lunes, 11 de marzo de 2024

 

TRABAJADORAS DOMESTICAS EN MÉXICO Y ESTADOS UNIDOS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano. FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

La trabajadora doméstica que está siendo abusada en Estados Unidos por lo general su empleador la denuncia ante las oficinas de migración para que sea deportada. Ellas no pueden presentar denuncias penales por el abuso cometido y el procedimiento administrativo le da la razón al patrón. Muchas de ellas son involucradas en acusaciones de robo. En México van más allá, las suben al internet, publican avisos en donde las difaman, en una clara violación a sus derechos humanos, las acusan de robo, las involucran en procesos judiciales.

 Los patrones quieren controlar la vida privada de las domesticas, así como su destino. Se han documentado miles de casos con una gran variedad de abusos que incluyen falta de pago de salarios, reclusión involuntaria, confinamiento forzoso, horas de trabajo excesivas y abuso verbal, físico y sexual. Pocas e han atrevido a ir a las juntas de conciliación y arbitraje por el lento sistema y la doble denigración que sufren al exigirles pruebas físicas del abuso que se les cometió. El abuso laboral es una exigencia que por esta y múltiples razones no se denuncia.

 La autoridad hace campañas de violencia de género, pero en la realidad las mujeres continúan siendo explotadas, atentan contra su dignidad, y honestidad. En los penales mexicanos existen muchas de ellas que fueron involucradas en supuestos robos con testigos falsos y otro tipo de irregularidades cometidas sobre de ellas. Cada año cruzan la frontera con estados unidos cientos de mujeres que siendo profesionistas terminan trabajando de empleadas domésticas.

 Los que las emplean las valoran como personas de segunda o tercera categoría social por eso dejan de pagarles su salario, las encierran, nadie les proporciona ayuda y si acuden a los consulados estos se muestran incapaces en brindarles asesoría. La situación de cientos de mujeres migrantes al país del norte no ha cambiado en los últimos años. Los defensores en México comprenden que el camino es largo para desmantelar las redes de abusos que se han tejido a su alrededor en un sistema opresivo que priva de sus derechos a la mujer trabajadora doméstica dejándolas vulnerables al abuso.

Es uno de los sectores laborales más marginados del país y para quienes la justicia brilla por su ausencia mientras el sistema de justicia laboral siga insensible a la atención rápida de este sector marginado. Las fronteras mexicanas en el norte se enfrentan a cientos de mujeres que son utilizadas en calidad de esclavas, sin protección. Las utilizan para confeccionar ropa, atender asuntos sexuales, venta de drogas, abusos de todo tipo y al ser desechada algunas terminan muertas y tiradas en los basureros clandestinos. En Estados Unidos es uno de los países en donde más se abusa de las trabajadoras domésticas migrantes.

Ellas no cuentan con derechos humanos, a veces tienen trabajos forzados, no importa si se enferman, no pueden interrumpir su trabajo ni cuentan con servicio médico. De nada sirve pedir al gobierno mexicano en estados unidos a que las apoye, cuando de entrada las hace culpables por entrar al país ilegalmente. Es no reconocer que la demanda de empleadas domésticas permite que el gobierno de ese país les permita pasar la frontera hasta cierto número de mujeres. Una van para lo domestico y otras a la prostitución ilegal, trabajos clandestinos, contrataciones verbales. Mujeres vulnerables, lanzadas a la perdición, frustración, denigración. Y qué decir de los hijos que nacen de este tipo de situaciones.

 Muchas trabajadoras domésticas en los Estados Unidos. trabajan a puerta cerrada en casas privadas, exentos de ciertos tipos de protecciones laborales federales. Son el blanco de abusos por ser un trabajo invisible. Algunas de ellas han recibido la visa J-1 para ingresar a estados unidos y trabajar como empleada doméstica o niñera, pero dicho programa es una forma más de explotación. El 90% de las mujeres que trabajan como empleadas domésticas en estados Unidos son gente de color, latinas, asiáticas, africanas.

Es una fuerza laboral diversa. Y la edad promedio de ellas para cuidar personas mayores de edad es de 50 años. Estas mujeres trabajan en condiciones vulnerables y están sometidas a todo tipo de abuso. Nadie se siente orgulloso en que un familiar sea empleado domestica sin embargo en México muchas mujeres jóvenes de pueblos alejados de la civilización llegan a las grandes ciudades para hacer este trabajo por apoyar a su familia. Nadie les da voz a sus historias de abusos recibidos. En las juntas de conciliación y arbitraje y los ministerios públicos por lo general les cierran las puertas o las manipulan para que retiren la demanda.

Algo similar sucede con las trabajadoras que llegan a los campos agrícolas cuyos tratos son injustos y los abusos diversos. Es una larga historia de abusos y pretextos modificando leyes, pero que en la práctica las excluyen de los derechos y protecciones básicos que tiene que ver con nuestra historia nacional de racismo contra los indígenas en este país. Los migrantes agrícolas no tienen derecho a horas extras, no cuentan con la capacidad de negociar colectivamente, se les da un salario mínimo y se da por sentado que no deben protestar por nada, sin importar ser abusados físicamente.

 Las empeladas domesticas no es tan registradas en ningún lado y muchas de ellas trabajan en casas de políticos, están la mayor parte de su tiempo aisladas. Vulnerables. Pocas son las que encuentran un empleador que las atienda, las cuide y permanecen con este toda su vida, incluso pasa el trabajo a una de sus hijas. Pero del otro lado está la agresión sexual, esclavitud y todo lo demás. Las leyes laborales y de atención en este país, tengan las mismas protecciones. Estar protegidas por los mismos derechos que cualquier otra persona. Si eres indígena, mestiza, de bajo nivel educativo, económico y termina trabajando con gente insensible caerá en las injusticias mencionadas.

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