FEMINISMO (7)
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN
ANTONIO
Diplomado y Maestría en
Desarrollo Humano. FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Hoy tenemos luchas en los
congresos locales, nacional, senado, en las calles, en las aulas Universitarias
buscándole una salida al feminismo con su ideología y con teorías sociales
estructuradas. De esta manera se ha ido integrando el feminismo, pero lo temas
vuelven a surgir sin que se genere el punto de equilibrio social fructífero y
constructivo. Las femeninas Universitarias plantean en sus demandas educación
de calidad con mejores contenidos en género, pero también debaten en temas
sobre problemas básicos nacionales basándose en la comprensión Universitaria
que han alcanzado lo ligan a la ideología de género esenciales en varias
teorías sociales feministas.
Eso les complica la vida para comprenderlas a
las femeninas que cursan el nivel medio superior y las que mujeres que sus
grados de estudios no pasan de secundaria pero que simpatizan con el feminismo.
Por lo que el conocimiento les ha puesto límites para su comunicación y
entendimiento. Al revisar el desarrollo de la teoría social feminista es, en
muchos aspectos, paralelo al de la teoría social marxista y hegeliana y, por lo
tanto, se desarrolló en direcciones y divisiones similares a otras teorías
sociales posestructuralistas y posmarxistas. Se puede decir que el feminismo
radical tiene sus orígenes teórica e ideológicamente en los acontecimientos
alrededor del movimiento internacional del año 1968.
Aunque existen antecedentes en
1960 en Francia con una base existencialista de Simone de Beauvoir. A la par
surge el feminismo con ideas centrales en las mujeres quienes se dedicaron a
criticar las ideas teóricas marxistas, hegelianas y psicoanalíticas pidiendo
una acción a favor de las femeninas menos patriarcal. El origen del feminismo
radical es la práctica política que se manifestó en el descontento con lo que
se consideraba marxismo patriarcal en los movimientos de mujeres de izquierda
alrededor de 1968 a nivel mundial.
El feminismo radical es el más intransigente
donde la principal ambición es formular una teoría feminista de sistemas basada
en la teoría social marxista. Ellas plantean desarrollar una teoría feminista
de un sistema sobre una base feminista radical, pero sin las debilidades
inherentes a las mujeres y conservando la fuerza Marxista. Para ellas la teoría
del trabajo es el poder sin el dominio de los masculino, lo que significa que
pueden convivir sin ser un grupo oprimido dentro de las áreas de trabajo. En
todo este tipo de pensamiento se pueden definir varios aspectos entre ellas
mismas de la teoría social y la ideología feministas, y se pueden discernir
ciertos supuestos básicos sobre el hombre, la sociedad y cómo se conectan la
sociedad y el individuo.
Hay profundos desacuerdos en
muchos aspectos, con las feministas radicales y su crítica al neoliberalismo
basándose sobre nuestra existencia como seres humanos y las condiciones de esta
existencia y, por lo tanto, también deben tomarse en serio como guías
ideológicas alternativas. Entender el principio de lo que es una mujer, su
naturaleza, la relación entre hombre y mujer, el poder ¿cómo se ve? ¿El estado
de cosas debería cambiar y qué debería ocupar su lugar? No debemos dejar fuera
de esta ideología en feminismo radical, el feminismo gnóstico, feminismo masón,
las teorías del poder, los supuestos en las diferencias de hombres y mujeres,
el dominio de los masculino, las necesidades sexuales de los hombres que son de
placer y reproductivas, los intercambios de poder.
Para las feministas radicales la
ideología masculina del aparato estatal debe ser eliminada. Para ellas, el
deseo y las diferentes identidades sexuales son oprimidas y la sociedad debe
visibilizar, desafiar y trascender constantemente las estructuras de
poder/conocimiento existente que existen y que oprimen. El dilema a derrotar es
la dominación masculina que se compone de violencia sexual y en donde las
mujeres son las víctimas. La sociedad Universitaria con base en los tres
géneros se cuestiona ¿Es posible que mujeres, hombres y los otros genero
convivan en igualdad? ¿Cómo se puede transferir esta estructura de poder al
resto de la sociedad?
¿Existe una esencia femenina,
otra masculina, otra homosexual, lésbica, etc., que sea capaz de envolver todos
los deseos que se oprimen o espera ser descubierta y explicada a través del
lenguaje escrito? Si no es así, ¿cómo puede ser la solución una cultura de la
diferencia? ¿Cómo se puede producir un cambio en las relaciones discursivas de
poder y dominación imperantes si no hay sujetos moralmente responsables, que se
enmascaran para arribar al poder temporal y en ese espacio parece se
contradicen funcionalmente?
