poco sentimentales ¿Qué le sucede a un
ternero cuando se lo separan de su madre? Se deben retener algunos individuos
para mantener un rebaño lechero. Pero el 42 %, de ellos, finalmente se
convierten en carne en los supermercados a la edad de 18 meses.
Algunos son
sacrificados a los pocos días de nacer. El 80% de la carne que consumimos viene
de vacas lecheras. Los terneros de engorde pasan la mayor parte de corta vida de
pie sobre cemento y comiendo piensos con concentrados para acelerar el
crecimiento. Son castrados y descornados. Ambas cirugías son muy peligrosas y
generalmente muy dolorosas. Los animales los toleran muy bien y, a menudo, son
castrados sin anestesia. Les quitan los cuernos para que estén más seguros. La
operación debe realizarse bajo anestesia local. Sin embargo, los animales
generalmente se operan en lotes, por lo que a menudo el anestésico aún no
comienza a actuar o ya ha dejado de actuar cuando llega el turno de la
ejecución de un animal en particular.
Para empeorar las
cosas, muchos ganaderos para no pagar un veterinario lo hacen ellos mismos, sin
uso de anestesia, higiene, y un analgésico. ¿Por qué anestesiar al cortar los
cuernos? La razón es que los cuernos contienen nervios y vasos sanguíneos.
Quitar un cuerno no se puede comparar con cortar unas uñas, es casi como cortar
un dedo o incluso una mano. Los terneros se separan de sus madres al día de
edad y se mantienen en condiciones artificiales para mantener la carne pálida y
suave. Los terneros suelen vivir en corrales tan estrechos que apenas pueden
moverse. Sus músculos no se desarrollan, por lo que la carne queda muy tierna.
A veces se mantiene
a los terneros en la oscuridad porque existe la creencia irracional de que la
oscuridad hace que la carne palidezca. En tales condiciones, controlar su salud
es casi imposible, por lo que pueden ocurrir enfermedades sin tratamiento. Los
terneros no reciben ningún alimento sólido y sólo reciben sustitutos de leche
que no contienen hierro. Los terneros son deliberadamente anémicos para que su
carne palidezca.
Un ternero mal
alimentado es el objetivo de un sistema de producción de carne de ternera que
te ofrecen en un restaurante. Además, nada sólido entra en sus estómagos, que
están diseñados para procesar grandes cantidades de fibra. A los terneros ni
siquiera se les permite tumbarse sobre la paja si la comen. Su deseo de comida
sólida es tan fuerte que mastican madera y su propio pelaje. Su vida es
extremadamente dolorosa. Estos pequeños animales sufren un estrés extremo, y al
final son trasportados por cientos de kilómetros hacinados (Hechos bola) para
ser sacrificados, y durante el viaje no les dan agua, ni comida. Los pequeños
animales van aterrados al encuentro de su muerte
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