lunes, 11 de marzo de 2024

 

FEMINISMO (6)

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano. FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Las mujeres y los hombres estamos biológicamente determinados, pero nos volvemos psicológicos y sociales, y somos oprimidos social y culturalmente, sobre todo a través de una articulación lingüísticamente escrita. A través de una estructura lingüística y mental ya existente, una matriz heterosexual, la identidad sexual se construye a edades tempranas. El sujeto no tiene género, lo biológico está completamente subordinado al significado social y cultural de nuestra existencia como representaciones de género.

La sociedad se caracteriza por las contradicciones crecientes entorno a la participación de las mujeres en la vida pública, desde el nivel local al internacional. Este proceso se mantiene latente en la agenda política, social, ya que van en contra de las costumbres patriarcales, contradicciones políticas establecidas, algo que se puede ilustrar con ejemplos como el aumento de la violencia sexual contra las mujeres. Las mujeres están forzando al estado mexicano a que cambie la forma de organización antigua, por lo que los hombres van perdiendo poder.

Cada vez son más las mujeres que arriban al poder político y empresarial, cada vez más se están reemplazando las formas jerárquicas de toma de decisiones. Gran apoyo ha recibido días mujeres de las redes informales, lo que las beneficia. Paradójicamente los señalamientos en contra de las que han logrado encumbrarse su imagen de personas sanas en materia de materia de corrupción y tráfico de influencias disminuye. Cuestiones administrativas que anteriormente quedaban en puestos del sistema desarrollo Integral de la familia (DIF), en donde la esposa del gobernante en turno cuenta con una bolsa grande de dinero público sin dar cuentas a nadie para pasar los años de gobierno viviendo como una reina ¿Tienen derecho, es moral?

El estado mexicano requiere urgentemente un cambio diferente en su política en la que se eliminen las contradicciones y los conflictos de la agenda democrática, lo que creemos afecta particularmente a los grupos de mujeres que luchan por la igualdad de género. Reconocer que el enfoque feminista es capaz de aportar, pero las contradicciones de unas por las otras en la sociedad ayudan al movimiento feminista y le cobra fuerte factura. Ahora el género se trata en un espectro más amplio de dimensiones de poder, por lo que se vuelve necesario analizar y comprender el poder.

 Creo que en la actualidad se desarrolla una orientación más tradicional hacia la democracia, la representación y la política de intereses en paralelo con diversas formas de enfoques discursivos de la política, sobre todo para que las preguntas sobre los límites de la política femenina puedan formularse de una manera más integral. En los haceres feministas probablemente requerirán análisis que vayan más allá del enfoque que existe hoy en día en las políticas feministas, en donde la mujer con todas sus capacidades, habilidades, inteligencia sea puesta al centro de atención, y deje de funcionar en un segundo plano.

Este puede ser el momento en México de la oportunidad de una democracia en igualdad de los tres géneros para enriquecer tanto la política como sus análisis feministas, y de géneros. La tensión está vigente puesto que en lo general existen actitudes aparentemente incompatibles, sobre cómo debería ser el orden social, por un lado, y la visión del mundo como incierto, casi imposible de captura en términos de cambio, por el otro. Comprender el poder y las relaciones de poder juega un papel muy importante en los asuntos generales de una agenda nacional.

Romper los limites tradicionales es un desafío no solo para las feministas sino para los grupos minoritarios acomodados en un tercer género. Se requiere construir un nuevo nacionalismo en donde quepan los tres géneros bajo un orden común de intereses dándole visibilidad a los dos géneros relegados hasta el día de hoy. Un cambio de enfoque hacia lo "normal" en el sistema de poder examinándolo a través de nuevos temas y enfoques alternativos.

Un poder y un género al frente del mismo que defina y analice las formas de la libertad como eje central de los géneros, que vaya resolviendo las preguntas en cada género dándole entrada a lo que significan las responsabilidades, atribuciones, obligaciones con sus aportes respectivos. Si se quiere revertir lo negado por cientos de años se debe adaptar la constitución y una reforma política en donde se inscriban juntos los tres géneros, eso es ganar y alcanzar logros en nombre de la democracia con perspectiva de género a la vez beneficiaria a la ideología desde la preparación de las mujeres y el oro género.  Daria como resultado una democracia más práctica.

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