PREJUICIOS SOBRE LOS PROFESORES
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en desarrollo Humano FESC- Universidad
Nacional Autónoma de México.
Tanto padres de familia como estudiantes, expresan prejuicios
sobre la vida de sus profesores: Por ejemplo: Dicen que un profesor pide dinero
para sacar copias, hacer una antología, hacer regalos en el aula o escuela pero
que se queda con una parte de ellos. Que algunos profesores piden regalos a los
alumnos, asegurar que todos los profesores exigen o aceptan sobornos a cambio
de calificaciones es un prejuicio. En ocasiones la dirección de la escuela se
ve obligada a exigir a ciertos alumnos a que reparen el daño causado a la
infraestructura de la escuela. Por ejemplo: Jugando quiebran pupitres, pintan las
paredes, dañan el pizarrón, derriban la puerta, etc. A nadie le gusta una
escuela deteriorada, o en sentarse en pupitres en mal estado, o tazas de baño
quebradas.
Los padres critican a los profesores por su horario de
trabajo, y su seguridad laboral. Los profesores no descansan como los padres
suponen, si bien es cierto que trabajan 6 horas continuas (30 horas por
semana), su trabajo no termina ahí. Continúan revisando, preparando sus clases
para el siguiente día, y leyendo. Realizan cursos de preparación, de formación,
redactan informes, y muchas otras actividades pedagógicas, y administrativas
¿Qué hay profesores flojos? “Si, los hay”
Los padres critican a los profesores por su periodo de
vacaciones, sin embargo, los profesores invierten la mayor parte de su tiempo
de vacaciones en preparare para que al regresar mejoren su trabajo académico.
Hay padres que tuvieron a compañeros en secundaria y preparatoria, y al verlos
como profesores se ríen y exclaman “Era el más vago, tonto, desmadrozo y ahora
esta como profesor” Aunque el comentario es ofensivo, no entienden que las
personas cambian, y se van desarrollando, y aunque no fueron buenos o
excelentes estudiantes en esa etapa de su vida mediante la enseñanza se
formaron.
Padres que no fueron buenos estudiantes son dados a prejuzgar
que los profesores son unos perdedores, y que ellos sin estudios han logrado
acumular mayor volumen en bienes materiales y económicos. Detrás de esta
expresión hay un reclamo frustrado que ha quedado marcado en su mente como
recuerdo amargo y negativo por no haber sido constante para aceptar ser educado
conforme a las reglas, normas, contenidos, escolares. Se dicen agredidos y que
los profesores lo tomaron de chivo expiatorio, y que debido a eso nunca quiso
estudiar, pero que sin embargo sus logros económicos, son muy superiores a lo
que percibe un profesor por su labor académica.
En cierta forma tiene razón, no todos los profesores se
preocupan por sus alumnos, mucho menos lo que les sucede en su vida personal, y
hay alumnos que desarrollan un odio personal en contra de un profesor en
particular argumentando que “Nunca lo quiso” De hecho, la gran mayoría de los
profesores no tienen tiempo para odiar a sus alumnos: tienen mucho trabajo que
hacer, muchos conflictos por resolver, y para ellos sobre todo los de secundaria
y preparatoria, les es sumamente difícil recordar incluso el nombre de sus
alumnos por el número de grupos a los que les da clase.
Pero esto no interfiere con la educación en general, y no es
que el profesor este siempre conspirando en contra de cierto alumno, sino que
al calificar es práctico, y hace la diferencia las participaciones en clase,
las evaluaciones en examen. Tanto padres como alumnos prejuzgan a los
profesores por no comprender la explicación de su clase, y el alumno como forma
de comportamiento dedica el tiempo de clase a interrumpirlo causando que el
profesor se irrite. Es casi una regla
general que en secundaria y preparatoria los profesores no se comuniquen con
los alumnos, y dedican su tiempo al aprendizaje del conocimiento en los
contenidos. A la gran mayoría de los profesores de secundaria y preparatoria lo
que realmente les interesa es cumplir con su trabajo, y no están interesados en
los asuntos personales de sus alumnos, lo que marca una gran diferencia con el
nivel de primaria y prescolar.
Son raros los profesores que durante sus vacaciones leen
literatura, algunos de ellos ni siquiera recuerdan quien fue Homero, la Ilíada,
Shakespeare. Por supuesto, lo que, si saben, es quien fue el narcotraficante
más mencionado, y hacen apología de su vida. Es bueno que los profesores sean
considerados personas tan altamente educadas y espiritualmente desarrolladas,
pero la realidad es que son muy pocos. Un profesor de secundaria por lo regular
tiene poca conversación con sus colegas, y se saludan de lejos al intercambiar
aula para la siguiente clase. Cuando se reúnen hablan sobre el trabajo y los
conflictos en el aula mencionando nombres de alumnos conflictivos.
Las causas más comunes de conflicto entre padres y profesores
son: diferentes ideas de las partes sobre los medios de educación, la
insatisfacción de los padres con los métodos de enseñanza del maestro,
enemistad personal, la opinión de los padres sobre la subestimación irrazonable
de las calificaciones del hijo. Si un maestro noto que un conflicto está a la
vuelta de la esquina, es mejor intentar comenzar inmediatamente a resolver la
situación controvertida antes de que aumente de escala.
Hay muchas razones para las provocaciones por parte de los
estudiantes, desde una desgana banal a sentarse en clase hasta demostrar su
propia autoridad frente a los demás. O tal vez experimenta placer cuando
observa enojado al profesor porque no le agrada. En general, podemos decir que
los escolares provocan a los profesores por dos motivos principales. Ya sea para
interrumpir la lección y relajarse mientras el profesor se encuentra en un
estado de fuerte excitación emocional (rabia, ira, tristeza, etc.), para hacer
una declaración y mostrar carácter, o que sus compañeros se lo festejen.
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