martes, 22 de octubre de 2024

 

TODO LO QUE HACES, SE TE REGRESA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Maestro en Danza y Maestro en Teatro. - Egresado del Instituto Nacional de las Bellas Artes.

A menudo queremos culpar al mundo, al destino y a las personas que nos rodean por un trato injusto. Podemos sentir que hemos trabajado muy duro y tratado a todos con calidez y amor, pero a cambio hemos recibido un trato inmerecido e ingrato. Pero nada en la vida sucede por nada. Una vez enfrentado a consecuencias desagradables, analice exactamente qué acciones del pasado lo llevaron a donde se encuentra ahora.

La verdad, por regla general, puede resultar muy desagradable, pero admitir los errores es el primer y más importante paso hacia la corrección. La capacidad de ser consciente de sus acciones, establecer una relación de causa y efecto y asumir la responsabilidad de sus acciones son las habilidades que permiten a las personas tener éxito y deshacerse de muchos problemas. Esto no significa que nunca debas cometer errores.

Al contrario, es gracias a nuestros errores que nos volvemos más experimentados y sabios para evitar fracasos en el futuro. Una persona inteligente no se estancará en el mismo error. Habiendo experimentado la ley de que todo lo que hagas se te regresará y a veces aumentado, al menos una vez, no culpará al mundo por la injusticia, pero aprenderá esta lección sacando las conclusiones correctas.

En la vida “Lo que siembras, cosecharás”, “Lo que va, vuelve”, “Todo lo que digas, será utilizado en tu contra” Esa es la respuesta de la vida Hemos escuchado estos refranes desde la infancia. Su tarea principal es inculcarnos un sentido de responsabilidad por nuestras palabras y acciones y hacernos comprender que todo en este mundo regresa como un pago y a veces con intereses. Te preguntaras, ¿Pero realmente funciona? Y que hay que hacer para también regresen nuestras buenas acciones. Basta reflexionar sobre la idea de justicia que mantenemos en la mente, sobre nuestras malas y buenas intenciones “Toda la acción realizada por alguien tarde, o temprano regresan a él” “Todos en este mundo reciben una respuesta directamente proporcional a sus acciones: si haces el bien, recibirás gratitud del mundo; si actúas con mala intención, la respuesta será negativa”.

Nuestra vida está llena de acciones positivas y negativas que regresan a nosotros como resultado de nuestro comportamiento. Cada día pronunciamos cientos de palabras y realizamos decenas de acciones que nos llevan a determinadas consecuencias en el futuro. Esto podría ser una palabra ofensiva lanzada accidentalmente o una ayuda intencional a un colega de trabajo. La cantidad y calidad de dichas palabras y acciones determina el carácter y el destino futuro de una persona.

Si bien es cierto la acción regresa despues de un corto o largo tiempo (desde varios días hasta varios años), pero regresa por otro lado de donde menos lo esperamos. La idea de justicia está integrada en nuestra conciencia desde la primera infancia. Los cuentos de hadas de muchos pueblos del mundo se basan en el principio "cada uno recibe lo que merece". Ellos son quienes nos enseñan a hacer buenas obras hacia el mundo y hacia otras personas. Bueno, los refranes conocidos que mencionamos al principio del artículo reflejan con mayor precisión la esencia de este tipo de justicia. En el budismo lo conocen como “Karma” Que es el conjunto de acciones realizadas por una persona y sus consecuencias, que determina el destino y el carácter en una nueva reencarnación. Los budistas creen que cuantos menos pecados cometa una persona, más exitosa y feliz será su próxima vida.

Los pecadores renacen en formas de vida inferiores (Animales) e incluso en objetos inanimados. Muy semejante a la ley de la física “Toda acción cometida en el presente tiene consecuencias lógicas en el futuro” Por ejemplo, si una persona tiene sobrepeso, lo más probable es que en el pasado prefiriera tumbarse en el sofá y comer comida chatarra durante mucho tiempo a llevar un estilo de vida saludable y realizar actividad física. Por ejemplo, una persona que desea ser artista o figura pública admirada por la sociedad no solo necesita talento, inteligencia, habilidades, etc., sino en su pasado haber invertido tiempo, esfuerzo, recursos económicos, morales y físicos en constante desarrollo y formación.

