PLACERES DE LA VIDA
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN
ANTONIO
Diplomado y Maestría en
desarrollo Humano FESC- Universidad nacional Autónoma de México.
A cada una de las personas
que nos oyen debemos darle ese placer. El placer mejora la salud y prolonga la
vida humana. Al fin y al cabo, al disfrutar del placer aumenta el nivel de
endorfinas en la sangre de una persona, lo que mejora los procesos de
adaptación. Una persona que disfruta con frecuencia su vida deja de beber
alcohol y no tiene tendencia a consumir drogas. Nuestros ancestros se dedicaban
a cazar animales para alimentarse y practicaban el sexo para la procreación.
Para ellos el placer era secundario. Ahora disfrutar ese placer está presente
en todas nuestras acciones.
No existe un solo lugar en donde no se esté
hablando de sexo (En la mesa cuando comemos, en el trabajo, los negocios etc.)
No importa qué motivo exponga la pareja, en el fondo de sus motivos hay uno
verdadero que puede ser comida o sexual. Nos vemos impulsados a eventos
sociales (bailes, exposiciones, fiestas, cumbres, conversaciones durante los
viajes, encuentros en la calle, etc.) por hambre sexual o alimentaria. Me di
cuenta de que las personas que están satisfechas en este sentido tienen cada
vez menos probabilidades de asistir a eventos relacionados únicamente con el
entretenimiento.
No tienen tiempo. Tienen que trabajar o tener
relaciones sexuales. Esto lo observé con especial claridad cuando me
desarrollaba en la Universidad. Varias veces por semana los jóvenes andábamos
en busca de una pareja sexual, y tan pronto como la encontrábamos dejábamos por
un tiempo en seguir cazando. Eso significa que estábamos satisfechos. Entonces
una de las razones es que el practicar sexo no es amor, y el estarlo esperando
hasta que la otra persona se decida es pérdida de tiempo. Con una pareja del mismo sexo todo está
claro.
En el trabajo o los
negocios se debe comunicar claramente con los actos y lenguaje que no se está
buscando tener sexo con ella. Pero incluso si existen tales pensamientos, es
mejor comenzar con una discusión sobre algunos asuntos y hacer una clara
exposición de los que se desea a su futura pareja sexual, para que ella valore
si puede cumplir sin mucho esfuerzo. Asumir que lo quiere es un error, y es
posible que sea su fantasía y no la realidad.
Por placer me refiero a un sentimiento
placentero asociado a la satisfacción de necesidades biológicas. Así, el placer
es el sentimiento que compartimos en el acto. La sensación de placer va
acompañada del acto en las relaciones sexuales. Es similar al acto de comer,
orinar, defecar que nos produce una sensación de placer. El no hacerlo teniendo
el deseo es la abstención de satisfacer la necesidad inmediatamente. En ambos
casos podemos experimentar una especie de alegría, algo parecido al placer.
Incluso los antiguos decían que el mejor condimento para la comida es el
hambre, y en el caso del sexo, el mayor placer es no obtenerlo y estar pensando
con la fantasía en que lo hacemos.
Desde mi punto de vista no
se puede disfrutar si no se satisface la necesidad biológica, si tengo mucha
hambre como rápido. Si no he estado con una mujer durante mucho tiempo,
entonces todas mis acciones serán apresuradas y no podré sentir placer. El
placer ocurre después de que se satisface una necesidad biológica. Por ejemplo,
estoy lleno, pero de repente me ofrecen mi plato favorito. Lo saboreo, en
general, disfruto la comida. Este placer es de alguna manera artificial y
característico sólo de los humanos, es decir, hay que aprender a disfrutar de
la comida. Lo mismo puede decirse del sexo. Sólo una persona enamorada puede
disfrutarlo, pero una persona ocasión al sólo obtiene placer en cierto momento
del acto.
Todos estos son placeres
corporales y están limitados por nuestras capacidades físicas. Además, los
placeres corporales nos separan. Si hay una cantidad limitada de comida en la
mesa que puedes disfrutar, entonces tus vecinos en la mesa se convierten en tus
competidores. Es poco probable que alguien quiera compartir a su pareja sexual.
Pero también hay placeres espirituales. Muchas personas rechazan que pueda
existir un placer espiritual, para ellas es “Lo disfrutan físicamente o lo otro
es aburrido” Por lo tanto también la persona en cierto momento de su vida debe
aprender sobre el placer espiritual.
La gama de placeres espirituales es mucho más
amplia que la de los placeres físicos. Se experimenta un placer espiritual en
el proceso de actividad intelectual (pensar y dar una conferencia, trabajar con
pacientes y estudiantes, escribir un libro). No se siente menos placer, y tal
vez incluso más, cuando empiezo a comprender la profundidad de los pensamientos
de escritores, poetas y filósofos famosos. La persona que ama la poesía o la
música, el baile, la danza, la pintura lo hacen como mucho gusto, puesto que
conocen el placer de la música (No importa que no sea suya, sino que sea otra
persona quien la interpreta)
El teatro da placer,
pintar. Lamentablemente, muchos placeres están fuera del alcance de la mayoría
de las personas. De hecho, por el nivel de placer se puede juzgar el desarrollo
y las capacidades de una persona. Después de todo, si no puedes disfrutar de
algo, entonces simplemente no lo posees, no estas desarrollado. La capacidad de
disfrutar amplía nuestras capacidades. Si disfruto nadar, ningún comentario
arruinará ese placer. Si te gusta caminar por la montaña, y disfrutas de la
vista desde la cima, es placer. Así, el grado de placer depende de la habilidad
ya que, si se hace mal, lo que se obtiene es dolor y no placer.
Si un profesor dice que siente una gran
ansiedad antes de sus clases, es que está consciente que le falta esa energía
para disfrutar con placer su clase. Si un Médico se angustiara por la muerte de
cada uno de sus pacientes, su trabajo se convertiría en dolor, y no podría
vivir con la conciencia tranquila. Si despues de trabajar o antes de ir a
trabajar siente esa ansiedad, se siente cansado, y no lo disfruta significa que
debe buscarse otro empleo. Si el profesor les pregunta a sus alumnos si están
cansados, entonces significa que si sigue adelante despues de escuchar el ¡Sí!
no servirá de nada, porque sus oyentes lo escucharon sin placer.

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