LA SUEGRA Y LA NUERA (CUENTO)
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad
Nacional Autónoma de México.
Era una costumbre en México, que los recién casados tenían
que ir a vivir a la casa de los padres del novio, y era obligación de la novia,
respetar a estos como si fueron sus propios padres, era la tradición y debía
cumplirse con exactitud, es así, como una pareja de recién casados cubrió esa
formalidad, se dice que al paso de los días, la recién casada empezó a tener
problemas con su suegra, “Como siempre” a grado tal, que pasado el tiempo, no
queriendo perder a su esposo, decidió poner remedio a esta situación...
Recurrió a los consejos de un amigo de su ya fallecido padre,
al que le contó su situación asegurando que ya no la soportaba, - el anciano-
preguntó a la joven: “¿Qué es lo que quieres hacer para remediar esta
situación...?” a lo que ella contestó: “matarla... si es preciso”. El anciano
se quedó pensando un buen rato y le aconsejó... te voy a preparar un brebaje el
cual le darás una cucharada todos los días en cualquiera de las tres comidas,
de ser posible en el desayuno... acto seguido entrego un frasco que previamente
preparó...
Y le recomendó, para que nadie sospeche de ti cuando muera,
tienes que cambiar tu actitud para con ella... trata de atenderla... sé
amable... no pelees... respétala... Sí señor, así lo haré, dijo la joven, haré
todo lo que me ha recomendado... La chica, quedó muy contenta, agradeció al
señor Chano, su ayuda y regreso a casa de sus suegros dispuesta a cumplir su
plan de asesinar a su suegra, fueron pasando los días, y la chica atendía a su
suegra como si fuera su propia madre, después de seis meses, la casa estaba
totalmente cambiada, todo era armonía y cada día la suegra demostraba un cariño
especial por su nuera ya hasta la defendía del hijo, ambas se trataban como
madre e hija...
Un día el Sr. Chao descansaba cuando llegó nuevamente la
chica para pedirle ayuda y le dijo: “Señor Chano, por favor vengo a pedirle que
me ayude a evitar que el veneno mate a mi suegra, ella ha cambiado, se ha
transformado en una mujer agradable, la quiero como si fuera mi propia madre, y
con llanto desbordado, dijo- no quiero que ella muera por el veneno que le
di... El señor Chano la observaba de manera extraña... habiendo transcurrido
unos minutos dijo: “Has aprendido la lección, no tienes de qué preocuparte, las
hierbas que te di son sólo unas vitaminas que no causan ningún daño...”.
El veneno únicamente existía en tu mente... en tu actitud,
que fue echado fuera por el amor que empezaste a darle... ahora podrán ser
felices gracias al cambio que pudiste lograr... ahora sí, tendrás un verdadero
hogar y una madre que te cuide y te corresponda... Son muchas las ocasiones en
que nosotros mismos podemos cambiar una situación difícil con sólo cambiar
nuestra actitud, porque el que siembra amor, cosechará sin duda amor, recuerda
ese dicho popular que reza: “Cuando uno no quiere, dos no pelean...” muchas de
las veces recibimos de otras personas lo que nosotros mismos les damos con
nuestra actitud, recuerda... “Que el plantar es opcional, pero la cosecha es
obligatoria, por eso ten mucho cuidado con lo que plantas...” Y no olvides ante una situación difícil
cuida... “Tu actitud...”

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