Las mujeres con ideas en el
centro y las conservadoras, no han encontrado espacio en los movimientos
feminista de izquierda ideológica y radicales. Las de izquierda y las radicales
las rechazan por su forma de vestir y desean imponerles un vestir cercano a los
hombres cosa que ellas rechazan. Las juzgan de sumisas, tontas, que no están
interesadas en las causas sociales de género. Ellas por su parte responden que
esas femeninas sufren del síndrome en querer ser masculinas, que tratan de
igualarse a los hombres en todos los aspectos dejando atrás su propia
feminidad.
La izquierda feminista trabaja
acercándose a las mujeres trabajadoras de fábricas, obreras, de clase baja para
que reflexionen sobre sus problemas y as adhieran a la causa. Igualmente buscan
adeptas en las Universidades desde una clase media a baja, muchas de ellas
jóvenes que se sienten relegadas, olvidadas, llenas de conflictos y el
movimiento les representan la salida a las frustraciones. En la secundaria es
en donde se forman las identidades, es donde se les puede ayudar a cimentar su
personalidad y autoestima. Posiblemente el sitio de encuentro mayor de las
feministas radicales se localiza en los bachilleratos a partir de su segundo y
tercer año de estudio que es donde adhieren de inmediato a este movimiento. A
las feministas de izquierda y radicales les molesta vestir como mujeres, no
aceptan, siempre piensan que es un mecanismo que el estado burgués utiliza para
controlarlas y que ellas pierdan la dignidad ante lo masculino y se muestren
contestas y sumisas.
A las radicales la sola palabra
hombre en sus oídos les molesta, no están de acuerdo en los certámenes de
belleza femenina, ni en que las mujeres se enseren en vestir conforme al
estándar de las mujeres que trabajan en empresas o servicio público. Ellas
buscan y se visten con un estilo muy personal aceptando en sus vestimentas
atuendos masculinos o tatuajes en su piel. Denuncia opresión por el hombre malo
y desean liberarse de su control, se declaran puras, libres, autónomas de
acuerdo a su sentir social. Ninguna de ellas usa vestido, por ser una prenda
impuesta por los hombres. Ellas hablan de la belleza conforme a sus capacidades
y no la física de sus cuerpos, en donde exigen respeto.
Exigen garantías de seguridad en las calles,
el poder viajar solas, no ser molestadas. La diferencia en el discurso de las
femeninas radicales es que no es muy claro en su enfoque con respeto a la
igualdad, neutralidad, que es lo que realmente les importa a las feministas con
ideas de centro y conservadoras. Las feministas de izquierda si contemplan en
su discurso estas cuestiones, mientas las radicales se muestran frívolas
enfocadas en la destrucción de la imagen del hombre.
Las agendas que manejan los diversos grupos de
feministas solo estarán mejor articuladas y consolidados cuando se apoyen en la
fuerza política masculina. Se puede observar que las pautas de los movimientos
han cambiado en sus enfoques, no solo en la actividad, el discurso, la importancia
del vestir, el lenguaje, las elecciones por puestos de representación púbica,
la incorporación al trabajo, su identidad y las acciones para liberarse de las
ataduras tradicionales, sobre todo que en lo general las mujeres sean
respetadas por el masculino.
Frida Kahlo, pintora mexicana
¿Para qué querría pies si tengo alas para volar? FranCoise Giroud, periodista y diplomática
francesa “La mujer será verdaderamente igual al hombre el día que una mujer
incompetente sea nombrada para un puesto importante” Mae Jemison, astronauta
estadounidense “No dejes que la imaginación limitada de los demás te limite”
Colette, escritora francesa “La mujer es capaz de todos los ejercicios del
hombre menos de orinar de pie contra una pared” Clarice Lispector, novelista brasileña
“Soy más fuerte que yo mism” Mary Kom, boxeadora india “No digas que eres débil
por ser mujer”
Millicent Fawcett, novelista inglesa “El
coraje en todas partes exige coraje” Marina Tsvetaeva, poetisa rusa “Las alas
solo son libertad cuando las despliegas para volar. Doblados sobre sus
espaldas, son solo una carga” Coco Chanel, diseñadora francesa “No recojas la
mesa, a menos que los hombres se levanten a hacerlo también”
Es común escuchar la palabra
"feminismo" en el transcurso de sus conversaciones habituales en la
mesa de comedor y debates en la sala o vida cotidiana. La palabra “Feminismo”
es una de las palabras más mal utilizadas y malinterpretadas de todos los
tiempos. ¿Qué significa exactamente feminismo? El feminismo es la
personificación del sentimiento de que todos los seres humanos son iguales
independientemente de su identidad de género. El feminismo está elevando a las
mujeres para que los hombres, las mujeres y la comunidad homosexual sean
tratados por igual. No se trata de degradar a los hombres o declararlos
inferiores como la mayoría de la gente tiende a malinterpretar.
