COMPRAR UNA NIÑA PARA CASARSE
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN
ANTONIO
Diplomado y Maestría en
Desarrollo Humano. FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
El robo de la novia, es una
práctica en la que un hombre rapta a la mujer con la que quiere casarse. En algunas regiones de México, el rapto para
matrimonio se considera un delito sexual en lugar de una forma válida de
matrimonio. Tambien se puede ver como matrimonio forzado o el matrimonio
arreglado. El termino depende ya que en la mayoría de ocasiones la pareja opera
junta y luego de la consumación busca el consentimiento de sus padres; estos
pueden definirse como que no simpatizaban con ese matrimonio y por eso la
pareja decide huir. Aunque la práctica es común en algunas áreas se ejecuta una
orden judicial para detenerlos. Se entiende que es el hombre el rapta a la
mujer con ayuda de sus amigos o parientes. En otras puede ser un rapto sin el
consentimiento de la mujer. En algunos pueblos se mantiene vigente esta
práctica.
Si bien cada comunidad tiene sus
propias creencias, algunas de estas costumbres pueden tener su origen en
costumbres paganas. Muchas costumbres también han ganado popularidad entre la
gente en ciertas regiones o poblados como el robo de la novia que involucra a
un joven soltero que secuestra a la que será su esposa con la intención de
casarse. El secuestro de la novia puede ser consentido o no consentido. En el
consentido la novia se dice que huyo con el novio, en otros quien la roba es un
completo desconocido, es llevada sin su consentimiento. Este tipo de secuestro
implica una violación. El rapto de la novia es una costumbre nupcial muy
extendida en muchas partes del mundo; pero en los últimos años los casos son
frecuentes de secuestro por falta de consentimiento de la novia. De costumbre
paso a ser un delito muy penado.
Robarse a la novia con su consentimiento es
una forma barata de casarse. Secuestrarla para casarse suele costar muy caro.
El matrimonio debe ser por amor y que tanto el novio como la novia se arreglen
de una forma civilizada. La tradición era que el novio se robaba a la muchacha
y la llevaba a la casa de su familia, en donde la mama del novio y las
hermanas, parientes la convencen de que se case con él, ofreciéndoles los
beneficios que obtendrá y mostrándole su hogar. En otros casos era la madre del
novio quien llevaba a la muchacha engañada a su casa y la encerraba. La suegra
elegía a la novia.
La madre convence tanto a la mujer como al
hijo para que se casen. Si la novia da su consentimiento para la boda, la familia
del novio ata un pañuelo de boda blanco alrededor de su cabeza como símbolo de
su aceptación. Luego, se le pedía que escribiera una carta a su familia para
pedir su mano en matrimonio. Esto fue seguido por una ceremonia de boda no
rápida. Si la familia de ella rechaza la propuesta, puede permanecer cautiva en
la casa del novio hasta que esté de acuerdo o hasta que los miembros de su
familia vengan a discutir el asunto con la familia del novio.
En este tiempo la novia era
libre de irse y escapar. En las zonas rurales mexicanas más marginadas esta
tradición la observan como normal y se pide un dote en pago por la novia. La
edad promedio de la muchacha robada es de 14-15 años y del hombre 17-18 años en
edad. Las organizaciones feministas a favor de la mujer se oponen rotundamente
a este tipo de tradición.
Se cree que esta tradición es
muy antigua y en aquellos pueblos indígenas lo hacían para asegurarse de su
continuidad y supervivencia a través del matrimonio y el parto. Los lugareños
rurales dicen que esta tradición no está escrita en ninguna parte, simplemente
se transmite de una generación a otra, verbalmente. El alto costo de la fiesta
matrimonial, la comida, los músicos, invitados, vestido de la novia, traje del
novio etc.; y las exigencias de dote económico hicieron que esta tradición
reviviera. Las feministas pusieron el grito en el cielo al argumentar que es
como vender una vaca en un mercado.
El matrimonio concertado entre
los padres sin el consentimiento de los hijos va en desuso, pero en ciertas
zonas rurales continua y se prohibieron como un paso para ejercer la igualdad
de derechos. Se observa en la zona centro del país en los estados de Zacatecas,
San Luis, Hidalgo, Querétaro y los estados del sur en zonas marginadas la vieja
tradición como el pago del precio de la novia y la dote. Al aumentar el costo
de una boda, se llegó al robo consentido “Huir juntos sin ceremonia” Además, se
hace porque las parejas que quieren casarse a menudo carecen del apoyo o la
aprobación de sus familias. Por lo tanto, el huir se convirtió en su única
opción.
El principal beneficiado de esta
tradición lo es el hombre, puesto que la mujer se va bajo una promesa. Los
padres inculcan a los hijos en esas comunidades este tipo de comportamiento y
las madres se involucran en buscarle a su hijo una mujer que sea obediente,
sumisa que valore la superioridad de su hijo en el hogar. Una mujer que acepte
su destino, que fue criada para permanecer en silencio a la espera de las
ordenes de su hombre, obediente, sumisa. El problema mayor es en el matrimonio
infantil (Ilegal) y que vendan a su hija.
Es un problema de derechos
humanos. La edad mínima legal para
contraer matrimonio, tanto para hombres como para mujeres, es de 18 años. Sin
embargo, en esas zonas marginadas nadie supervisa este tipo de matrimonios que
no están reconocidos por la ley, pero en los hechos se consuman en su
naturaleza. Si la niña escapa es considerada corrupta, viciosa, enferma mental
que es digna en ser castigada hasta darle muerte. La niña no tiene derecho a
resistirse. Algunos hombres en los que la niña se recuperó despues de hui de
él, las venden en su propia casa para uso sexual de otros hombres por la
supuesta humillación y deshonra recibida.
La familia de la niña no intenta recuperarla
debido a que le pertenece a ese hombre y puede hacer con ella lo que desee.
Para ellos la virginidad de una mujer tiene mucha importancia y esta suposición
puede afectar la cantidad del precio por la novia que la familia puede recibir
en el futuro. Una vez comprada la niña para el matrimonio, no hay forma de
escapar del trauma. Por un lado, existe el riesgo de convertirse en víctima de
abuso doméstico y pasar su vida con un completo extraño mientras que, por otro
lado, la fuga empañará su imagen y puede llegar hasta su muerte. Debido a esta
tremenda presión, muchas niñas se suicidan.
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