JAULAS EN BATERÍA PARA GALLINAS PONEDORAS
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Médico Veterinario Zootecnista FESC- Universidad Nacional
Autónoma de México.
En este revelador viaje, exploramos a puerta cerrada las
condiciones confinadas e inhumanas en las que los animales se ven obligados a
vivir. Desde su nacimiento hasta su prematura muerte, arrojaremos luz sobre las
oscuras verdades que plagan las granjas industriales productoras de huevo. Es
abrir ese mundo oscuro y sanguinario cuyo producto se ha convertido en la
primera elección de alimento diario. Sin embargo, el costo inhumano para
eficientes ganancias no compensa el inhumano castigo que ejercemos sobre estos
animales que nacen y mueren prisioneros.
Al someter a las gallinas en condiciones tan inhumanas,
traicionamos nuestro deber moral de tratar a los animales con compasión y
respeto. La crueldad inherente a confinar a los seres vivos en hacinadas jaulas
con fines de lucro es contraria a los principios básicos de decencia y
compasión. Además, los impactos ambientales de la producción industrial de
huevos, incluida la contaminación y el agotamiento de los recursos, resaltan la
necesidad de prácticas más sostenibles y éticas.
La industria avícola a menudo prioriza las ganancias por
encima del bienestar animal. No es viable eliminar de la dieta los huevos para
los mexicanos por la condición económica baja en la que se vive, pero si me
resulta conmovedor el moveré este tema tan importante para los humanos de las
complejidades éticas que engloba inherentes a nuestros sistemas alimentarios.
Como consumidores, tenemos un poder significativo para dar forma al futuro de
la avicultura a través de nuestras decisiones de compra y esfuerzos de
promoción.
Al exigir mayor transparencia, responsabilidad y compasión
por parte de los productores de huevos, podemos allanar el camino hacia un
futuro más humano y sostenible, en el que los animales sean tratados no como
meras mercancías, sino como seres sensibles que merecen dignidad y respeto.
Sólo entonces podremos realmente aliviar los problemas de puesta de huevos de
las gallinas y construir un mundo más compasivo para todos.
En el hacinamiento por falta de espacio para moverse, se
provoca en los pollos la agresión por comportamiento territorial. Los pollos
pueden picotear las plumas, canibalismo y otras formas de agresión, lo que
provoca lesiones, estrés y la muerte en las aves. Para ello se elimina el pico
Como medida para mitigar los efectos nocivos de la agresión y
el canibalismo. Los pollos suelen ser sometidos a un procedimiento doloroso en
el que se les quita parte del pico. La eliminación del pico no sólo causa dolor
y sufrimiento agudos, sino que también perjudica la capacidad de las aves para
realizar actividades naturales como acicalarse y buscar comida.
En general, los galerones sobre poblados, exponen a los
pollos a una variedad de dificultades físicas y psicológicas, comprometiendo su
bienestar y calidad de vida. Estos problemas resaltan la necesidad urgente de
alternativas más humanas y sostenibles a la producción de carne de pollo que
prioricen el bienestar de los animales. En algunos países ya se ha abordado
esta problemática ante la preocupación de su público consumidor (Suiza,
prohibió las jaulas en batería para gallinas ponedoras en 1992 como parte de su
legislación sobre bienestar animal) ¿Cómo lo hizo?
Fue eliminando gradualmente las jaulas en batería para
gallinas ponedoras en 1999 y desde entonces ha adoptado sistemas de alojamiento
alternativos que priorizan el bienestar animal. Austria: En 2009, Austria
prohibió el uso de jaulas en batería para gallinas ponedoras, prohibió la
construcción de nuevos sistemas de jaulas y exigió la transición a sistemas
alternativos. Alemania introdujo una prohibición de las jaulas en
batería para gallinas ponedoras en 2010, proporcionando un período de
transición para que las plantas existentes introduzcan sistemas de alojamiento
alternativos. Noruega: prohibió las jaulas en batería para gallinas ponedoras
en 2002, exigiendo el uso de sistemas alternativos como graneros o alojamiento
al aire libre.
India: anunció la prohibición de las jaulas en batería para
gallinas ponedoras en 2017 y propuso un plan gradual para cambiar a sistemas
sin jaulas. Las acciones de estos países reflejan un creciente reconocimiento
de las cuestiones éticas asociadas con las jaulas en batería y un deseo de
promover métodos de producción de huevos más humanos y sostenibles. Sin embargo,
es importante tener en cuenta que las regulaciones y su aplicación pueden
variar, y algunos países pueden tener requisitos o estándares adicionales para
sistemas de vivienda alternativos.
Las consecuencias físicas de las jaulas en batería son
evidentes en los numerosos problemas de salud que enfrentan las gallinas.
Debido a los espacios reducidos, las gallinas suelen sufrir enfermedades
esqueléticas como la osteoporosis, porque no pueden moverse libremente. También
son comunes la pérdida de plumas, abrasiones en la piel y lesiones en las
patas, agravadas por los pisos de alambre de las jaulas. Además, la falta de
estimulación mental e interacción social conduce a problemas de comportamiento
como picoteo de plumas y canibalismo, poniendo en peligro aún más el bienestar
de las aves. El uso de jaulas en batería plantea serias preocupaciones éticas
con respecto al bienestar animal y la responsabilidad humana.
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