La palabra feminismo no se basa
en que las mujeres tengan poder sobre los hombres; más bien, la idea es que las
mujeres deberían tener poder sobre sí mismas. La mayoría de las veces, el
feminismo se malinterpreta como un "movimiento de mujeres", ya que se
origina de la palabra "femenino". Pero es imperativo que nos demos
cuenta de que el feminismo no es solo un movimiento de mujeres, sino que es un
movimiento para todos los humanos, que se preocupan por la liberación tanto de
hombres como de mujeres. Sin embargo, es importante que también aceptemos que
las mujeres han sido las principales víctimas de años de patriarcado y
masculinidad tóxica.
El feminismo es un intento de
deshacerse de esta noción de dominación y subordinación, para poner a ambos
géneros al mismo nivel. El feminismo es uno de los movimientos más antiguos de
la historia mundial. No existe una definición única, pero el feminismo se
reduce a acabar con la discriminación de género y lograr la igualdad de género.
Dentro de este objetivo, hay muchos tipos de feminismo.
Los grandes filósofos clásicos
como Aristóteles, Heródoto, platón, Sócrates declaran que la mujer es el sexo
débil, carente de ideas, que ocupan quien las dirija. Hicieron leyes para dar a
conocer a las mujeres cuales eran las reglas del juego con respeto a su cuerpo.
Un siglo XIX basado en lo teológico, llamadas el demonio. Llegaríamos al siglo
XXI debatiendo si tienen derecho al aborto. Es en este siglo la fecha memorable
en que ellas levantaron la voz en contra de la injusticia, pero al mismo tiempo
hay miles de mujeres que critican y descartan la acción de esas mujeres que se
dicen feministas que luchan por sus derechos.
Estas se justifican diciendo
¡Yo, no soy como ellas! Se encuentran convencidas que es mejor estar protegidas
bajo el poder de un hombre. Las feministas las critican argumentando que son
mujeres débiles, sin fuerza de voluntad para luchar y que replican lo que les
han enseñado en su hogar que por eso no se atreven a desafiar prefiriendo vivir
en la comodidad. Lo que si hay que dejar claro es que el feminismo le debe
tanto a los hombres como a las mujeres. El feminismo, no es más que un
compromiso para garantizar la igualdad de derechos políticos, sociales y
económicos para las mujeres y no someterlas a ninguna desventaja simplemente
por motivos de sexo.
Esta comprensión de la injusticia seguramente
debe haber prevalecido entre algunos hombres y mujeres desde el principio de
los tiempos y se sabe que algunas de las primeras defensas la llevo a cabo
Platón abogando por la igualdad la política y sexual de las mujeres, que sean
miembros del poder. Algunos también han intentado ubicar las raíces del
feminismo en la antigua Grecia con Safo (570 a. C.), o el mundo medieval con
Hildegarda de Bingen (1179) o Christine de Pisan (1434).
La siguiente era de renacimiento
también fue testigo de algunos episodios independientes, pero en gran medida
irrelevantes. La era de la ilustración del siglo XVIII vio a los filósofos
Jeremy Bentham, Olympia de Gouge, Mary Wollstonecraft, Jane Austen, Abigail
Adams y Catharine Macaulay, quienes popularizaron el pensamiento intelectual
secular y defendieron la dignidad, la inteligencia y el potencial humano básico
del sexo femenino. Sin embargo, no fue hasta finales del siglo XIX que los
esfuerzos por la igualdad de derechos de las mujeres se fusionaron en un
movimiento consciente y claramente identificable, o más bien en una serie de
movimientos.
La primera lucha comenzó a fines
del siglo XIX. Pero no fue la primera aparición de ideales feministas, sino el primer
movimiento político real para el mundo. En 1792, Mary Wollstonecraft publicó la
revolucionaria vindicación de los Derechos de la Mujer. En 1848, unas 200
mujeres se reunían en una iglesia. Propusieron 12 resoluciones pidiendo
derechos específicos, como el Derecho al Voto. Los derechos reproductivos
también se convirtieron en un tema importante para las primeras feministas.
Después de años de activismo feminista, el Congreso finalmente aprobó la
enmienda 19 en 1920. Esto les dio a las mujeres el derecho al voto.
Esto fue casi 30 años después de
que Nueva Zelanda se convirtiera en el primer país donde las mujeres podían
votar. El objetivo de la lucha inicial del feminismo fue que la sociedad
reconociera que las mujeres son seres humanos, no propiedad. Su enfoque se
centró principalmente en los derechos de las mujeres blancas. De 1960 y 1970, inicia desafiando el papel de
la mujer en la sociedad. Inspiradas por el movimiento de derechos civiles y las
protestas contra la guerra de Vietnam, las activistas se centraron en las
instituciones que frenaban a las mujeres.
