TRABAJADORAS DOMESTICAS EN MÉXICO
Y ESTADOS UNIDOS
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN
ANTONIO
Diplomado y Maestría en
Desarrollo Humano. FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
La trabajadora doméstica que
está siendo abusada en Estados Unidos por lo general su empleador la denuncia
ante las oficinas de migración para que sea deportada. Ellas no pueden
presentar denuncias penales por el abuso cometido y el procedimiento
administrativo le da la razón al patrón. Muchas de ellas son involucradas en
acusaciones de robo. En México van más allá, las suben al internet, publican
avisos en donde las difaman, en una clara violación a sus derechos humanos, las
acusan de robo, las involucran en procesos judiciales.
Los patrones quieren controlar la vida privada
de las domesticas, así como su destino. Se han documentado miles de casos con
una gran variedad de abusos que incluyen falta de pago de salarios, reclusión
involuntaria, confinamiento forzoso, horas de trabajo excesivas y abuso verbal,
físico y sexual. Pocas e han atrevido a ir a las juntas de conciliación y
arbitraje por el lento sistema y la doble denigración que sufren al exigirles
pruebas físicas del abuso que se les cometió. El abuso laboral es una exigencia
que por esta y múltiples razones no se denuncia.
La autoridad hace campañas de violencia de
género, pero en la realidad las mujeres continúan siendo explotadas, atentan
contra su dignidad, y honestidad. En los penales mexicanos existen muchas de
ellas que fueron involucradas en supuestos robos con testigos falsos y otro
tipo de irregularidades cometidas sobre de ellas. Cada año cruzan la frontera
con estados unidos cientos de mujeres que siendo profesionistas terminan
trabajando de empleadas domésticas.
Los que las emplean las valoran como personas
de segunda o tercera categoría social por eso dejan de pagarles su salario, las
encierran, nadie les proporciona ayuda y si acuden a los consulados estos se
muestran incapaces en brindarles asesoría. La situación de cientos de mujeres
migrantes al país del norte no ha cambiado en los últimos años. Los defensores
en México comprenden que el camino es largo para desmantelar las redes de
abusos que se han tejido a su alrededor en un sistema opresivo que priva de sus
derechos a la mujer trabajadora doméstica dejándolas vulnerables al abuso.
Es uno de los sectores laborales
más marginados del país y para quienes la justicia brilla por su ausencia
mientras el sistema de justicia laboral siga insensible a la atención rápida de
este sector marginado. Las fronteras mexicanas en el norte se enfrentan a
cientos de mujeres que son utilizadas en calidad de esclavas, sin protección.
Las utilizan para confeccionar ropa, atender asuntos sexuales, venta de drogas,
abusos de todo tipo y al ser desechada algunas terminan muertas y tiradas en
los basureros clandestinos. En Estados Unidos es uno de los países en donde más
se abusa de las trabajadoras domésticas migrantes.
Ellas no cuentan con derechos
humanos, a veces tienen trabajos forzados, no importa si se enferman, no pueden
interrumpir su trabajo ni cuentan con servicio médico. De nada sirve pedir al
gobierno mexicano en estados unidos a que las apoye, cuando de entrada las hace
culpables por entrar al país ilegalmente. Es no reconocer que la demanda de
empleadas domésticas permite que el gobierno de ese país les permita pasar la
frontera hasta cierto número de mujeres. Una van para lo domestico y otras a la
prostitución ilegal, trabajos clandestinos, contrataciones verbales. Mujeres
vulnerables, lanzadas a la perdición, frustración, denigración. Y qué decir de
los hijos que nacen de este tipo de situaciones.
Muchas trabajadoras domésticas en los Estados
Unidos. trabajan a puerta cerrada en casas privadas, exentos de ciertos tipos
de protecciones laborales federales. Son el blanco de abusos por ser un trabajo
invisible. Algunas de ellas han recibido la visa J-1 para ingresar a estados
unidos y trabajar como empleada doméstica o niñera, pero dicho programa es una
forma más de explotación. El 90% de las mujeres que trabajan como empleadas
domésticas en estados Unidos son gente de color, latinas, asiáticas, africanas.
Es una fuerza laboral diversa. Y
la edad promedio de ellas para cuidar personas mayores de edad es de 50 años.
Estas mujeres trabajan en condiciones vulnerables y están sometidas a todo tipo
de abuso. Nadie se siente orgulloso en que un familiar sea empleado domestica
sin embargo en México muchas mujeres jóvenes de pueblos alejados de la
civilización llegan a las grandes ciudades para hacer este trabajo por apoyar a
su familia. Nadie les da voz a sus historias de abusos recibidos. En las juntas
de conciliación y arbitraje y los ministerios públicos por lo general les
cierran las puertas o las manipulan para que retiren la demanda.
Algo similar sucede con las
trabajadoras que llegan a los campos agrícolas cuyos tratos son injustos y los
abusos diversos. Es una larga historia de abusos y pretextos modificando leyes,
pero que en la práctica las excluyen de los derechos y protecciones básicos que
tiene que ver con nuestra historia nacional de racismo contra los indígenas en
este país. Los migrantes agrícolas no tienen derecho a horas extras, no cuentan
con la capacidad de negociar colectivamente, se les da un salario mínimo y se
da por sentado que no deben protestar por nada, sin importar ser abusados físicamente.
Las empeladas domesticas no es tan registradas
en ningún lado y muchas de ellas trabajan en casas de políticos, están la mayor
parte de su tiempo aisladas. Vulnerables. Pocas son las que encuentran un
empleador que las atienda, las cuide y permanecen con este toda su vida,
incluso pasa el trabajo a una de sus hijas. Pero del otro lado está la agresión
sexual, esclavitud y todo lo demás. Las leyes laborales y de atención en este
país, tengan las mismas protecciones. Estar protegidas por los mismos derechos
que cualquier otra persona. Si eres indígena, mestiza, de bajo nivel educativo,
económico y termina trabajando con gente insensible caerá en las injusticias
mencionadas.
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