FEMINISMO (3)
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN
ANTONIO
Lo que hay que analizarse son
los detonantes detrás de esta insatisfacción política cada vez mayor y difícil
de satisfacer. El enfoque radical en la designación de candidatos es la regla
normal del comportamiento para comprender los procesos políticos. Los estudios
hasta hoy y sus hallazgos en política sobre cómo funciona el comportamiento
humano mexicano, individualmente y en manadas e independientemente de la
cultura y el lugar, ha traído consecuencias de mayor alcance con los tres giros
en la presidencia de la republica de México borrando de tajo las supuestas
lealtades por componendas y toma de decisiones políticas.
El pueblo mexicano que se había
caracterizado por atender los llamados de la elite política a través de los
partidos políticos en los últimos 20 años no los ha atendido y los conflictos
han ido subiendo de tono borrando del colectivo las tradiciones y paradigmas
apegándose a uno completamente nuevo que podría ser visto como contradictorio
por las múltiples corrientes ideológicas en su interior.
Con cierta justificación, se
puede decir que las élites políticas en ese momento, y durante mucho tiempo,
fueron las que crearon la agenda política y, por lo tanto, definieron de qué se
trataba la vida política. El sistema político se percibía principalmente como
un sistema de reglas e instituciones, que los políticos y otros ciudadanos
obedecerían, explicaban y difundirían, pero sólo excepcionalmente criticaban,
como ciudadanos democráticamente maduros.
El énfasis en la democracia estaba en la
obligación de los políticos de instruir al pueblo, no en el derecho del pueblo
a instruir a los políticos, a pesar de la introducción de un estado
democrático. Se abrieron las carreras administración pública y de ciencias
políticas en las Universidades, y los puestos de los maestros fueron ocupados
por políticos encumbrados en el sistema público, por lo tanto, los jóvenes
aprendieron de ellos en las aulas para que continuará el gatopardismo y se
justificara el acceso de un recién egresado hijo de político a un puesto
nacional relevante. Se trataba de elegir con un predeterminado perfil
(partidos, ideologías, candidatos), y no de una nueva alternativa, por lo
tanto, el nuevo Universitario egresado de esas carreras pronto se convirtió en
el corrector de la política utilizando los medios de comunicación para
manipular a las masas de forma psicológica y medirla por medio de logaritmos de
elección alternativos.
Se buscó el tipo de necesidad
con sus detalles, ser recopilo esa información y se aplicó a las masas, creando
incondicionales seguidores. Vencieron la voluntad, la capacidad de asombro en
la vida política a ver como un candidato que venía de una mancha administrativa
era nuevamente elegido por una masa dominada que lo validaba. Dejaron de
prevalecer los argumentos y se acogieron a la imagen con cierto comportamiento
del político en los actos públicos. Fue una tendencia dominante el dar a las
masas el ideal que deseaba ver reflejado en la figura de ese político. Atrás de
todo esto se daba una manifestación silenciosa provocada por los agravios
recibidos. Las femeninas comenzaban a dejar su miedo y poner sus demandas
políticas sobre la mesa.
Esa agenda llego a manos de los lideres con
intereses políticos y vieron que las demandas eran legítimas, por lo que debían
ser estudiadas hasta donde podría llegar su influencia en las masas. Los grupos
de la mafia del poder encasillados en los partidos políticos y la
administración pública analizaban el número de espectadores que les prestaban
atención puesto que ellas siempre habían sido su poder activo sin la necesidad
de otorgarles puestos de elección. La lucha iniciaba para bien o para mal con
los intereses políticos en el centro de la mesa. Así, se convirtieron los
medios de comunicación en defensores y ofendidos como activo político.
El papel de la prensa escrita,
la radio, la televisión se convirtieron en los difusores más importantes para
formar opinión política, formación de opinión. El impacto llego a los
sociólogos, historiadores, investigadores, politólogos cada uno argumentando y
emitiendo propuestas para que el feminismo se hiciera fuerte, creara su propia
bandera política, desencadenara preocupación en los políticos por los puestos
de elección de elección popular y administrativa. El fuerte impacto receptivo
destapo las cañerías de mujeres en la política por componendas carnales.
El feminismo apunto sus flechas a maximizar
sus propias ideas políticas en la arena electoral, los partidos y las formas de
elección de candidatos. Hoy la diferencia con el pasado es 50% a 50% candidatos
por género. Sin embargo, al momento de la repartición de candidaturas para las
femeninas se continuo con la vieja práctica de dar preferencia a las femeninas
con compromisos carnales con los líderes masculinos, esto explica por qué
muchas de ellas se quejaron de violencia de género y política ¿Podrían
explicar, su arribo?
Ha habido un cambio brusco y
significativo y, por lo tanto, una reorientación en los últimos años, en donde
las elites políticas perenes pierden terreno. Ya no se puede acusar al pueblo
de ser el causante de sus propias desgracias ¡Se hartó! Y a la vez se
revitalizo en su enfoque critico decidiendo la alternancia en busca de nuevos
caminos. El pueblo rompió con la perspectiva histórica que se le trazo desde la
colonia virreinal donde el tema altamente controvertido fue el supuesto dominio
cultural y económico de la elite social quien marcaba el mercado sin estudiar a
fondo al individuo y pagaba a los medios de comunicación para que manipularan
su imagen.
Una elección que se convirtió en asunto
comercial sin dar lugar a la expresión colectiva, ni el espacio en la elección.
Obviamente apareció una fuerza con sesgo de modernidad tardía que planteo la
experiencia vivida por las clases medias y bajas del país y ello la llevo a su
legitimidad. Hoy la responsabilidad recae sobre de ellos por lo que requieren
experiencia en todos los niveles de gobierno en su actividad pública, apegarse
a un sano majeo de los fondos públicos, así como su ejercicio de poder público.
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