Principalmente, esto significaba
mirar más de cerca por qué las mujeres estaban oprimidas. Mientras que los
roles tradicionales de género y familia fueron cuestionados. Hubo importantes
victorias en esta era, incluida la Ley de Igualdad Salarial de 1963, Roe v.
Wade en 1973 y otros casos de la Corte Suprema. En la lucha surge un feminismo:
convencional/liberal, radical y cultural. El feminismo dominante se centró en
las reformas institucionales, lo que significó reducir la discriminación de
género, dar acceso a las mujeres a espacios dominados por hombres y promover la
igualdad.
El feminismo radical quería
remodelar la sociedad por completo, diciendo que el sistema era inherentemente
patriarcal y que solo una revisión traería la liberación. Resistió la creencia
de que los hombres y las mujeres eran básicamente lo mismo. El feminismo
cultural tenía una visión similar y enseñaba que hay una esencia femenina que
es distinta a la de los hombres. A partir de 1990, las mujeres comenzaron a
disfrutar de mayores derechos y poder. Los libros de Eve Ensler “The Vagina
Monologues, Guerilla Girls y punk rock riot girls” desataron la opinión para
que muchas mujeres expresaron más libremente su sexualidad en la forma en que
hablaban, vestían y actuaban, resistiéndose a lo tradicional.
Una mujer debe elegir cómo vivir su vida.
Kimberle Crenshaw, una académica crítica de género y raza, acuñó la frase
“interseccionalidad” en 1989. Se refiere a los diferentes tipos de opresión,
como los basados en el género y la raza, y se cruzan entre sí. La frase
“feminismo fue acuñada en 1992 por Rebecca Walker, una mujer negra bisexual de
23 años. La etapa de las comunicaciones como el internet, ha permitido que el
activismo impulse mayor número de seguidores con nuevas ideas sobre
empoderamiento de la mujer, igualdad y libertad. Se incorpora a esta lucha el
movimiento trans. Si bien algunos tipos
de feminismo pueden tener impactos dañinos, tener una variedad de voces hace
que el feminismo sea más inclusivo y exitoso. El movimiento del feminismo ha
tenido varias pioneras y cada una de las mujeres en sus respectivas épocas para
levantarse y exigir igualdad.
La Primera lucha de feminismo se
refiere al primer movimiento político dedicado a lograr la igualdad política de
las mujeres: las sufragistas de finales del siglo XIX y principios del XX.
Emergiendo de un entorno de industrialismo urbano y política socialista
liberal, el objetivo de esta ola era abrir oportunidades para las mujeres, con
un enfoque en el sufragio. La ola comenzó formalmente en la Convención de
Seneca Falls en 1848 cuando trescientos hombres y mujeres se unieron a la causa
de la igualdad para la mujer. En 1902, Elizabeth Cady Stanton redactó la
Declaración de Seneca Falls que describe la ideología y las estrategias
políticas del nuevo movimiento. Las discusiones sobre el voto y la
participación de las mujeres en la política llevaron a un examen de las
diferencias entre hombres y mujeres tal como se veían entonces.
Algunos afirmaban que las
mujeres eran moralmente superiores a los hombres, por lo que su presencia en la
esfera cívica mejoraría el comportamiento público y el proceso político. Esta
ola fue generalmente impulsada por mujeres blancas, hombres de clase media. En
1963- 1980: La lucha se entraba en contra de la guerra y los derechos civiles,
las mujeres comenzaron tomar conciencia de su papel social, político. Nacía una
nueva izquierda más radical.
En estas fechas, la sexualidad y
los derechos reproductivos eran temas dominantes, y gran parte de la energía
del movimiento se centró en aprobar la Enmienda de Igualdad de Derechos a la
Constitución que garantizaba la igualdad social independientemente del sexo.
Los feministas centraron su atención en los concursos de belleza (¡970)
satanizaron a las concursantes con declaraciones que eran un desfile de vacas
exhibiéndose para ver quien las compraba. Que lo que esas mujeres representaban
no era el pensamiento de las verdaderas mujeres, que esas eran la aburridas de
su hogar, las mantenidas por sus esposos o queridos.
Surge la idea en las feministas de la lucha de
clases. Vendría una lucha contra la opresión de los hombres presentando como
víctimas a las mujeres. Definiendo a las mujeres como seres humanos y no objetos
rechazando todo aquello que las limitara o las excluyera. Los movimientos
sociales se dieron de todo tipo de reclamos como aborto, derechos, sexualidad,
puestos de elección popular, administrativos, orientación sexual de hombres y
mujeres, casamiento ante un juez.
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