sábado, 24 de enero de 2026

 

SUEÑOS DE INFANCIA, ¿CÓMO LOS PROCESE?

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano – FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Últimamente, he estado repitiendo la misma acción una y otra vez: apoyar la barbilla en las manos y mirar fijamente algo muy familiar. En silencio, sin comprender, como un tonto, miró fijamente. Como un niño perdido, desconcertado e incapaz de encontrar el camino a casa. Últimamente, he estado divagando mucho, pensando constantemente en personas al azar: La que más me lastimó, la que intentó con todas sus fuerzas estar conmigo para siempre, la que dijo que no importaba en qué parte del mundo estuviera, siempre seremos mejores amigos. Pero también me he estado culpando constantemente. ¿Por qué no pude en su momento comprender esa supuesta felicidad? Mi idea de la felicidad es como un molino de viento, girando y girando.

Me enamoré de mis recuerdos infantiles. Me dije en la infancia que trabajaría muy duro para ganar dinero, pero con la edad preferí dedicarme a lo que me apasiona, y trabajar como empleado de otro no parece despertar ninguna pasión en mí. Quizás las cosas eran diferentes cuando estaba joven profesionista. Descubrí de mi personalidad que disfruto comunicándome, ser amable con las personas, que me encanta resolver cualquier duda que este en mi mano. Que cada vez que resuelvo una situación en el fondo de mi alma la disfruto, me siento inexplicablemente feliz; una sensación de logro me invade. Últimamente, es más frecuente que me pregunte de nuevo constantemente: ¿cuál es el propósito de mi vida?

¿En qué pienso todo el día? ¿Cuál es mi ideal? ¿Fantaseando, soñando? Últimamente leo más, escribo más, pero solo sonrió más disfrutando la vida, y sigo adelante. La vida tiene demasiada impotencia, demasiada renuencia, demasiadas cargas, demasiados enredos, demasiado dolor. Las sonrisas, la felicidad, la alegría y la felicidad son solo momentos fugaces “Dulces”, como un breve y hermoso fuego artificial. Me gusta leer la escritura sencilla y sin pretensiones. La escritura auténtica, con inspiración, la hecha con cuidado, aunque no sea particularmente sobresaliente, hermosa, melodiosa o fluida. No me gusta la escritura hecha con inteligencia artificial “Cualquier cosa, siempre que se haga con el corazón, vale la pena”

Un día en la preparatoria le declaré mi amor a una chica, pero como no tenía dinero ni para llevarla al cine me dijo que “No” que ella no perdía el tiempo con estudiantes pobres, al final fui uno más de los muchos que le declararon su amor. Su desprecio hizo que me sintiera un tonto, un idiota. Con los años maduré, me hice testarudo, esto significo que había aprendido la lección “El que persevera mata venado” ya no era aquel joven ingenuo que se quedaba a llorar en un rincón por un desprecio, es decir aprendí a afrontar de frente y sin miedo lo que fuera, con el uso de la inteligencia, con calma, tolerancia, y esperar el tiempo necesario para que la venada bajara a tomar agua “Cuanto menos aceptes las cosas, menos daño te harán. Ámate más. En este mundo, la única persona que te ama de verdad eres tú mismo”.

¡No soy más que polvo olvidado hace mucho tiempo en el túnel del tiempo! Tanto en el pasado como en el presente, aunque a menudo me he sentido feliz, en otra triste infeliz, sigo afrontando cada día y cada mañana con gratitud. Simplemente quiero ser testigo de en qué tipo de persona me convertiré con el paso del tiempo: ¿es predecible o inimaginable? Vengo de lejos con muchos años acumulados, es decir soy un viajero errante a través del tiempo que llevo de vida.

A veces riendo, en otras llorando, en otras lamentándome o pensando que la vida ha sido despiadada conmigo o benévola. La vida no admite excusas, hay que vivirla en su realidad, riendo, llorando, lamentándose, con el calor de una familia o en el abandono total. Mirando al horizonte soñando con una vida plena, o como un tonto con la mirada fija sin idea alguna en la cabeza. Vengo de un largo camino del cual partí desde el momento que nací, y en este camino muchas veces me he perdido, pero por casualidad al tomar otro me acomodo para continuar andando en busca de mi destino final.

Me detengo a veces, pero nunca me quedo inmóvil. E atravesado todo tipo de retos, conflictos, ríos, montañas, y continuo con el rostro sonriente porque creo en mis ideales, tengo esperanza en realizarlos por amor a la humanidad. Cada dia me pruebo de nuevo, pronuncio diálogos con mis alegrías o malestares. No soy de los que se sienten plenos al recibir elogios, y solo el aroma del café despierta mis sentidos para continuar redactando ¿Quién no ha tenido dificultades en su vida, y quien no se ha esforzado por seguir adelante? “Nadie sabe el peso del costal, hasta que la trae en su lomo” – “Todos cargamos nuestras historias de vida en silencio y guardadas en un rincón del alma para que nadie se entere”

Al final solo nos queda el arrepentimiento por los conflictos que generamos, pero aun así hasta el último suspiro lo aprovechamos para expresar lo que anhelamos, y lo que se nos quedó atrás muy alejado. “Todas son decisiones propias” Nacemos pobres o ricos económicamente hablando. Podemos en la infancia disfrutar las comodidades o las necesidades, pero en ambas en un privilegio el vivir. En la juventud buscamos el dinero para liberarnos de nuestros padres. Criticamos a nuestros padres porque consideramos que no cumplieron con su promesa de hacernos la vida feliz. Desde la infancia recibimos el primer uniforme escolar para iniciar una travesía que durara más de 20 años. Seguimos adelante, sabiendo que los conflictos se convierten montañas tras montañas, pero hay que subirlas, entregados a la más cálida amabilidad humana a nuestra manera.

Todos dedicamos el tiempo de nuestra vida a buscar, a soportar dolor, sufrimiento, a esperar que alguien nos ayude, a que las personas cumplan sus promesas, respeten nuestra dignidad, pero a la vez sabemos que la vida no termina allí, sino que continua. Pasa el tiempo y reflexionamos sobre lo que el viento se llevó, lo que ha quedado imborrable en nuestra memoria, estos recuerdos que siguen siendo significativos, y que los vamos perdiendo hasta llegar a viejos y perderlos por completo quedando como una gallina dando brincos como cuando le cortan el buche. Eres niño, saltas y corres como caballo desbocado, eres rio de lágrimas que se detiene para reír “La memoria es un río inagotable” La memoria es ese rincón que te llega del fondo de tu alma, que te susurra en la cabeza todos los dias para que sonrías o te entristezcas

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