No iba al bar con amigos todas las noches, sino que se sentaba con libros o entrenaba en gimnasios durante días para convertirse en quienes es. Dicho en palabras sencillas “Todo lo que tenemos en el presente es consecuencia de nuestras acciones en el pasado” Cuando una persona trata al mundo con amabilidad, hace buenas obras y, en general, piensa positivamente, nota excepcionalmente buenas acciones hacia sí mismo y ve oportunidades de crecimiento y desarrollo en todo “No hagas lo que no quieres te hagan a ti”

Cada situación que sucede en su vida, incluso la más negativa, la percibe como una experiencia y una excelente lección para el futuro. La atención de una persona así se centra exclusivamente en lo positivo. Las personas optimistas rara vez se limitan a buenas intenciones dirigidas en una sola dirección. Como regla general, esta forma de pensar está estrechamente integrada en sus vidas y comienzan a hacer buenas obras bajo cualquier circunstancia. Una persona así simplemente no puede pasar desapercibida.

En este caso, la recompensa más tarde que temprano, siempre encuentra a esa persona. Las personas que transmiten odio hacia el mundo, por el contrario, se centran exclusivamente en los aspectos negativos que les suceden. No se puede hablar de buenas señales, ya que creen que nunca les sucede nada bueno. Si una persona está llena de ira, simplemente físicamente no podrá comunicarse con personas que piensan positivamente, así como una persona con pensamientos brillantes no atraerá personas negativas a su entorno.

En consecuencia, todos los acontecimientos que les suceden son consecuencia no sólo de sus acciones, sino también de su entorno. Has reflexionado: Si pudiera volver atrás, ¿qué cambiaría en mis acciones, pensamientos y creencias para lograr el resultado deseado? ¿Qué puedo hacer hoy para evitar que esta situación vuelva a suceder? Establezca como regla realizar un análisis similar cada vez que encuentre consecuencias desagradables.  Para corregir la situación, cambie su forma de pensar y su actitud hacia ella. No tengas miedo de abrir nuevos horizontes y pensar diferente. Imagínese, por ejemplo, cómo se comportaría en su lugar una persona con cualidades de carácter de las que usted carece actualmente.

La flexibilidad de pensamiento es una de las cualidades importantes de las personas exitosas. Rodéate de las personas adecuadas. Una vez que cambie su forma de pensar, comience a cambiar su entorno. Al rodearte de personas con las actitudes y puntos de vista correctos y necesarios sobre el mundo que te rodea, no solo mejorarás tu vida, sino que también obtendrás muchas ideas nuevas y te inspirarás para nuevos logros.

Nadie tiene la culpa de lo que te pasa. Pero no vayas a los extremos. No debes hacer autocrítica y creer que no eres capaz de nada. Vea cada fracaso como una oportunidad para volverse más fuerte y mejor a través de una reflexión de calidad. El mundo es rico en historias de personas que se volvieron felices gracias a sus buenas obras, sus brillantes intenciones y sus pensamientos puros. Aproveche al máximo la oportunidad y trate de conocer sus puntos de vista. Conózcalos, lea sus historias y biografía, mire las películas adecuadas y lea buena literatura.

Tu cerebro necesita la comida adecuada. Si lo “alimenta” con información de calidad, esto aumentará significativamente su nivel de conciencia y, como resultado, su vida. Los impulsos sinceros de hacer buenas obras siempre son visibles. No deben hacerlo por miedo al castigo o por la oportunidad de recibir una recompensa, sino simplemente de corazón. Sólo cuando esa forma de pensar se convierta en una forma de vida el cambio no tardará en llegar.

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