LA
ESCUELA DE LOS ABUELOS “PARTE DOS”
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Hay
tres cosas que pueden humillar a toda la raza humana, las cuales deben evitarse,
estas son: la ignorancia, la pereza, la atrocidad. Ignorancia - es decir, la
falta de conocimiento, sin el cual nada se puede lograr; la falta de
conocimiento equipara al hombre con los animales. La pereza es el peor enemigo,
la mediocridad, la falta de voluntad, la desvergüenza, la pobreza son los hijos
de la pereza. El crimen es el enemigo de la humanidad; causando daño a otros,
una persona se aleja de las personas, volviéndose como una bestia salvaje.
El
antídoto de estos vicios es la filantropía, el afán por el bienestar general,
la firmeza de espíritu, la justicia, el profundo conocimiento integral. El ser
humano debe dirigir su conocimiento al camino indicado, no siendo perezoso, con
grandes esfuerzos para crear un mundo armonioso. Todo estudio y trabajo del
profesionista debe hacerse con buenas intenciones. Todo lo que existe tiene un
propósito, los frutos de tu trabajo también deben usarse en beneficio de las
personas. De lo contrario, cualquier trabajo es inútil. Y la fe es en vano.
Una
persona con sed de conocimiento. debe recordar que debe hacerse con un
propósito. Antes de estudiar debes tener una meta, una preocupación por demás
seres vivos y una aspiración. Eso reflejara su vida espiritual la que ennoblece
y dignifica. La falta de paciencia, deseos en placeres, desenfrenos desvanecen
el principio del ser humano. Los padres, el maestro y la sociedad se encargan
de la enseñanza es una de las profesiones más difíciles y antiguas del mundo.
Es importante no solo enseñar algo a los niños, poner conocimientos en sus
mentes, sino también “amar tu trabajo” para que ese amor sea el motor de tu
vida.
El
amor por los niños es un sentimiento, una cualidad de una persona, en la que
realiza cualquier actividad con deseo, mientras satisface sus necesidades espirituales.
El problema de la frialdad del maestro hacia los alumnos y la falta de ganas y
amor por su profesión lleva a la pérdida de la enseñanza a los niños. En
efecto, el maestro es una de las profesiones más antiguas, una de las
fundamentales. Amar tu trabajo significa vivir para desarrollar y dar
conocimiento a otras personas. Para convertirse en un maestro, no solo necesita
cumplir con sus funciones en la enseñanza, sino también amar su profesión y sus
alumnos.
Ser
profesor es una de las profesiones más difíciles, porque el profesor no solo
debe conocer bien la materia que imparte, sino también ser capaz de explicar al
alumno de manera que sea comprensible e interesante. Los alumnos son diferentes
con diferentes niveles de conocimiento y carácter. Un estudiante capta todo
sobre la marcha, el otro necesita que se le expliquen tres veces para que
entienda. El maestro está por encima de todas las profesiones, no todos cuentan
con para capacidad para enseñar se debe tener cualidades especiales.
No
es lo mismo profesor a formador. El profesor enseña a pensar, es paciente, ama
su trabajo, comparten su experiencia, lo que vivieron y chocaron, para que
aprendamos de sus errores. Creo que la profesión de maestro es una de las
profesiones más importantes, ya que el futuro de todo el país y de cada persona
individualmente depende del nivel de educación. Debemos respetarlos, escuchar
con atención y esforzarnos por adquirir nuevos conocimientos todos los días.
Los
recuerdos de mis maestros regresan a los estrictos, los amables, lo sonrientes,
aquellos que trataban de hacerme crecer como persona. Los que me inculcaron la
bondad, la moral, la ética. Esos maestros honestos que me enseñaron vivir con
dignidad apegado a principios. Los niños pagan un alto precio cuando caen en
manos de personas que no cuentan con la sensibilidad, amor a la profesión, a
los niños. Ellos deben ser capaces en entender a cada niño, resolver los
problemas familiares que el niño acarrea a la escuela, y si es posible
apoyarlos en todo, ayudarlos a sobrellevar esa situación conflictiva en su
hogar.
Después
de todo, sin ellos, el niño por sí solo no será capaz en encontrar su propio
camino humano. El profesor debe amar su profesión y a los niños, estas
cualidades no deben existir por separado. El profesor divulga el pensamiento,
amplia la imaginación, el interés, el deseo de volverse más inteligentes, más
educados, más atentos, por lo tanto, el maestro mismo también debe ser
sensible, comprensivo, capaz de ver en la personalidad. de cada niño lo que más
influye en su capacidad de aprender, y desarrollarla en él. Entender a su
alumno, su mundo interior es la primera garantía de éxito y autoridad frente a
él.
Los
profesores son amados no solo porque dan clases sino por son los padres de
muchos hijos, y debe encontrar su propio enfoque para cada uno de ellos. Desde
el que esta aburrido, el corre por el salón de clase, el que llega tarde, se
enferma seguido, sus padres no lo llevan a la escuela, no cuidan que se
higienice, el que no entiende las lecciones. En nuestro tiempo los niños no
podíamos ofender a un profesor, solo le mostrábamos gratitud por lo que nos
enseñaba, pero esa actitud ha cambiado. Existen leyes destinadas a proteger los
derechos del niño, pero algunos padres y los mismos niños las usan
completamente mal. Los escolares de hoy conocen bien sus derechos, pero no
saben de deberes, de respeto a los mayores. Anteriormente, como me decía mi
abuela, el alumno tenía miedo de enfadar al profesor, así eran una autoridad.
Ahora,
los niños pueden culpar a los maestros por todo e incluso insultarlos. La
mayoría de los padres apoyan a sus hijos en esto. Creo que tales situaciones no
deberían ser. Es necesario elevar la autoridad del maestro a un alto nivel o
hacer un llamado a todos los padres para que eduquen a sus hijos con más
rigor. ¿Cómo se puede tratar con falta
de respeto a aquellas personas que invierten toda su alma, conocimiento y
experiencia en sus alumnos? Y si respetamos a los maestros, su arduo trabajo,
los recordaremos con gratitud más tarde ¡esta será la mejor recompensa para
ellos! Un buen profesor es una persona que puede hacer que las cosas difíciles
sean fáciles.
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