viernes, 11 de octubre de 2024

 

RETOS DE LOS PROFESORES

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 Los problemas de los profesores en las instituciones públicas son conocidos incluso por aquellos que están lejos de la pedagogía, ya que están muy claramente definidos y se habla mucho de ellos. Bajos salarios en los inicios del profesor y marginado en zonas alejadas de la sociedad, lo que con la primera oportunidad se trasladan a otra zona más cercana a un pueblo o ciudad. Abundancia en llenar papeles, falta de motivación y disciplina entre los estudiantes de secundaria preparatoria, y como resultado, agotamiento profesional. ¿Es posible solucionarlo? Los profesores ya ni siquiera hablan; gritan sobre sus problemas.

 Pero, lamentablemente, rara vez se les escucha. Se dice en voz alta que México, debería convertirse en uno de los diez países con la mejor educación del mundo, y que los estudiantes mexicanos son unos de los más creativos en el mundo, pero esto es difícil de lograr hasta que se resuelvan los problemas acuciantes de los maestros que les impiden hacer su trabajo. El mayor desafío son las nuevas tecnologías (En zonas rurales brillan por su ausencia, y en urbanas su equipamiento es mínimo) Si a ello le agregamos la falta de interés por parte de las autoridades institucionales para gestionar los servicios y el equipo es difícil que se alcance este nivel de desarrollo en ese tipo de habilidades.

 Hay rezago muy marcado en tecnologías y falta de habilidades en muchos de los maestros para instrumentarlas en el aula. Otro problema grave es la incapacidad de muchos profesores para organizar el trabajo en equipo entre los escolares (por ejemplo, para que todos realicen un estudio o un experimento juntos “Proyecto”). A muchos también les preocupa que la escuela sea un entorno desafiante, por lo que los profesores a menudo luchan por mantener la estabilidad mental y emocional frente al estrés laboral constante. Además, a menudo no tienen tiempo para controlar su propia salud. A muchos también les preocupa que sus compañeros no sepan cómo lidiar con el estrés de sus alumnos y no conozcan métodos para reducir la ansiedad en los niños, y adolescentes.

 Incluso muchos no son capaces de adaptar la información que les solicitan desde las oficinas educativas para hacer un informe por medio de la tecnología y enviarlo, a otros no les alcanza la práctica, o están preocupados por inscribirse de nuevo a Universidades pedagógicas para obtener un título que sea superior a la licenciatura. A diferencia de los de primaria, los maestros en secundaria y preparatoria, están preocupados por que sea el día de pago de salario, y todavía utilizan los métodos tradicionales con los que ellos fueron enseñados.

 En cambio, en el nivel de preescolar y primaria, ya en promedio del 60% de los maestros utilizan métodos innovadores. Para un profesor de secundaria y preparatoria es muy difícil preparar sus clases con los nuevos métodos, por lo que prefiere continuar con su rutina cómoda. Ellos están conscientes que preparar una clase innovadora les demandara al menos 30% más de tiempo fuera de clase. En secundaria el ajetreo de los profesores es constante, por lo que no hay tiempo para nada, ni siquiera para seminarios o cursos de actualización avanzada. Ellos prefieren que ese tiempo se los acumulen en hora/clase debido a bajos salarios.

 Es difícil esperar de un profesor una gran motivación e interés en actividades innovadoras si está sobrecargado, abrumado no solo con los problemas de su clase sino los problemas personas que le demandan atención. Pero además está solo, no recibe ayuda adecuada sino críticas sobre su trabajo por parte de los padres y la administración de la secundaria o preparatoria, y si a ello agregamos los múltiples problemas por el reparto de horas (Derechos laborales, carga académica). Otro problema se refiere a que las escuelas rurales reciben el menor presupuesto, y se debe a que se reparte conforme al número de alumnos, y no a necesidades.

 Los maestros en las diferentes regiones escolares reciben desigual salario por trabajo igual. En cuanto al estatus social, y prestigio de los maestros ha ido aumentando en los últimos 5 años, sin embargo, para algunos padres, es el maestro quien siempre está mal, y no ellos, o su hijo.

 Entendamos que, en México, la educación ya no es un bien social, sino un servicio, y quien compra el servicio a través del gobierno, es el padre del estudiante mediante sus impuestos, pero a la vez, es quien más se queja del servicio que recibe su hijo. Son los padres quienes demandan educación de calidad que les sea útil a los hijos en su vida, sin embargo, en lo referente a este punto, es la institución educativa quien selecciona los contenidos y los diseña, y no el maestro.

 Se habla mucho de capacitación de los profesores, y el 80% de ellos en nivel primaria, han mejorado tanto en sus prácticas como conocimientos. Lo que ha ido a la baja es el presupuesto de inversión en educación, y por ejemplo los maestros próximos, o pasados en los años de servicio para jubilarse, no cuentan con una jubilación adecuada o aceptable para poder seguir viviendo sin tener que trabajar, por lo que muchos de ellos, despues de jubilarse buscan un nuevo trabajo mal pagado en escuelas privadas.

 Es decir, el maestro no deja de trabajar ya que no podrán mantener un nivel de vida aceptable con los pagos que reciben del Estado mexicano, y esto se debe a que los que reciben quincenal gran parte esta etiquetado como apoyo, y no como sueldo, lo que dificemente alcaran acumular dinero para una jubilación justa. El programa de bienestar, estos profesores lo perciben como un pequeño pago adicional a su ingreso básico y no como un sustituto para vivir. Los maestros de preescolar reciben aún menos dinero de pensión por su salario durante su vida laboral (Nivel mínimo de subsistencia/ indigente). Las prestaciones de vejez son demasiado pequeñas para compensar la pérdida de ingresos. La inmensa mayoría de los profesores cree que el importe de la pensión después de alcanzar la edad de jubilación es insuficiente para compensar la pérdida de ingresos y mantener el nivel de vida habitual.

 Para la jubilación de las maestras se exigen 28 años de servicio, y para maestros 30 años. Pero lo que posiblemente se les viene encima es el aumento en años de servicio con un promedio de cinco años más. La pensión media de los profesores de escuela no supera el nivel medio de las pensiones de otras profesiones que trabajan teniendo como patrón a el gobierno. Asi, el profesor pierde hasta un 60% de sus ingresos.

 La cuestión de mejorar la situación financiera y aumentar el estatus social del personal docente, así como el prestigio y el atractivo de la profesión docente, está bajo el control especial del gobierno federal. Los maestros reciben un salario bajo, y muchas compensaciones que no se intergran al salario, lo que al final no permite una jubilación decente. Es decir, el maestro en realidad se encuentra al borde de la pobreza al jubilarse.

 

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