TODO LO
QUE HACES, SE TE REGRESA
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Maestro
en Danza y Maestro en Teatro. - Egresado del Instituto Nacional de las Bellas
Artes.
A menudo
queremos culpar al mundo, al destino y a las personas que nos rodean por un
trato injusto. Podemos sentir que hemos trabajado muy duro y tratado a todos
con calidez y amor, pero a cambio hemos recibido un trato inmerecido e ingrato.
Pero nada en la vida sucede por nada. Una vez enfrentado a consecuencias
desagradables, analice exactamente qué acciones del pasado lo llevaron a donde
se encuentra ahora.
La
verdad, por regla general, puede resultar muy desagradable, pero admitir los
errores es el primer y más importante paso hacia la corrección. La capacidad de
ser consciente de sus acciones, establecer una relación de causa y efecto y
asumir la responsabilidad de sus acciones son las habilidades que permiten a
las personas tener éxito y deshacerse de muchos problemas. Esto no significa que
nunca debas cometer errores.
Al
contrario, es gracias a nuestros errores que nos volvemos más experimentados y
sabios para evitar fracasos en el futuro. Una persona inteligente no se
estancará en el mismo error. Habiendo experimentado la ley de que todo lo que
hagas se te regresará y a veces aumentado, al menos una vez, no culpará al
mundo por la injusticia, pero aprenderá esta lección sacando las conclusiones
correctas.
En la
vida “Lo que siembras, cosecharás”, “Lo que va, vuelve”, “Todo lo que digas, será
utilizado en tu contra” Esa es la respuesta de la vida Hemos escuchado estos
refranes desde la infancia. Su tarea principal es inculcarnos un sentido de
responsabilidad por nuestras palabras y acciones y hacernos comprender que todo
en este mundo regresa como un pago y a veces con intereses. Te preguntaras,
¿Pero realmente funciona? Y que hay que hacer para también regresen nuestras
buenas acciones. Basta reflexionar sobre la idea de justicia que mantenemos en
la mente, sobre nuestras malas y buenas intenciones “Toda la acción realizada
por alguien tarde, o temprano regresan a él” “Todos en este mundo reciben una
respuesta directamente proporcional a sus acciones: si haces el bien, recibirás
gratitud del mundo; si actúas con mala intención, la respuesta será negativa”.
Nuestra
vida está llena de acciones positivas y negativas que regresan a nosotros como
resultado de nuestro comportamiento. Cada día pronunciamos cientos de palabras
y realizamos decenas de acciones que nos llevan a determinadas consecuencias en
el futuro. Esto podría ser una palabra ofensiva lanzada accidentalmente o una
ayuda intencional a un colega de trabajo. La cantidad y calidad de dichas
palabras y acciones determina el carácter y el destino futuro de una persona.
Si bien
es cierto la acción regresa despues de un corto o largo tiempo (desde varios
días hasta varios años), pero regresa por otro lado de donde menos lo
esperamos. La idea de justicia está integrada en nuestra conciencia desde la
primera infancia. Los cuentos de hadas de muchos pueblos del mundo se basan en
el principio "cada uno recibe lo que merece". Ellos son quienes nos
enseñan a hacer buenas obras hacia el mundo y hacia otras personas. Bueno, los
refranes conocidos que mencionamos al principio del artículo reflejan con mayor
precisión la esencia de este tipo de justicia. En el budismo lo conocen como
“Karma” Que es el conjunto de acciones realizadas por una persona y sus
consecuencias, que determina el destino y el carácter en una nueva
reencarnación. Los budistas creen que cuantos menos pecados cometa una persona,
más exitosa y feliz será su próxima vida.
Los
pecadores renacen en formas de vida inferiores (Animales) e incluso en objetos
inanimados. Muy semejante a la ley de la física “Toda acción cometida en el
presente tiene consecuencias lógicas en el futuro” Por ejemplo, si una persona
tiene sobrepeso, lo más probable es que en el pasado prefiriera tumbarse en el
sofá y comer comida chatarra durante mucho tiempo a llevar un estilo de vida
saludable y realizar actividad física. Por ejemplo, una persona que desea ser
artista o figura pública admirada por la sociedad no solo necesita talento,
inteligencia, habilidades, etc., sino en su pasado haber invertido tiempo,
esfuerzo, recursos económicos, morales y físicos en constante desarrollo y
formación.
