sábado, 31 de enero de 2026

 

MIS NIÑOS QUIEREN APRENDER RUSO “NO INGLES”

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director de la escuela Normal del Pacifico – Ex Director General del Instituto Pedagógico Hispanoamericano.

Como maestro con muchos años en experiencia, sé muy bien que la mejor manera de que los niños aprendan es despertar su motivación. Sin embargo, a menudo, los niños no nacen con esta motivación, por ejemplo, cuando se les obliga a aprender algo que no les interesa, se logra lo contrario, o esta motivación, no se mantiene lo suficiente como para que se convierta en un aprendizaje verdaderamente atractivo. Entonces, ¿cómo podemos estimular o mantener la motivación de los niños para aprender? Voy a exponer la plática que tuve con una maestra, y madre de dos hijos ya que me resulto sumamente ilustrativa.

Me dijo:  Mis dos hijos son bastante especiales. Por mucho que les pido que aprendan inglés, muestran poco interés, pero me dicen que quieren aprender ruso (probablemente porque ven demasiadas noticias y documentales sobre ese país). Así, que busqué en internet plataformas en donde enseñen ruso, y me puse con ellos aprender ese idioma. La principal razón por la que quería aprender con ellos era que sentía que, si lo hacía, podría ayudarles a perseverar en su aprendizaje del idioma ruso.

Podría ayudarles con cualquier cosa que no entendieran y, además, revivir la sensación de aprender una nueva habilidad. Así que, de los tres, yo era la que menos motivación tenía para aprender. Quería aprender ruso para estar con ellos, no porque yo personalmente quisiera. Por lo tanto, en las primeras etapas del aprendizaje, también era la que menos motivación tenía para repasar y estudiar activamente.

Sin embargo, tengo buenos hábitos de estudio. Además de estar acostumbrada a cumplir con las exigencias del programa, cuando la dificultad del aprendizaje aumenta y siento que mi base es inestable (por ejemplo, no estoy familiarizado con los sonidos, y los escucho mal), lo que me dificulta seguir estudiando bien, tomo la iniciativa de dedicar más tiempo a repasar y quiero perfeccionar gradualmente lo aprendido para poder seguir el ritmo del curso.

Para aprender bien el español, es necesaria la práctica diaria. Por muchas razones, e incluso asistir a clases los cinco dias de la semana. Aprender bien el español es difícil, ya que hay que leer, y practicarlo. Con el ruso estaba decidida a dominar el material, por lo que me dije: “De acuerdo” e hice todo lo posible por lograrlo. Sin embargo, los dos niños, que al principio estaban llenos de entusiasmo, empezaron a perder el interés debido a diversas dificultades tras empezar a aprender. No estaban dispuestos a repasar solos, e incluso cuando se les recordaba, lo ignoraban. Una noche, empecé a pensar en su actitud hacia el aprendizaje y en cómo hablarles.

Entonces surgieron varias ideas: Primero volver hablar con ellos de su motivación por aprender ruso ¿Es lo que quieren? Pero “Si, no estudian y lo practican ¿cómo lo van a aprender?” Ahora bien ¿Qué aprendí de esa experiencia? Que mis hijos empezaron muy bien estudiando y repasando todo, pero a medida que aumenta la dificultad, a la par vi que disminuía su placer por aprender. y disminuye el placer de aprender, ellos y estaban abandonando el aprendizaje que tanto les entusiasmaba, y entonces todo el esfuerzo estaba resultando en vano. En mi terquedad por motivarlos volví hablar con ellos “Si, quieren aprender ruso, necesitan darse tiempo para estudiarlo y practicarlo” – Entiendo que es difícil aprenderlo, y entonces ¿qué hacemos? ¿Creen que es tiempo de dejarlo, o que hacemos? Uno de mis hijos molesto dijo: “No puedo memorizarlo, mamá”

 Okey dije: Mañana buscamos en la plataforma juegos con palabras rusas, y quien las identifique mejor ganara, y tendrá derecho a pedir la comida que le guste por teléfono. Esa noche mis dos hijos corrieron a buscar en sus tabletas las plataformas, y los escuche que empezaron a practicar con ahínco sin que yo tuviera que insistirles. El repaso diario del progreso se convirtió en el contenido principal del juego, que se usaba como mini pruebas. De repente, su memoria pareció mejorar al instante; ¡recordaban cada palabra y sonido! Ninguno de los dos quería ser derrotado, y yo en cambio debía invertir dinero en las comidas como recompensa.

A partir de entonces, creo que cada día, incluso sin que yo se los recuerde, mientras sea la hora del ruso, ¡los niños empiezan a repasar felices y en serio! – La maestra me miro a los ojos, para enseguida comentar: - En realidad, lo que quiero compartir contigo, no es solo que el aprendizaje basado en juegos puede mejorar eficazmente la motivación de los niños para aprender; eso es algo que todos sabemos. La clave es que, como has visto, he pasado por tres mentalidades diferentes como madre. Estoy segura de que todos conocen esta forma de pensar. El error de los padres inicia al comunicarse con sus hijos mediante amenazas e ira.

Este enfoque no solo es ineficaz, sino que puede sofocar incluso la motivación inicial más fuerte. Otros padres estan dispuestos hablar de los temas con sus hijos, sin embargo, si no lo sabemos hacer con sutileza, el niño queda atrapado, lo que le genera angustia emocional. Si los niños continúan frustrados por las dificultades de aprendizaje, terminarán perdiendo el impulso. El otro problema es que por el sistema educativo de masas imponemos inglés como segundo idioma de forma obligatoria lo que desmotiva a muchos niños, por ejemplo, en la actualidad la mayoría de los juegos que ellos juegan en la televisión estan en japonés, y no hay hasta hoy nada que los lleve aprenderlo, incluso el inglés que se enseña en las escuelas públicas no cuenta con horas suficientes, libros y maestros capaces para el niño aprenda hablarlo y escribirlo y eso se refiere no solo a contenidos sino a métodos.

Todos los padres deseamos que nuestros hijos se vean convertidos en aprendices de toda su vida, y que sean capaces de dialogar en otro idioma que no sea el primer idioma “Eso, estaría bien” pero revisar las dificultades de aprendizaje también es importante para trabajar juntos tanto padres como maestros para encontrar soluciones a estas dificultades. Si no somos capaces de ofrecerle al niño lo que le gusta, y le imponemos su motivación de aprendizaje será nula en motivación. Aprender cualquier cosa tiene sus desafíos.

Si comprendemos dónde tienen dificultades nuestros hijos y trabajamos con ellos para superarlas, permitiéndoles experimentar una sensación de logro y disfrute al aprender, entonces este apoyo impactará positivamente en su aprendizaje. Por ejemplo: Nosotros comenzamos jugando con palabras rusas sobre las partes del cuerpo, y eso les resulto divertido “Saber qué juegos les gustan a los niños e incorporar una lógica similar en el diseño les permite aprender mientras juegan” Esto no solo logra los mejores resultados de aprendizaje, sino que, lo mejor de todo, ¡hace que el aprendizaje sea divertido y ameno!

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