No iba
al bar con amigos todas las noches, sino que se sentaba con libros o entrenaba
en gimnasios durante días para convertirse en quienes es. Dicho en palabras
sencillas “Todo lo que tenemos en el presente es consecuencia de nuestras
acciones en el pasado” Cuando una persona trata al mundo con amabilidad, hace
buenas obras y, en general, piensa positivamente, nota excepcionalmente buenas
acciones hacia sí mismo y ve oportunidades de crecimiento y desarrollo en todo
“No hagas lo que no quieres te hagan a ti”
Cada
situación que sucede en su vida, incluso la más negativa, la percibe como una
experiencia y una excelente lección para el futuro. La atención de una persona
así se centra exclusivamente en lo positivo. Las personas optimistas rara vez
se limitan a buenas intenciones dirigidas en una sola dirección. Como regla
general, esta forma de pensar está estrechamente integrada en sus vidas y
comienzan a hacer buenas obras bajo cualquier circunstancia. Una persona así
simplemente no puede pasar desapercibida.
En este
caso, la recompensa más tarde que temprano, siempre encuentra a esa persona.
Las personas que transmiten odio hacia el mundo, por el contrario, se centran
exclusivamente en los aspectos negativos que les suceden. No se puede hablar de
buenas señales, ya que creen que nunca les sucede nada bueno. Si una persona
está llena de ira, simplemente físicamente no podrá comunicarse con personas
que piensan positivamente, así como una persona con pensamientos brillantes no
atraerá personas negativas a su entorno.
En
consecuencia, todos los acontecimientos que les suceden son consecuencia no
sólo de sus acciones, sino también de su entorno. Has reflexionado: Si pudiera
volver atrás, ¿qué cambiaría en mis acciones, pensamientos y creencias para
lograr el resultado deseado? ¿Qué puedo hacer hoy para evitar que esta
situación vuelva a suceder? Establezca como regla realizar un análisis similar
cada vez que encuentre consecuencias desagradables. Para corregir la situación, cambie su forma
de pensar y su actitud hacia ella. No tengas miedo de abrir nuevos horizontes y
pensar diferente. Imagínese, por ejemplo, cómo se comportaría en su lugar una
persona con cualidades de carácter de las que usted carece actualmente.
La
flexibilidad de pensamiento es una de las cualidades importantes de las
personas exitosas. Rodéate de las personas adecuadas. Una vez que cambie su
forma de pensar, comience a cambiar su entorno. Al rodearte de personas con las
actitudes y puntos de vista correctos y necesarios sobre el mundo que te rodea,
no solo mejorarás tu vida, sino que también obtendrás muchas ideas nuevas y te
inspirarás para nuevos logros.
Nadie
tiene la culpa de lo que te pasa. Pero no vayas a los extremos. No debes hacer
autocrítica y creer que no eres capaz de nada. Vea cada fracaso como una
oportunidad para volverse más fuerte y mejor a través de una reflexión de
calidad. El mundo es rico en historias de personas que se volvieron felices
gracias a sus buenas obras, sus brillantes intenciones y sus pensamientos
puros. Aproveche al máximo la oportunidad y trate de conocer sus puntos de
vista. Conózcalos, lea sus historias y biografía, mire las películas adecuadas
y lea buena literatura.
Tu
cerebro necesita la comida adecuada. Si lo “alimenta” con información de
calidad, esto aumentará significativamente su nivel de conciencia y, como
resultado, su vida. Los impulsos sinceros de hacer buenas obras siempre son
visibles. No deben hacerlo por miedo al castigo o por la oportunidad de recibir
una recompensa, sino simplemente de corazón. Sólo cuando esa forma de pensar se
convierta en una forma de vida el cambio no tardará en llegar.
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